Sin resistencia no hay política  

130

La política, desde la antigüedad hasta hoy, es el eje principal donde se articulan las decisiones de los gobiernos y se encuentra relacionada con la vida ciudadana. En sí, se trata de una actividad de un grupo acotado que toma las decisiones para concluir con una serie de objetivos. Asimismo, podemos definir a la política como una de las tantas maneras posibles para ejercer el poder con el fin de mediar las diferencias presentes entre pares en cuanto a intereses en una sociedad en particular. Es el conjunto de decisiones y medidas tomadas por determinados grupos que detentan el poder en pos de organizar una sociedad o grupo particular. En síntesis, a decir de muchos autores, el ejercicio del poder.

Así las cosas, ella, la política, que no politiquería, es la situada entre el sistema y el individuo, la discusión sobre las normas formales, las instituciones, que regulan el comportamiento de los miembros de una comunidad, especialmente por cuanto las sociedades que circunscriben el ámbito de la política a este terreno intermedio tienen más posibilidades de superar los problemas colectivos que aquellas donde no existe un consenso mínimo sobre cuál es la esfera de actuación de la política.

Es también, el intento de establecer y consolidar un orden que garantice la paz y la seguridad en un territorio, dado a través del monopolio legítimo de la violencia física y simbólica tanto en lo externo como a lo interno de los límites establecidos. Orden que permite negociar los intereses de los diversos actores políticos que quedan a su custodia, al establecer contextos de toma de decisiones (marco de referencia legal y legítimamente reconocido) frente al otro que es reconocido como amigo, aliado, adversario, enemigo, dado que no hay política sin resistencias. La política se funda en las desigualdades materiales entre los adversarios, quienes, desde sus acciones y valores apuestan por estrategias y tácticas que lleven a mejor puesto sus fantasías políticas en colaboración con otros o en su enfrentamiento como adversarios o como enemigos.

Visto lo antecedente, bien podemos decir que la política necesita, más allá de aciertos y errores, negociadores eficaces, mostrar la importancia que tiene la oposición, siempre y cuando sea constructiva, para lograr la estabilidad y el avance de la democracia. Se debe en ella, a diferencia de lo que piensan la mayor parte de los políticos, que conciben a la oposición como una sala de espera, en la que se torpedea al gobierno para alcanzar el poder, generar los acuerdos para la gobernanza, de ahí que no todos sirvan para ejercer el poder. Más que gobernar por gobernar, interesa, desde un espíritu elevado, que bien y mejor se puede hacer política sin dejar nunca la oposición si se quiere, pero esencialmente, sin renunciar a principios, lo que bien puede ser un ejemplo que muchos deberían tomar para sí en contexto de verdadera profundización y fortalecimiento de la democracia. [email protected] *Jurista

También podría gustarte