El valor de la resistencia en la ‘ciudad dos veces Santa’

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Por:
ROSA M.
CAMARGO VÁSQUEZ

A casi 5 años de cumplir 500 años, Santa Marta ha resistido a todo tipo de eventos, tanto naturales, biológicos y a quienes a través de los años la han saqueado innumerables veces. La ‘Perla’ de América se ha mantenido firme, resiliente,  expectante, avanzando por el buen camino del progreso, que aunque ha sido lento, ya no es la misma de hace algunos años.

Diría el Samario Ejemplar, título otorgado por este medio de Comunicación, Carlos Vives, en una de sus interpretaciones musicales; “… que los dragones no botan fuego, que botan agua y ahora son bomberos. Y que los indios y  los piratas nunca se fueron de Santa Marta…”, así tal cual, bajo ese imaginario, puede basarse la realidad de esta tierra.

La ciudad de Bastidas, ha sido como un roble, tuvo que soportar a los inclementes piratas, un terremoto, el amor en los tiempos del cólera, se sobrepone actualmente a una pandemia, que ya ha cobrado la vida de más de 200 habitantes y tres mil contagiados del nuevo coronavirus, la Covid-19, y las cifras no son alentadoras, al pasar de los días sigue en aumento.

Sin embargo, Santa Marta, la más antigua de América, sigue en pie y aprovecha cada una de las dificultades para sobresalir y exaltar cada una de sus maravillas, entre las que se destacan, su multiplicidad de playas cristalinas, su ecosistema montañoso, ríos y balnearios. Sin dejar de lado las diferentes culturas indígenas que la rodean y la calidez de su gente.

En cada una de sus riquezas, se evidencia el valor de la resistencia y la transformación que ha tenido, muchas de sus calles ya no son las mismas, tiene nuevos y mejores sitios, ahora es abanderada por un sin número de hoteles que han puesto sus ojos en ella, sin dejar de lado los diferentes planes que hay en las montañas de la Sierra Nevada. Y aunque mucho le falta, según muchos críticos, está llena de experiencia, de historia, cada uno de sus rincones cuenta lo mágica y arrolladora que es, la ‘ciudad dos veces Santa’.

UN MOMENTO CULTURAL

La cultura, es uno de los aspectos que ha recobrado vida en Santa Marta los últimos años, rescatando valores, reconstruyendo el tejido social y cambiando las mentalidades de las nuevas generaciones. Lo anterior denota un cambio más allá de lo material, transciende a lo inmaterial.

Diana Viveros quien fungió como secretaria de Cultura del Distrito y quien ahora dirige las riendas de esa misma cartera en la Gobernación del Magdalena, insiste en que el desarrollo y el bienestar social, cuando los ciudadanos se los proponen y luchan por lo que les pertenece y se lo arrebatan de las manos a quienes los olvidaron y no ayudaron a la ‘Perla del Caribe’.

Los samarios se han apoderado de lo que es suyo y en todo este ciclo de transformaciones, la cultura ha jugado y juega un papel muy importante en la construcción de ciudadanía.

“Hemos logrado avanzar mucho, a tal punto que logramos consolidar un sector que se encontraba al margen del desarrollo; además, de promover la identidad cultural de los samarios, la salvaguarda de su patrimonio material e inmaterial; así como el impulso al fomento y la construcción de públicos, la investigación etnocultural, la producción artística y su circulación”, explicó Diana Viveros.

Además los festivales han tomado gran parte en la cultura de Santa Marta, entre eso el de la gastronomía, danzas y demás, así el mundo se ha mantenido informado de que en la ciudad hay una oferta cultural de disfrute y participación.

Por otro lado, entendemos que con los Festivales dinamizamos la cultura, además, contribuye con la formación, el intercambio de saberes y el emprendimiento local de nuestros creadores.

De otro lado a nivel cultural, se debe decir que entre las muchas características que identifican a un samario es su interminable alegría, el sentido del humor, un tanto despreocupado. Maneja el concepto de la vida como un buen caminar que hay que disfrutar, y que sus intranquilidades e impaciencia han de pasar mejor si se ven y manejan de manera diferente, con otras ópticas y desde diversos puntos de vista.

SE ‘RAJA’ EN SERVICIOS PÚBLICOS

Si hablábamos de lo que aqueja Santa Marta, realmente son varias cosas, pero lo que  más latente está, es la fiebre que nunca cesa y es la que provocan los servicios públicos en la Ciudad más antigua del país.

Ya son casi 500 años y aún no se soluciona el problema del agua, ya son casi 500 años y hay redes eléctrica en forma de telaraña opacando un poco la foto de la ciudad mágica, ya son casi 500 años y aún hay fuentes de aguas residuales mal adornando nuestras calles.

Y aunque las administraciones distritales han avanzando a paso lento, aún hay buen camino por recorrer, para que cuando lleguen los memorables 500 años de la ‘Perla’ de América, tengamos una mejor ciudad.

Lo que si preocupa en una ciudad tan turística como Santa Marta, en sin duda el tema del agua y es que además de estar enfrentando actualmente una pandemia, que dentro de los cuidados exige estar lavándose las manos constantemente, muchos de sus moradores no cuentan con el preciado líquido.

Aún así Santa Marta sigue al frente, resguardada por el popular Morro, que a diferencia de sus ciudadanos, lo bañan grandes olas de agua, esas que son mansas y a veces turbias.

Entre tanto y pese a esta mala nota, el samario no se queda en un solo lugar ajustado y limitado en su entorno, debido a que tiene aspiraciones, ingenio, que le permite sobreponerse a diferentes dificultades.

CRECIMIENTO A TODA MARCHA

En la Santa Marta de hoy ya no se ven las mismas cinco calles y tampoco los mismos tres hoteles, ni que decir de las viviendas, edificios y conjuntos residenciales, además de los centros comerciales y los diferentes empresarios que han puesto los ojos en la ‘Ciudad de Bastidas’.

Y aunque el crecimiento ha sido un poco desordenado según algunos críticos y conocedores del tema, es lo que ha provocado algunas fallas en servicios y públicos, movilidad y otros aspectos.

Lo que sí es real es que ya hay varios planes en Santa Marta además de recorrer playas.

Hay que decir que según las investigaciones realizadas por el portal económico Portafolio Santa Marta debe definir una serie de inversiones para llevar la pobreza al promedio que tendrían las 23 ciudades principales e intermedias en 2030.

Según este medio las inversiones a realizar abarcan cuatro sectores: educación, vivienda, acueducto y alcantarillado, y empleo. Además las inversiones en vivienda y acueducto y alcantarillado, incluyen la reubicación de viviendas que se encuentran en zonas de riesgo no mitigable y la conexión a los servicios de acueducto y alcantarillado de todos los hogares que no cuentan con estos.

Mientras que en empleo sugieren los expertos que la propuesta consiste en fortalecer la educación terciaria de la ciudad, a través de inversiones en sedes y programas del Sena.

Entre tanto, analizan que todo esto sumado a la inversión en educación, resulta en un costo total aproximado de 433 millones de dólares en los próximos 10 años, los cuales se podrían financiar con un mayor esfuerzo fiscal local y una mayor calidad del gasto público.

 

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