´Limpiavidrios´ El semáforo en rojo es la luz verde para sobrevivir 

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POR KATIA VÁSQUEZ 

Tras la llegada del Covid-19 a la capital del Magdalena y el acelerado aumento de casos, las autoridades distritales, con el pasar de los días, hicieron más estrictas las medidas de restricción para evitar el contagio, razón por la cual, la circulación de personas en las calles se disminuyó considerablemente, sin embargo, aquellas personas que viven del día a día, como vendedores formales e informales, limpiavidrios y demás, aún se ven en las calles de la ciudad, rebuscándose el día a día para dar de comer a sus familias, pese a que temen contagiarse del nuevo virus, muchas veces incumplen las medidas dadas por el gobierno local y nacional. 

En el caso de los ‘limpiavidrios’, son personas que, para ganarse el sustento de sus hogares, a diario tienen que enfrentarse al pesado tráfico de Santa Marta, ubicándose en cada esquina de las principales avenidas preferiblemente en los semáforos, en la mayoría de veces, bajo el incesante sol.

En conversación con algunas personas que se dedican a este oficio, unos de nacionalidad venezolana, otros provenientes del interior del país, indicaron que a diario se sienten perseguidos por parte de las autoridades, discriminados por los conductores y transeúntes.

Indican que en ocasiones la Policía les quita sus herramientas de trabajo o simplemente les piden que se retiren de algunos sectores, con la amenaza de arrestarlos.

JUSTOS POR PECADORES 

Para algunas personas e incluso las autoridades, los ‘limpiavidrios’ se han convertido en un dolor de cabeza, y como dice el refrán: “siempre pagan justos por pecadores”, y esto porque algunos honradamente se sudan las monedas que reciben, mientras que hay quienes se aprovechan para robar y agredir a los conductores o le generan daños sus automotores. Además, el aspecto de algunos genera temor entre las personas que se detienen por la señal de tránsito.

El problema de muchas personas que recurren a este oficio es la falta de empleo, por ello, buscan la manera de sustento y la alternativa es la informalidad, en este caso, limpiar vidrios en los semáforos, no obstante, algunos son rechazados por los conductores a quienes les ofrecen el ‘servicio’ de limpiar el parabrisas, por no tener los elementos más idóneos y es allí, cuando algunos de los informales al ser rechazados suelen ser groseros y en algunas oportunidades son violentos.

Sin duda, no es una tarea fácil, porque además de exponerse a que los atropelle un carro, mientras limpian los vidrios son víctimas de insultos, burlas y en ocasiones manifiestan que son ellos los que se sienten agredidos por parte de los conductores.

DOLOR DE CABEZA 

Si bien es cierto, la Administración Distrital, a través de la Secretaría de Gobierno constantemente realizan intervenciones en conjunto con la Policía Metropolitana de Santa Marta, con el fin de lograr la recuperación del espacio público, en este caso de los semáforos.

La secretaria de Seguridad y Convivencia, Sandra Vallejos Delgado, señaló que, “estas personas a cambio del trabajo están pidiendo la moneda y si no se le entrega, algunos se comportan a veces de manera agresiva y eso es lo que estamos nosotros tratando de garantizar, la seguridad de la comunidad samaria que es lo más importante, que se cumplan los lineamientos de la administración”.

Además, indicó que dentro de las problemáticas generadas por los limpiavidrios se encontró que hay menores de edad trabajando, además estas personas al ubicarse en las cebras generan trancones y crean una percepción de seguridad negativa.

OPERATIVOS  DE CONTROL 

En el Distrito, pese a los operativos de control y a los exhortos que se han realizado las autoridades, las escenas se repiten en las principales vías de la ciudad.

El semáforo se pone en rojo, los vehículos paran y los limpiaparabrisas se acercan, los conductores dicen que algunos se acercan al vehículo de manera intimidante y sin preguntar tiran el agua o si les dicen que no se molestan, como hay otros que preguntan si pueden arrojar agua sobre las ventanas y se retiran si los conductores no les autorizan.

