¡Nuestra identidad, samarios!

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Quien conoce su aldea, conoce el universo… frase atribuida a León Tolstoi, aunque nunca se ha dicho en qué novela, ensayo, pronunciamiento o escrito de este grandioso escritor ruso se encuentra consignada esta cita que, al parecer, parece que fue el consejo dado a un joven que se lo pidió para ser un buen escritor, el cual probablemente fue así:

 “Si quieres cantar la tierra inmensa, canta la aldea donde naciste”…., lo que a mi juicio cabe a la perfección, más cuando uno se pregunta: «¿Acaso no resume un átomo todo el cosmos?… más sencillo resumirá el mundo una aldea… en fin, «Quien conoce su aldea, conoce el universo».

Importa sobremanera en este contexto de conocer la propia identidad, ser esenciales, ser más nosotros, promover espacios participativos que nos lleve a ello, que nos permita potenciar y facilitar ese ser nosotros, ese sentido de pertenencia que debemos tener y ser intrínsecos a nosotros mismos, lo que se articula con la cultura, con lo colectivo y por ende con su respectivo fortalecimiento social.

De ahí la importancia de abrevar en nuestra creatividad e identidad para el desarrollo de  lo local, capacitarnos en lo nuestro,  difundir y promover lo que somos y ponerlo a disposición de quienes compartimos el compromiso de favorecer el fortalecimiento del conocimiento de eso que somos. Es construir participativamente una estrategia de comunicación para dar a conocer más de lo que somos como condición impostergable para la promoción de una superior integración cohesión social, importando en esto saber más sobre la cultura propia, patrimonio, identidad y desarrollo local, ejes basilares fundamentales para la transformación e incidencia positiva de lo nuestro, de lo que somos y representamos.

CONTEXTO

Hace referencia a los elementos que se encuentran alrededor o involucrados en distintos acontecimientos o situaciones ya sea de forma simbólica o física. Constituye la base para lograr la interpretación o entendimiento de un hecho vivido o relatado; un ejemplo de situaciones en las cuales el contexto, que también entorno, es material.

El contexto se encuentra formulado por distintas variables como el espacio y el tiempo del acontecimiento, siendo este un importante dato para lograr el entendimiento del mensaje recibido. Es como hemos dicho, un conjunto de elementos y circunstancias que sirven para explicar una situación.

Los hechos que ocurren tienen unas características concretas. Así, suceden un día determinado, a una hora, con unos protagonistas y realizándose con acciones específicas. Todos los elementos relacionados con un acontecimiento explican lo que sucede, pero están enmarcados dentro de un contexto. Dicho con otras palabras, lo que sucede es la suma de unos hechos y un contexto determinado.

Desde un punto de vista individual cada persona vive en un contexto, el cual actúa como sus coordenadas vitales. El contexto de alguien está formado por el ambiente en el que vive, el periodo histórico, las influencias sociales que recibe y todos aquellos factores que tienen una influencia sobre el individuo.

Es bastante habitual oír hablar de la contextualización como la necesidad de situar algo dentro de unos parámetros que sirvan para su comprensión.

Por el contrario, se emplea el concepto de descontextualización cuando se pretende conocer un fenómeno sin tener en cuenta las circunstancias que lo envuelven.

Desde un punto de vista histórico, los investigadores analizan unos hechos, pero su comprensión es prácticamente imposible si no hay una explicación general que permita entenderlos dentro de un contexto social y político.

Las ideas que tenemos no están al margen de un contexto social. En realidad, somos individuos ubicados en un espacio y un tiempo, vivimos en una comunidad que habla una lengua y tiene unos determinados problemas e inquietudes comunes, lo que conforma la estructura de nuestra manera de pensar. En esta línea, cuando alguien incorpora nuevas ideas se dice que se ha adelantado a su tiempo, es decir, que sus propuestas no coinciden con el contexto general en el que vive.

Hay algunos conocimientos que se fundamentan en la comprensión de un tipo de contexto. Ningún dato que se pueda estudiar puede ser entendido de manera independiente, por lo que el investigador necesita conocer el contexto humano que permite un correcto análisis de la realidad, como queda registrado en el aserto del epónimo filósofo ibérico José Ortega y Gasset “Yo soy yo y mis circunstancias”.

