Mercedes Barcha: La mujer que hizo posible la fantasía

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Presentamos un perfil de Mercedes Barcha, diosa y musa de Gabriel García Márquez, en homenaje a su vida y a sus luchas.

Hija de Raquel Pardo López y de Demetrio Barcha Velilla, con sangre colombiana y de medio oriente, Mercedes Barcha nació en Magangué, Bolívar, el mismo municipio en el que a los nueve años quien sería su esposo, Gabriel García Márquez, la vio por primera vez.

Estudiante del Colegio Sagrado Corazón de Jesús, en Mompox, y autora del ensayo Importancia del río Magdalena, publicado en Ecos del Pinillos, en 1947, Barcha se caracterizó por ser una buena estudiante. Virginia Woolf era una escritora a la que admiraba. De ahí que si hubiera tenido alguna hija, la habría bautizado en honor a ella, cuenta el escritor cartagenero Gustavo Tatis.

Una mujer seria y con autoridad, esa era la imagen que Mercedes Barcha proyectaba ante todos, incluso desde que era una niña. Gerald Martin, biógrafo de Gabriel García Márquez, escribió en Una vida: “Todos advirtieron que Mercedes tenía un fuerte concepto de sí misma y que ejercía una autoridad sosegada”. Sin embargo, el espíritu fiestero, propio de los costeños, también estaba en ella. Un buen plato de comida, acompañado de copas de vino, era su gran placer. Claro, sin dejar de lado su gusto por el cigarrillo. No en vano, varios 6 de noviembre, en la celebración de su cumpleaños, bailó y gozó al ritmo de un buen vallenato al lado de García Márquez, quien fue su compañero, amigo y amante por 56 años.

 “¿Bailamos?”, ese fue la primera palabra con la que el escritor colombiano se acercó a Mercedes Barcha, en una celebración de Cayetano Gentile, en Sucre. “Desde los doce años supe que jamás escaparía de aquel muchacho tímido”, afirmó ella alguna vez. Y así fue. A las once de la mañana del viernes 21 de marzo de 1958, en la Iglesia del Perpetuo Socorro de Barranquilla, el escritor y la magangueleña se casaron.

Más que un matrimonio, ellos fueron un equipo, una dupla. Él vivía en un mundo de fantasías y ella en la realidad. “Yo creo que ella ha sido completamente incondicional, pero con los pies en la tierra, mientras que Gabo, afortunadamente para todos, es la fantasía”, dijo Rodrigo Castaño, hace ya un par de años. Por eso es que, popularmente, se conoce a Barcha como la mujer que hizo posible que se escribiera Cien Años de Soledad, pues, en esos 18 meses que García Márquez se encerró a escribir su obra cumbre, ella se encargó de llevar comida a la casa y de educar a Rodrigo y Gonzalo, sus hijos.

Hace seis años el mundo despidió a Gabriel García Márquez. Hoy, 15 de agosto de 2020, falleció quien fue la musa, la diosa, del escritor colombiano. Ya la pareja había tenido que afrontar una separación, cuando García Márquez viajó a París a ser corresponsal para El Espectador. Hoy, la distancia que interpuso la muerte entre ellos terminó. /Tomado de El Espectador.

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