El cine colombiano viaja a Brasil

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Cinco cortometrajes colombianos y tres coproducciones participan en el 31 Festival Internacional de Cortos de Sao Paulo, Brasil, que se lleva a cabo hasta el próximo 30 de agosto.

El Festival de Cortos de Sao Paulo es organizado por la Asociación Cultural Kinoforum, una organización sin fines de lucro que realiza actividades y proyectos, para apoyar el desarrollo del lenguaje y la producción cinematográfica con énfasis en la promoción del audiovisual brasileño.

Desde 1990 se ha convertido en un hito en la agenda cultural de la ciudad por su amplia y diversa programación que está siendo proyectada por varios teatros y centros culturales en la ciudad brasileña.

Desde el pasado 20 y hasta el 30 de agosto se celebra la edición número 31 que se llevará a cabo de manera virtual y gratuita, manteniendo sus actividades como los programas principales, conferencias y seminarios.

El Festival promueve e intercambia las mejores películas del formato corto de Brasil y de todo el mundo. Este año recibió más de 3.000 producciones para llegar a una selección de un poco más de 200 obras con diversidad de temáticas y narrativas.

 La sección de Cortometrajes Latinoamericanos cuenta con 15 producciones de las cuales cinco son colombianas y una es coproducción con México. El Remanso de Sebastián Valencia Muñoz, producido por Rodrigo Ramos, es beneficiario del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico –FDC- en la modalidad de Realización de Cortometrajes: Relatos Regionales 2017. Cuenta la historia de una familia de campesinos errantes que se instalan en El Remanso, una casa de campo en ruinas donde se ven las huellas de un pasado atroz.

La cachera de Felipe Holguín, producido por Camila Mejía junto a María Teresa Gaviria, también es beneficiario de la modalidad de Relatos Regionales del FDC en 2018 y participó en el 60 Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, Ficci, en la sección ‘De Indias’, la cual presenta cortometrajes que hayan sido rodados en Cartagena como locación principal. La película empieza cuando una pareja se pelea públicamente, se alejan y finalmente se reconcilian como si nada, sus vecinos les organizan una Cachera, una extraña serenada para ridiculizarlos. Una tradición en el campo colombiano desde mediados de 1900.

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