CONTEXTO SOCIAL

Importante en alto grado y para los más de los efectos, hace alusión a los distintos fenómenos que circundan a un hecho concreto que refiere a acciones humanas. Es esto de suma importancia para comprender cualquier tipo de accionar individual, circunstancia comprendida desde antaño; en consecuencia, el hombre es un ser que se define en parte por aquello que quiere y busca, por sus propias orientaciones, como asimismo por los vínculos que tiene con los demás. El contexto social es relevante, por ejemplo, para entender distintos movimientos históricos, distintos procesos que cambiaron la faz de la tierra y que tienen vigencia por muchos años; es también relevante para comprender al desarrollo económico y tecnológico.

Focalizarse en el contexto social implica considerar cualquier aspecto que atañe a la naturaleza humana desde la perspectiva de las múltiples relaciones que los hombres tienen entre sí. También implica dar cuenta de la relevancia que tiene para cada hombre su prójimo, su igual. En efecto, el ser humano es un ser que es social por naturaleza, que siempre tendrá algún tipo de influencia de los demás. Es por ello que todas las acciones humanas deben entenderse bajo esta luz. Es cierto que las características individuales son de gran relevancia, pero esas mismas características implicarán una actitud hacia al prójimo.

Lo expuesto lleva a considerar a la sociedad como un elemento fundamental para la comprensión del hombre. La sociedad genera un tipo de visión, de comportamiento, de actitud en cada persona que debe ser estudiada específicamente. Esto lleva a considerar que cada fenómeno de importancia tiene un correlato de ésta índole. Lleva a comprender lo plasmado el motivo por el cual cualquier disciplina que implique que el actuar humano tenga en gran estima la valoración de los hechos a la luz del contexto social. Es dentro de este marco en el cual es posible realizar distintos análisis que fructifiquen en varias formas.

En este sentido, el contexto social siempre será un elemento que agregue significación especial al fenómeno estudiado, de la misma manera que un discurso se explica en función de otros y demás ideas que lo rodean.

CONTEXTO E IDENTIDAD

En cuanto a este tenor concierne, importa explorar el fenómeno de la identidad cultural, toda vez que hoy vivimos en sociedades con marcada pluriculturalidad, al establecerse algunos rasgos identitarios y dada la importancia de los contextos en la formación y transformación de las identidades. Es ir de la singularidad de cada individuo como la colectividad social y la conexión entre el procesamiento de las estructuras sociales y las situaciones comunicativas., lo que arroja identidades en conflicto entre los que recién llegan y los que los reciben, al presentarse contradicciones entre políticas migratorias inclusivas y la discriminación hacia grupos minoritarios (inmigrantes); a la par que se evidencia la interrelación de los contextos con las maneras de actuar que son parte del proceso y del resultado, contextos que pueden cambiarse a partir de las estrategias que los grupos elaboran para enfrentar nuevos y, a veces, hostiles entornos culturales.

El arte del decir es, en la actualidad, uno de los más cotizados en cualquier área de comunicación. Los que lo dominan pueden conquistar sin violencias aparentes y regir en un mundo globalizado; más cuando es claro que las acciones solo suceden cuando se convierten en historias contadas, y es a través del lenguaje que se conocen. Aunque muchos comparten el mismo idioma, las maneras de decir siempre son diferentes. Y de estas variables dependen los decires que se elaboran y los mensajes que se trasmiten para informar, persuadir, asustar, alegrar, incluir, apartar y que igualmente sirven para decir quién(es) somos, con quién(es) convivimos, cómo pensamos, razón por la que  más allá del análisis de decires , de poderes que dominan y controlan, queremos ir al discurso que contiene.

Como seres sociales, es en nuestra interacción con otros sujetos a lo largo de la vida que creamos nuestro mundo y actuamos en consecuencia. Moldeados por el lenguaje surgido de la necesidad social, vivimos de la palabra y cada uno de nuestros pasos por la historia es contado por ella. El decir, manifestación de esa praxis humana, se analiza como el lenguaje en uso, como un proceso de significación, de enunciación y de producción de significados. Siempre relacionamos el decir con el hombre y la sociedad, pues se trata de la comunicación entre individuos en un contexto determinado. Visto como práctica social, está estrechamente vinculado a las instituciones sociales, a las ideologías que manifiesta cada grupo y a los diversos contextos en los que se desenvuelven y en los que se muestran la identidad cultural para profundizar en su conocimiento.

