Un grande reto 

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Primero lo primero y en las circunstancias que vivimos, es la vida. Pero luego de esta emergencia sanitaria, económica, social, ambiental (y hasta política entre nosotros), como demás otras secuelas que la misma dejará, debe encaminarse el departamento a enfrentarlas, consolidar su superación y atender las prioridades de manera sincrónica, sesuda y serena, actuar con voluntad y decisión, convocarnos a todos y sentar las bases de un nuevo e integral derrotero. Procurar recursos, liquidez, créditos, implantación e implementación de programas de emergencia, impedir precariedades, velar por que el sector productivo formal crezca y vuelva a generar fuentes de trabajo e incentivar emprendimientos, so pena que sigan incrementándose desempleo, pobreza, inequidad y desigualdad, con grandes y graves consecuencias para todos.

El desafío es, además de mejorar el sistema de salud, buscar los recursos económicos y humanos para los servicios de atención sanitaria, estructurar en mejor forma el sistema educativo y demás otras necesidades por cubrir, importando atender todos los índices establecidos, cerrar las grandes brechas sociales y combatir la corrupción generalizada. Desde este punto de vista importa no seguir eludiendo los problemas muchos que tenemos y sobre los que nos hacemos “gringos”; pero no llegaremos a ninguna parte, si los tratamos aisladamente. La solución ha de ser integral, así tenemos que abordarlo todo, a efecto de no seguir como siempre o peor de lo que estábamos.

Lo que en camino viene después debe preocuparnos, como igual lo que hoy hacen nuestros gobiernos. La tarea, no lo olvidemos, es colectiva. Difícil enfrentar lo venidero con la visión y ordenamiento actual, será observar de lo que ha llegado que se queda y que debe reestructurarse, tales como revisar las relaciones laborales, establecer acuerdos con los sectores empresariales, estudiar las nuevas modalidades de trabajo, lo micro empresarial, el teletrabajo, las ventajas de conformar equipos de trabajo a distancia y demás otras modalidades que tendrán cabida formal en el futuro próximo. Ver lo potencialmente más eficiente.

Los retos no se agotan en el campo del trabajo y otros muchos, como tampoco en lo social, educacional y sanitario, donde serán esenciales cambios radicales y no apenas maquillajes. Políticamente, se impone pensar en el fortalecimiento de las instancias locales. El mundo será otro muy distinto al que conocemos y no podemos quedarnos atrás, rezagados, cual departamento sin rumbo, en lo que requerimos grandes acuerdos políticos, y ahí es cuando las expectaciones se estrellan con la realidad. Entendamos que si no hay voluntad de los actores sociales y políticos para sentar las bases que deberán sostenernos en el futuro inmediato, la realidad nos superará con creces y a eso no podemos exponernos bajo ningún punto de vista ni circunstancia alguna. [email protected]

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