Obispo da “lecciones” a los samarios, en la pandemia

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En medio del ambiente santo e histórico de la Catedral Basílica Menor de Santa Marta, monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval, obispo de Santa Marta, en la Eucaristía del XVI domingo del tiempo ordinario, dijo que, “el estado de pandemia nos ha dejado lecciones que son como caminos señalados por Dios”; esto invita a reconocer la fragilidad humana en todas sus vertientes.

También, desde San Mateo 13, 24 – 43, dejó claro que, “dicha fragilidad deja ver la limitación, la debilidad, la indefensión, la incapacidad e impotencia para afrontar la adversidad que supera nuestras previsiones y capacidades”.

Así nos llamó a ser más humildes, menos prepotentes y arrogantes; a dejar de creernos menos dioses y más creaturas. Por ello, según monseñor Piedrahita, cada uno está en capacidad de aportar a un mundo nuevo, entrando en sintonía con Dios. Según esto, es importante revitalizar la vida comunitaria fortalecer la responsabilidad social y la solidaridad.

Monseñor fue enfático al hacer un paralelo entre lo biológico y lo social: “Se habla de aplanar la curva de contagios por el coronavirus. Igualmente es necesario aplanar la curva de la pobreza, de la carencia, de las desigualdades sociales, de la inequidad, discriminación, polarización, indiferencia, del daño ambiental causado por la ambición en el uso de los recursos naturales”.

A su vez, dijo que, “es urgente repensar el modelo de desarrollo para hablar de una casa común y de una sola familia, como nos decía el Papa Francisco, para que viajemos en la misma barca”.

Como pastor del rebaño diocesano de Santa Marta, pidió a sus ovejas cuidar diligentemente la semilla del Evangelio sembrada, protegerla de la mala hierba que trata de ahogarla, de tal manera que se conserve como una buena espiga de trigo, para ser fermento en el mundo a través de nuestras buenas obras, por más pequeñas e insignificantes que ellas sean.

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