Dejar de trabajar 

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Muchos hombres y mujeres afiliados al Sistema General de Pensiones tienen la fortuna de alcanzar la edad de retiro (57 mujeres y 62 hombres) con el mínimo de 1.300 semanas requeridas en el Régimen de Prima Media para alcanzar una pensión de vejez. A la edad de retiro, el dilema para ellos es el de dejar de trabajar o seguir en la vida laboral activa. En realidad, estas decisiones se materializan de tal manera que las edades promedio observadas en las que se recibe el primer pago por pensiones de vejez en Colpensiones son significativamente superiores a las edades de retiro. En promedio, una mujer recibe su pensión a los 61 años y un hombre a los 65. Hace cinco años el promedio era de 59 y 63 años, respectivamente. Por lo tanto, las edades de retiro no nos están señalando necesariamente el momento de dejar de trabajar.

La pensión llega acompañada del envejecimiento. En los estudios de bienestar del pensionado que lleva a cabo Colpensiones, se han podido identificar los desafíos de la inactividad laboral a edades avanzadas. Uno de los principales retos de los retirados laboralmente es el de tener un propósito. Conservar un hábito de trabajo durante la mayor parte de la vida y dejar de hacerlo de un día para otro es traumático para muchos. No se sienten a gusto en casa, tampoco con que sus familiares los vean exclusivamente como el prestamista del hogar o el cuidador de los nietos. Algunos incluso regresan a las empresas donde trabajaban a hacer labores de manera voluntaria. Los pensionados más activos no quieren simplemente descansar y buscan a toda costa un espacio para seguir siendo productivos económicamente hablando.

Es cada vez es mayor el número de personas que llegan a la edad de retiro e incluso son retenidos por sus empleadores. Hay empresas que apuestan de manera infructuosa a una sustitución entre trabajo de personas mayores por trabajo juvenil. No obstante, hoy en día está envejeciendo un grupo de personas que alcanzaron a estudiar educación universitaria y a tener experiencia mucho más especializada. De hecho, cada vez es menor el número de adultos que repiten una y otra vez la frase “es que a esta edad ya nadie me quiere contratar” o “ya quieren que me vaya de la empresa”. Esto se relaciona con el hecho de que se está convirtiendo en un reto enorme poder reemplazar a los trabajadores más experimentados, hasta el punto en que son solicitados para continuar trabajando incluso cuando ya alcanzan los requisitos legales para acceder al derecho de una pensión.

Aquellos que se inactivan laboralmente justo cuando cruzan la edad de retiro evidencian su deseo de continuar siendo productivos. Quieren invertir y emprender en nuevos negocios y también estudiar nuevas disciplinas. Les obsesiona enseñar lo que saben, especialmente a los jóvenes. Para aprovechar esta oportunidad y en un esfuerzo por enlazar a jóvenes y personas mayores para intercambiar sus conocimientos, se constituyó una alianza entre Colpensiones y Colombia Joven con el fin de propiciar estos encuentros, a los que cientos de pensionados se postularon. Si bien algunos jóvenes eran escépticos sobre el aporte de los mayores en el manejo de las nuevas herramientas digitales, existió algo que los jóvenes accedieron a recibir: mucha experiencia y capital social.

Llegar a los 57 años si se es mujer o 62 años en el caso de los hombres no parece estar estrictamente relacionado con la inactividad. Por el contrario, Colombia está en un acelerado cambio demográfico y los mayores son los protagonistas en esta dinámica. En lugar de ver las pensiones como una alternativa para renovar la fuerza laboral, debemos comprender que el deseo de las personas mayores de continuar activos y productivos es una verdadera oportunidad de bienestar para sus hogares y para la sociedad, además de ser una gran contribución económica para el país.

*Presidente de Colpensiones. 

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