Desde la diversidad de culturas, etnias, lenguas y demás, se evidencian contradicciones entre políticas de inmigración inclusivas y las prácticas basadas en la tolerancia y la aceptación. La identidad cultural constituye un reto por la diversidad de contextos que intervienen en su formación y constante cambio. No obstante, el sentido de pertenencia, de identificación entre sí y de diferenciación con otros grupos está presente y es uno de los aspectos que los une a todos los que comparten este espacio cultural y social. Si bien se comienza con el deseo y la voluntad del propio individuo, no quiere decir que deba renunciar a todos sus atributos identitarios, sino transformarlos y/o insertar los suyos como parte de ese proceso.

IDENTIDAD

La identidad determina gustos, necesidades, prioridades y acciones. Proviene del vocablo latín identïtas, que refiere al grupo de rasgos y características que diferencia a un individuo, o grupo de individuos, del resto. Es a partir de esta que las personas logran distinguirse del resto y esto depende siempre de la cosmovisión, propia historia y contexto en el que se vive. Un problema que surge es que existen las identidades personales y coetáneamente las colectivas, por lo que muchas veces las personas pueden entrar en conflicto por las diferencias existentes. Es la identidad la que moldea a las personas, es como dijimos, lo que determina sus gustos, necesidades, prioridades y acciones.

En lo personal es lo que nos hace diferenciar del resto de los otros seres y puede referir a cuestiones vinculadas con la cultura, como profesión, habilidades, etnia, religión, actividad laboral, personalidad, gustos o el comportamiento.

Culturalmente, implica todo aquello que tiene que ver con las creencias, tradiciones, símbolos, comportamientos, valores y orgullos que comparten los miembros de un determinado grupo de personas y que son a su vez los que permiten la existencia de un sentimiento de pertenencia, el cual ayuda a que, a pesar de las diferencias individuales, los miembros puedan tener algo en común y puede ser definida también por oposición a otras, esto significa que un grupo puede ser identificado como tal justamente porque presenta diferencias explícitas y notables que permiten establecer la existencia de distintos grupos.

En cuanto a lo territorial, se puede dar por el hecho de compartir costumbres o tradiciones. Vincula a los individuos con la nación de la cual forma parte. Esto se puede dar por el hecho de compartir ciertas costumbres o tradiciones, religión, cosmovisión  o comportamientos; por habitar el mismo territorio o por tener sentimientos de pertenencia. Este concepto se opone claramente al de globalización, en el que se promueve la integración total de las naciones o bien, el predominio de una región sobre el resto, lo que terminaría imponiendo los rasgos de un grupo a la totalidad de la población mundial

La identidad, o mejor, el sentimiento de identidad, debe ser estudiada siempre, dada su importancia, desde un enfoque pluridisciplinar, en atención a que va desarrollándose a través de la interacción sujeto/contexto sociocultural en el seno del cual habita; no obstante, debemos tener en cuenta que cada ser humano vive en múltiples contextos y recibe continuos mensajes acerca de la manera en la que es percibida su identidad por parte de aquellos con los que interactúa, y le es necesario construir una identidad que sienta como propia y coherente, frente a todas las presiones del entorno.

Por tanto, la cuestión del sentimiento de identidad se encuentra íntimamente entrelazada con la cultura, de ahí que no se admita la teoría de una naturaleza universal común para todos, ya que el ser humano es, ante todo, un ser relacional y social, que lo llevan a la creación de múltiples culturas y por la cultura en la que viven. Los seres humanos crean la cultura y la cultura crea a los seres humanos en una continua retroalimentación positiva.

Las condiciones actuales imperantes en las sociedades llamadas civilizadas crean unas condiciones tales como la economización global del mundo, la sobreaceleración del tiempo‐espacio y el ataque al pensamiento por parte el poder y de los medios de comunicación que implican graves dificultades para la construcción individual de la propia identidad.

