La cuarentena ‘disparó’ ventas de las tiendas

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POR  
KATIA VÁSQUEZ   

En medio de las malas noticias para la economía por el freno que ha implicado el confinamiento por culpa del Covid-19, las tiendas y minimercados de los barrios han visto un importante aumento en sus ventas diarias.  

Así lo reveló Carlos Junior Díaz Rodríguez, un tendero samario que tiene su local llamado Braymar, en el barrio Luis R. Calvo, “a inicios de la pandemia, las ventas disminuyeron un poco, porque las personas se abastecieron en los supermercados, empezaron a hacer compras y eran pocos los que venían a diario a la tienda, al cabo de dos meses la situación se reguló, volvieron a aumentar las ventas y a la fecha se mantienen”.

Y si bien, la restricción de las medidas ha implicado que solo una persona por núcleo familiar salga a realizar las compras diarias, Díaz Rodríguez, afirma que los samarios prefieren hacer la compra en las tiendas de barrio antes que hacer filas en los supermercados.

Es importante mencionar que el negocio de barrio está muy arraigado en la cultura popular por la cercanía vecinal, el tendero conoce el nombre de cada cliente, porque fían y porque venden productos esenciales en cantidades mínimas.

Uno de los aspectos que les ha permitido a los tenderos sobrellevar la pandemia ha sido con algo que ningún supermercado de cadena puede hacer, vender el aceite de cocina por cucharadas así como la sal; y como el arroz, que se vende por pocillos para el almuerzo del día.

“Acá usted puede comprar cosas por pequeñas cantidades, como una cebolla, un limón, un huevo, hasta 2mil pesos de aceite, eso sirve para sacar de apuros”.

En medio de la crisis sanitaria por el Covid-19, es factible mencionar la opinión del presidente de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, quien asegura que los tenderos, al igual que todos los empresarios, tienen dos caminos: sentarse a esperar a que pase la tormenta o aprender a bailar bajo la lluvia. “Y no dudo de que la segunda opción es la que escogen mayoritariamente”, dice Jaime Alberto Cabal.

Es por ello que, después de la cuarentena las tiendas han sido uno de los pocos negocios que siguen funcionando, se adaptaron a la situación, y hoy más que nunca son esa solución a la que muchos consumidores acuden con confianza.

“Estamos vendiendo igual, porque a la mayoría de la gente le da miedo ir a los supermercados de cadena, muchos vecinos prefieren venir a la tienda, seguimos siendo una opción para muchas personas que no pueden salir por el pico y cédula, entonces vienen cuando lo desean, por eso la importancia de las tiendas para abastecerse”, expresó Carlos Díaz.

De acuerdo con Fenalco, las tiendas de barrio constituyen uno de los principales motores de la economía del país. Se estima que en Colombia existen 719 mil establecimientos, de esos, hay 278 mil tiendas de barrio, que ofrecen sus servicios a lo largo del territorio nacional.

‘EL QUE TENGA TIENDA QUE LA ATIENDA’  

El refrán ‘el que tenga tienda que la atienda’, pega muy bien para el oficio de tendero, ya que es un trabajo que requiere mucho sacrifico y dedicación. La mayoría de tiendas prestan sus servicios durante toda la semana, desde tempranas horas de la mañana, hasta largas horas de la noche.

“Diariamente me levanto muy temprano para estar pendiente de los productos que hacen falta, lo que debo ir a comprar, lo que tienen que traer los proveedores, ahora por cuestiones de la pandemia trabajo hasta las 8 de noche. Pero estoy todo el día pendiente, dispuesto a brindar una atención de calidad a mis clientes”, dijo Díaz.

Este joven tendero, asegura que la clave para mantener su negocio es vender a buen precio y tener la tienda surtida, además, dice que, “yo solo le fio a uno o dos clientes que los tengo seleccionados, de resto no fio porque uno se va a la quiebra. También lo más bonito es atender a la gente con cariño y amabilidad, darles confianza, pienso que, si se trata bien a una persona, esa persona volverá”.

PROTOCOLOS DE  BIOSEGURIDAD  

El periodo de crisis actual genera una inseguridad, en cuanto al peligro del contagio del Covid-19, ante eso, las tiendas han tenido que tomar medidas estrictas para protegerse no solo de los peligros evidentes sino también de los invisibles.

Los tenderos se han visto obligados a implementar medidas de bioseguridad e incluso a cambiar la forma en la que atienden a sus clientes. Los tapabocas y la atención tras una reja se han convertido en el nuevo panorama de las tiendas para evitar un brote o contagio de coronavirus tanto entre los empleados como a sus clientes.

