Presidente de EE.UU.

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Nadie se atreve a pronosticar quién será el próximo presidente de los EE.UU. La reelección de Trump no está fácil pero la eventual elección de Joseph Biden tampoco está segura. Ambos son muy malos y el sistema electoral de ese país está diseñado para que resulte electo o un demócrata o un republicano. Los aspirantes independientes no tienen la más mínima posibilidad.

Para las elecciones de 1980 los republicanos lanzaron anticipadamente a Ronald Reagan para enfrentarse al presidente Jimmy Carter, un mandatario de avanzada, defensor de los derechos humanos, pero que no gustaba al norteamericano promedio. En cambio, el aspirante republicano venía de la gobernación de California después de haber sido anunciador de radio, locutor deportivo y mediocre actor en Hollywood. Optaron por  Reagan que prometía menos gobierno, impuestos más bajos, renovada prosperidad y descenso de la inflación. Reagan logró 489 votos electorales contra 49 de Carter que solo ganó en seis estados. En el voto popular también obtuvo amplia mayoría: 44 millones (51 por ciento) contra 35 millones (41 por ciento). John Anderson, un republicano moderado que se había separado del partido luego de la nominación de Reagan, se lanzó como candidato independiente, pero logró solo el 7 por ciento.

Esas elecciones reflejaron el triunfo de lo que un científico político llamó el “más grande movimiento de masas de nuestra época”: el abstencionismo. La victoria de Reagan representó apenas el 28 por ciento del potencial electoral. Solo el 53 por ciento de los votantes fueron a las urnas.

¿Qué pasará este año? Todo está por verse porque en los EE.UU. primeros son actores y luego presidentes. Aquí ocurre lo contrario, primero son mandatarios y luego actores: aparecen diariamente una hora en TV, mientras que solo hay un minuto de Dios.

*Abogado*Historiador*Periodista

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