La ciudadanía reconoce esa realidad y piden a las autoridades que los controles se refuercen, sobre todo en estos tiempos de pandemia, donde el número de limpiaparabrisas se ha incrementado.

En este sentido, Vallejos Delgado manifestó que, “se han hecho varios operativos para acabar con esta situación, sin embargo, estamos conscientes que ellos salen y viven del diario de recoger el pan de cada día para poder sostenerse en la ciudad, dado que la mayoría de los que se dedican a esto son los ciudadanos del vecino país”

Por otro lado, las personas denuncian que además a esto, los ‘limpiavidrios’ estarían utilizando niños para vender dulces o generar lastima y recibir dinero, ante esto, la Secretaría de Seguridad, Sandra Vallejos, aseguró que  “en medio de los operativos y controles, por parte de la secretaría de seguridad , en la ciudad se ha detectado, sobre todo en semáforos, la presencia de padres que exponen a sus hijos menores de edad, con el fin de generar lástima y de esta manera recibir una moneda o ayuda en especie que les permita superar la crisis económica a la que se han tenido que enfrentar a raíz de la pandemia por el Covid-19”.

RUTA DE AYUDA HUMANITARIA 

La situación por la que atraviesa la ciudad y todo el país es crítica, sin embargo, Migración Colombia se encuentra implementando  protocolo de manera conjunta con el Distrito, para retorno voluntario de ciudadanos venezolanos a su país, “para el próximo viaje tenemos un total de 240 personas que están en lista en espera”.

Además, aseguró la coronel (R ) Sandra Vallejos, que iniciarán nuevamente con las rutas de ayuda humanitaria de retorno para poder hacer ese tránsito humanitario, “si nos pueden abrir la frontera, estamos en espera que la contratación que tenemos en este momento para el transporte y para cubrir esas rutas humanitarias se den y vamos a hacer el tercer ejercicio en este sentido”.

‘LIMPIAVIDRIOS’ PERSISTEN 

La Secretaria de Seguridad, informó que a pesar de que se han salido mucha de estas personas, la intensidad ha disminuido pero la problemática y la constancia de los ‘limpiavidrios’ persisten.

La Funcionaria afirma que “la problemática se mantiene en la en la medida que ellos no encuentren unas condiciones de trabajo dignas y en las medidas de que ellos tengan la necesidad que tiene cualquier familia en Colombia y en el mundo”.

Seguidamente dijo que, “mientras tengan la preocupación de dónde dormir, de tener una seguridad alimentaria, de pagar un arriendo, incluso ellos de los muchos que ganan aquí sea poco, diría que lo que comparten con su familia en Venezuela, van a seguir rebuscándose en la informalidad”.

¿UN NEGOCIO RENTABLE? 

Según información dada por Miguel Díaz, quien tuvo que migrar de su país por la difícil situación que atraviesa Venezuela, antes de la pandemia en un día regular de trabajo se hacen $15.000, mientras que en un día bueno se llevan hasta sus casas $20.000 o $30.000, es decir, al mes se estaban ganando hasta $900.000, actualmente, por las restricciones y las medidas de aislamiento, es menos lo que ganamos, pero toca seguir haciéndolo para tener el sustento diario.

“La clave está en ser muy respetuoso y cordial con las personas, una vez limpié todos los vidrios de una camioneta y el conductor me regaló 50 mil pesos”, manifestó que ha logrado sobrevivir con este oficio en un año ya que completa en la capital del Magdalena.

Este venezolano asegura que trabajar en cualquier otro oficio en esta ciudad no es rentable. “Por ser venezolano quieren pagarle a uno cualquier cosa y explotarlo, mientras aquí soy mi propio jefe, en ocasiones mi esposa me apoya con un pañuelo y también limpia o cuida carros y un día logramos producir hasta $100 mil juntos”.

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