Tasajera dio el último adiós a 7 de las víctimas

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Los siete cuerpos fueron identificados dos semanas después, por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Santa Marta a través de pruebas de ADN y técnicas de la carta dental y ADN, teniendo en cuenta que los cadáveres quedaron calcinados, tras la explosión.

Seguidamente fueron entregados  a sus familiares, para quienes finalizó la angustiosa espera de no tener certeza del paradero de sus seres queridos.

El listado lo conforman pescadores, vendedores ambulantes y mototaxistas que el fuego desintegró cuando llegaron hasta un camión accidentado para sustraer la gasolina en pimpinas, estos son; Raúl Marín Herrera, Raúl Enrique Cantillo Cabello, Jorge Luis Guerrero Viloria, Eduar Rafael González González, Heider José Carranza Ariza, Juan Carlos Robles Maldonado y Anci Raúl Ortiz Núñez.

En medio de dolor y tristeza, eran esperados los siete cuerpos, no solo por sus familiares, sino también por amigos, vecinos y centenares de habitantes que en esta ocasión, por la cantidad de víctimas que se juntaron en un mismo escenario, y no pudieron contenerse como en los sepelios anteriores, donde solo eran acompañados por familiares, aquí terminaron rompiendo los protocolos de bioseguridad  sin respetar las medidas establecidas por las autoridades, a fin de darles el último adiós.

Una gran multitud rodeaba los ataúdes y esto paralizó el tráfico en las calles y en la carretera que conecta a Ciénaga con Barranquilla. Pese a que la Policía hizo presencia en el lugar y acompañó el sepelio, prefirió no interponerse en este duro momento que marcó para siempre a los pobladores de Puebloviejo, Magdalena.

Mientras los habitantes caminaban con rumbo al cementerio, se escuchaban gritos de lamento y música que por muchos años escucharon y bailaron cada uno de los fallecidos, quienes a pesar de las dificultades y faltas de oportunidades, siempre serán recordados por su alegría y optimismo.  Del mismo modo, en Tasajera, se niegan a creer que el volcamiento de un vehículo tipo cisterna, haya desencadenado la tragedia que acabó con la vida de 44 personas en un abrir de cerrar de ojos, mientras una veintena de heridos se recupera en centros asistenciales de Barranquilla, Valledupar y Bogotá.

Los féretros estuvieron acompañados por decenas de motocicletas, conducidas por amigos, compañeros de labor, y otros allegados. Todos lamentan el fatal desenlace que tuvieron los 44 jóvenes a los que un error y el desespero por obtener el combustible y luego venderlo a fin de obtener alimentos para su familia, les costó la vida.

En las humildes casas por donde pasaban los cuerpos, los residentes salieron para hacerles calles de honor, y con aplausos y moviendo sus brazos de lado a lado le dijeron adiós a este grupo de habitantes fallecidos, que se convirtió en el símbolo del sufrimiento que afronta hoy la comunidad de Tasajera por las consecuencias que dejó un accidente sin precedentes en las carreteras del departamento de Magdalena.

Tasajera, hoy vive uno de los momentos más duros que ha podido enfrentar desde sus inicios, con la pérdida de sus 44 hijos y el estado crítico de salud en los que se encuentran otros 26 que continúan recuperándose de la gravedad de las heridas. Hoy, esta población de pescadores pasa por el momento más duro de su historia, reina la desolación y la tristeza en cada humilde hogar y calle de este poblado ubicado a orillas de la carretera Troncal del Caribe, entre Ciénaga y Barranquilla.

 

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