Modernización electoral 

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El Código Electoral venía siendo criticado porque era anterior a la Constitución de 1991 que introdujo cambios significativos en la organización electoral. Luego, hubo varias reformas que buscaron reducir la proliferación de partidos que había alcanzado cifras preocupantes (2003).

Pero, al mismo tiempo, era creciente el número de rumores sobre compra de votos, alteraciones del formulario E14 y otro tipo de manipulaciones que contribuían a generar la gran desconfianza en el sistema electoral. Y, claro, el eterno problema del abstencionismo.

En esta columna aludimos a un sofisticado estudio que se había hecho en la Universidad de Georgetown, dirigido por un colombiano, que contó con la participación de miles de estudiantes. Allí se habría establecido que había un fraude cercano a los tres millones de votos.

Me sorprende que hasta ahora el tema no hubiera dado lugar al más mínimo debate. Me enteré casualmente, por una pregunta que un asistente me formuló sobre el nuevo Código Electoral, en una conferencia que hacía por invitación de Telefónica, hace nueve días.

Reconocí mi ignorancia absoluta al respecto. Y más bien recordé episodios muy candentes de nuestra historia en torno de ese tipo de reformas.

Encontré breves noticias sobre el tema, de reciente publicación. Y, luego, recibí una invitación del Instituto de Ciencia Política para participar en una reunión en la cual el viceministro del Interior, Daniel Palacios, haría una explicación del nuevo Código.

Entonces, repasé informes y estudios sobre el tema. Existe una preocupación mundial por preservar la integridad de los sistemas electorales. Y hay grandes controversias, inesperadas, al respecto, por ejemplo en los Estados Unidos. Allá, Donald Trump como candidato y ahora presidente, ha denunciado los vicios de las elecciones en esa gran democracia. Desde hace varios años la distinguida profesora de la Universidad de Harvard, Pippa Norris, quien dirige un ambicioso proyecto global sobre el tema y ha publicado varios libros que recogen sus hallazgos.

El propio Kofi Annan, antes de morir, presidió una comisión global sobre elecciones, democracia y seguridad, la cual divulgó un informe en septiembre/2012 ‘Una estrategia para mejorar la integridad electoral en el mundo’. Allí se afirma que desde el año 2000 solamente en once países no se han celebrado elecciones nacionales. Observa que gobiernos autocráticos han hecho uso de los procesos electorales para envolverse en un manto de legitimidad democrática. Y, también, que “el financiamiento político incontrolado amenaza socavar la democracia…”.

Un tema clave en Colombia: las empresas político-criminales que denunció el contralor Maya.

El nuevo Código plantea cuatro clases de votación: voto manual; voto mixto (máquina y tarjetón); voto digital remoto; y voto anticipado para ampliar la jornada electoral que, además, se extendería hasta las cinco de la tarde. Se estimula la mayor participación de la mujer en las listas y se propone una modernización del registro electoral.

Excelente modernizar el proceso electoral. Ojo. Hay que aprender de las experiencias. En Estados Unidos ha habido un fuerte debate sobre los riesgos del voto por correo. Algunos países que introdujeron el voto electrónico, lo abandonaron y volvieron a la forma tradicional. Se requiere un debate muy serio al respecto. Otra vez se habla de los intentos de Rusia y China para manipular elecciones, en Estados Unidos y algunos países europeos. La situación venezolana nos coloca en el radar de esas peligrosas manipulaciones.

*ExMinistro de Estado. 

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