El tendero Carlos Junior Díaz, sabe de la importancia de la bioseguridad, por eso no puede faltar en su mostrador, el alcohol y gel antibacterial y el constante lavado de manos.

De igual manera, Omar Alexis Quintero, dueño de la tienda ‘El Gran Punto’ ubicada en el barrio Bavaria, informó que, “aquí cumplimos con todas las medidas de bioseguridad, tenemos alcohol y gel antibacterial, además, el que quiera recibir su pedido debe tener su tapaboca y además cumplir la distancia y así evitar un contagio”, explicó.

NUEVAS ESTRATEGIAS  

Los tenderos han resuelto una serie de estrategias que les ayudan a luchar contra ese ‘enemigo invisible’, que aunque en principio provocó la disminución de las ventas en varias de ellas, hoy se pude decir que casi el 100%  mantiene sus ventas a flote.

Para Omar Quintero, “la pandemia nos cambió todo, antes en la tienda las personas llegaban se sentaban a tomar unas cervezas, una gaseosa, cualquier cosa y eso al día nos subía mucho las ventas, ahora con la llegada del Covid-19, nos tocó reinventarnos y para ello empezamos a ofrecer domicilios gratis en el barrio Bavaria y sus alrededores, las personas pueden pedir lo que necesiten vía WhatsApp y número telefónico, y sin duda, esto de los domicilios ha sido de gran utilidad para mantener las ventas y poder pagarles a las dos personas que me colaboran en el negocio”.

Mientras que Carlos Díaz, asegura que su estrategia para no dejar de vender y evitar el contagio del virus ha sido con la atención a través de rejas y exigir los elementos de bioseguridad obligatorios para personal y para clientes.

Los tenderos entrevistados aseguran que adoptaron las medidas de protección sanitaria recomendada por el Ministerio de Salud. Sin embargo, hacen un llamado a los clientes para que cumplan los protocolos, pues muchos quieren entrar a las tiendas sin tapabocas.

CLIENTES  FELICES  

Los clientes de Carlos Díaz Rodríguez se sienten seguros en comprar en su tienda, además de que los precios son cómodos, “los tenderos prestan un gran servicio a la comunidad. La mayoría de ellos trabajan más de doce horas diarias durante casi todo el año, por eso yo apoyo este negocio, trato de comprar los alimentos de primera necesidad aquí, porque además de brindarme calidad, encuentro buenos precios”, afirmó María Ortega, compradora de la tienda Braymar.

Ana Segrera, residente del barrio Bavaria, expresó que “en estos tiempos de pandemia, la solución que nos ha brindado la tienda con los domicilios es fundamental, muchas personas vivimos con adultos mayores a quienes cuidamos y queremos evitar exponerlos al contagio, entonces, solicitando un domicilio, ellos me traen lo que necesito a la puerta de mi casa y no tengo necesidad de ir a hacer largas filas para comprar los alimentos”.

 “A las tiendas de barrio les está yendo súper bien, es una oportunidad maravillosa para que vendan más, se reinventen, para que tengan gran variedad de productos frescos y siempre manejen muy buenos precios” agregó.

SEGURIDAD  

Una de las preocupaciones que más aquejan a los tenderos hoy en día es la seguridad. Para nadie es un secreto que este tipo de establecimientos pueden ser muy vulnerables ante asaltos o robos, lo cual genera pánico no solo en los comerciantes sino en la gente del común.

El dueño de la tienda Braymar, ubicada en el barrio Luis R. Calvo, afirmó que desde la cuarentena ha atendido a sus clientes resguardado por una reja. Anterior a la medida, los clientes entraban al local y la comunicación era más directa.

Díaz manifestó, “esto ha sido acatando las recomendaciones de seguridad que nos ha dado la Policía. Las calles están más solas y por ende nos haría más vulnerables a hechos delictivos”.

Según cifras de la Policía Metropolitana de Santa Marta, en los meses de mayo, junio y julio del presente año se han registrado 29 hurtos a entidades comerciales.  Esa realidad se enfrenta con las cifras del mismo periodo de tiempo del año pasado, cuando se reportaron 77 casos.

Lo anterior supone una reducción del 62% de los robos, con respecto al mismo período de 2019.

“Yo en mi sector me siento tranquilo porque ha cambiado mucho. Antes había mucha delincuencia, pero ahora yo trabajo bien, tranquilo, porque se ha notado el cambio. La Policía ha estado por acá, desde la mañana hasta la tarde” aseveró Díaz Rodríguez.

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