Descomunales desafíos 

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La pandemia lo ha complicado todo. No hay un asunto que se haya escapado a la crisis más grande de los últimos tiempos.

En el caso colombiano, como si la situación no hubiera sido bastante compleja, la pandemia ha maximizado todos los desafíos hasta un nivel que en muchos casos alcanza dimensiones descomunales.

Es conveniente repasar los enormes problemas que la administración de Iván Duque ha venido afrontando y tendrá.

Recibió un proceso de paz en dificultades. Alguien muy cercano al proceso dijo que estaba desfalleciente. Aunque el presidente Duque intentó algunos correctivos sin éxito, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reconoce que se ha implementado. No es poca cosa porque fue uno de los líderes de la crítica al texto del Acuerdo.

La Fuerza Pública ha estado dividida, confrontada en su interior, por lo menos desde el nombramiento del general Mejía como comandante general. Una ruptura interna que ha debilitado su imagen.

La crisis del sistema de salud la puso en evidencia el propio presidente Santos a comienzos de su gobierno, cuando hizo pública su estrategia de perseguir lo que denominó Objetivos de Alto Valor en la lucha anticorrupción. Saludcoop fue señalada y en unos días se tomaron decisiones importantes. Era tan sólo el comienzo de una crisis que afectaría en serie a varias agencias del sector. Se calcula en $14 billones el daño patrimonial. Hay conjuntos de médicos que todavía se quejan de que sus salarios no han sido pagados durante meses al igual que otros sectores del personal de salud. Hospitales entraron en quiebra o fueron intervenidos, etc. El Gobierno pasó a finales del año 2019 una ley de punto final para responder a esta debacle.

Como si fuera poco la pandemia explotó en el mes de marzo, saltaron a la vista las deficiencias y no se pudieron hacer oportunamente las pruebas que permitieran identificar los casos de contagio y el necesario seguimiento de ese proceso. Gobierno y sector empresarial se movieron con celeridad y ahí estamos, ahora sí con la capacidad instalada en los hospitales y con los laboratorios y recursos indispensables para responder. Sin duda, la pandemia ofreció una oportunidad de oro al presidente Duque para superar la invisibilidad a la cual lo habían condenado y mostrar su capacidad de liderazgo y de compromiso con una estrategia que ha tenido muchas manifestaciones más trágicas en otros países como México, Brasil, Perú, Chile.

El impacto económico y social de la pandemia desborda todas las expectativas y demanda una estrategia de recuperación no solamente ambiciosa, sino tremendamente costosa y difícil.

El espacio de esta columna tan sólo permite mencionar otros desafíos. El de las drogas ilícitas. Más de 200.000 hectáreas de coca y varias cosechas. Como ha dicho el presidente Duque, “a más coca menos paz”. Ni hablar de la crisis generada por Venezuela. La frontera es un infierno, Farc, Eln y carteles están protegidos etc. Para rematar la corrupción que aprovecha la pandemia. Si todo esto no fuera abismalmente preocupante, la crisis de los precios del petróleo, las consecuencias del cartel de la toga, ahora el proceso electoral en Estados Unidos, una nación tan indispensable para nosotros y, quién lo creyera, el desastre empresarial que está ocurriendo en Antioquia, ¡modelo de gobierno corporativo! Y para rematar el caso de Álvaro Uribe, de enormes repercusiones.

*ExMinistro de Estado 

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