El sentimiento de identidad no es algo estático, sino que es un proceso que continua durante toda la vida. Es una continuidad de experiencias subjetivas, unas conscientemente reflexivas y otras implícitas y pre‐reflexivas a través del cual cada individuo se asigna a sí mismo una constelación de atributos que, a la vez, le asemejan a los otros en unos aspectos y le distinguen de los demás en otros, de una manera relativamente, estable pero que va modificándose a lo largo del tiempo. Por tanto, queda claro que la identidad siempre está íntimamente vinculada con relación al contexto en el que se encuentra el sujeto; y, dada la existencia del determinismo cultural, hemos de tener en cuenta que distintos aspectos de la cultura occidental marcan de manera indeleble la construcción de la identidad.

La identidad se refiere a una representación que tiene el sujeto de sí mismo, que no es el yo pensante, sino la representación que el sujeto tiene de su propia persona y supone la síntesis de múltiples imágenes en una unidad. Es siempre un fenómeno relacional. Y, dado que llamamos cultura al conjunto de formas de relaciones e interacciones mutuas, materiales y simbólicas, que los hombres y mujeres han creado dentro de los amplios grupos sociales en los que conviven, es evidente que identidad y cultura son inseparables.

SERES HUMANOS… ACTORES SOCIALES

En este universo simbólico que es lo que denominamos nuestro contexto socio/cultural, cada sujeto desempeña varios papeles, unos más íntimos, como son el círculo familiar, de amistades, de ocio, etc., y otros más públicos. Acciones con sentido que nos hacen actores sociales. La sociedad nos exige que nos comportemos de acuerdo con el papel que tenemos, más o menos voluntaria o voluntariamente, asignado, es decir, que actuemos siguiendo las pautas socialmente establecidas para tal papel.

Frente a esta situación, fácilmente viene a mano la idea de que las posibilidades de construir una identidad llena de sentido y creadora dependerán del hecho de que el sujeto haya podido escoger libremente los papeles que va a desempeñar en el curso de su vida; papeles que, indudablemente, no son fijos e inmutables, sino habitualmente cambiantes con el paso del tiempo.

Es por ello fundamental tener en exacta cuenta que siempre es y será posible la construcción de una identidad sentida como propia, individualizada y que nos distinga de los otros; una identidad en la que podemos recogernos como en un íntimo espacio protector frente a las presiones del entorno, aun cuando no siempre nos haya sido posible elegir los papeles que nos toca llevar a cabo, e, incluso, poder imprimir en ellos nuestra particular identidad cuando ésta es suficientemente fuerte y vigorosa.

SER MÁS NOSOTROS

Como sociedad, dueña de particulares especificidades, debemos buscar ser más nosotros, auscultar nuestra razón de ser en cuanto esencialidad e idiosincrasia, en lo que somos, valemos, representamos, comportamos e importamos para nosotros mismos partiendo de nuestras propias realidades y necesidades; saber de nuestras falencias, entender que reconocernos en nuestro todo integral es principio de solución en la ruta hacia las cosas mejores y superiores. Entender que estamos en contexto de modernidad e incluso de postmodernidad, razón de peso para adentrarnos en la sociedad actual e identificar los cambios que estamos obligados a realizar para mejorar en individualidad y conjunto.

Es ayudarnos más los unos a los otros, hacer felices a los demás y no hacernos desgraciados. Entender que la codicia envenena las almas, levanta barreras de odio y nos empuja hacia las miserias y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos.  El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos, Hemos olvidado que más que maquinas necesitamos humanidad, más que inteligencia, bondad, dulzura y disciplina.

Para que avancemos de una manera adecuada, necesitamos como seres humanos ser conscientes de lo que sucede en el mundo, lo que exige hermandad universal que nos una a todos para mejorar la sociedad humana y facilitarnos la vida. Si bien todas las personas somos diferentes, debemos actuar para buscar no solo nuestra propia felicidad sino tener en cuenta la felicidad de todos los demás, ya que en realidad su búsqueda debería realizarse de manera colectiva, en la verdad que la unión de todos haría que el mundo funcionara mejor.

Ser más nosotros mismos es saber quiénes somos y que queremos, los que nos lleva a aprovechar mejor nuestras habilidades y fortalezas, lo mismo que a aprender con mayor facilidad a lidiar con nuestras debilidades sin sentirnos culpable y por el contrario viviremos en adelante respetándonos y queriéndonos más y mejor. Ser más nosotros no significa ni implica pasar sobre los demás, pero si alcanzar las herramientas para conocernos mejor, construir una mejor versión de nosotros y ser más nosotros mismos.

*Abogado

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