¿Qué tan sólido es el sistema financiero?

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A diferencia de la Gran Crisis Financiera de 2007 y 2008, la ralentización económica que sucede en estos días no se da por los desbalances del sistema, sino como efecto de la crisis sanitaria y las medidas que se han producido para contenerla. Lo anterior es muy importante porque significa que la banca no es parte del problema, sino de la solución, tal como se concluyó en el Foro Anif: La solidez del sistema financiero en tiempos del coronavirus.

¿Cómo? Otorgándoles recursos o aliviando las condiciones del endeudamiento a las familias y las empresas para que puedan seguir sorteando esta crisis. Si los bancos dejaran de entregar recursos por el riesgo, la situación se podría agravar, razón por la cual desde la Superintendencia Financiera y el Banco de la República se han venido flexibilizando las condiciones para que no se cierre esta llave.

El crédito por ejemplo en Colombia está creciendo a una tasa real anual del 7,39 % a junio aseguró el superintendente Financiero, Jorge Castaño, mientras en la Gran Crisis Financiera esto se desaceleró.

De hecho, los préstamos a las compañías reiniciaron su senda de crecimiento “después de que llevábamos 28 meses con un comportamiento de la cartera comercial negativo (…) sobre todo a partir del covid-19”, afirmó. En total se han completado préstamos por 530,1 billones.

El segmento comercial ha crecido a una tasa de 8,27 %, el de consumo a 7,13 % y vivienda a 6,18 %, mientras el microcrédito ha tenido una contracción de 0,39 %.

LAS PREVISIONES

Es fundamental que se camine hacia la reactivación económica y por esa vía aumenten los recursos.

Castaño advirtió que la capacidad de absorción del riesgo —movida por las utilidades actuales (4,1 billones de pesos) y no repartidas de los bancos, las reservas ocasionales (8,8 billones), las provisiones (5 billones), y las reservas legales— dependerá de tener una salida. Se prevé un nivel de solvencia a final de año del 14,2 %.

Así, en un escenario en el que la economía caiga 8,8 %, se estima que el valor de los préstamos también lo hagan a -2,3 % y el deterioro de las obligaciones pase del 8,9 % en mayo al 24,2 % en diciembre de 2020 en el Indicador de Cartera Riesgosa (ICR).

CÓMO MANTENER EL EQUILIBRIO

Al final, para Ana Fernanda Maiguashca, codirectora del Banco de la República, es importante decir que “estamos en el delicado equilibrio de estabilidad y que el sistema irrigue los recursos en crédito para recuperarnos en 2021”.

Si se tiene en cuenta que la caída prevista por el Emisor para 2020 está entre 7 % y 10 %, retomar la senda de crecimiento no se va a dar de manera inmediata, mucho menos con los impactos en el desempleo que se están viendo (19,8 % en junio).

El balance, dijo Maiguashca, es positivo y se ve un sistema con bases sólidas, pero que hay que cuidar por ser “un vehículo que permitirá la recuperación”.

Por eso hizo un llamado a la ciudadanía, al mencionar que el sistema financiero se ve impactado en la medida en que no es un sector el que genera impactos, sino que recibe todos los escenarios negativos de múltiples renglones que le frenan su actividad, que está basada en el crédito y en la desaceleración del recaudo.

“La capacidad que tiene el sistema de responder depende del compromiso de los usuarios. Tenemos que pensar en colectivo, si por ejemplo, el sistema solo guardara su solvencia y no brindara la gasolina para seguir operando, él mismo estaría afectando su generación de ingresos futuro. Y si nosotros no estamos ahí tratando de pagar todas las deudas que sí podamos pagar estamos restándole capacidad al sistema para poder generar el oxígeno”.

/Colprensa

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