Reapertura de la Catedral basílica de Santa Marta

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En una ceremonia religiosa que se prolongó por tres horas, se celebró la Misa Crismal, la ordenación de dos sacerdotes, y el aniversario de monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval como Obispo.

 

Cumpliendo con todos los protocolos de bioseguridad establecidos para que la Catedral Basílica de Santa Marta reabriera ayer sus puertas, se cumplió con mucha fe y esperanza, la ceremonia de la Misa Crismal y la ordenación de dos nuevos sacerdotes, jóvenes que entregan su vocación y fe al servicio de Dios, para cumplir con su compromiso evangelizador.

La reapertura del sagrado templo comenzó a la hora anunciada, a las 10:00 de la mañana, con el ingreso del clero sacerdotal  liderado por el Obispo de la Diócesis de Santa Marta, monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval, quien a su paso al ingresar a la Catedral daba su bendición a todas las personas asistente, que no superaron el aforo establecido, de 50 personas.

Mientras esto sucedía, muchos magdalenenses y por supuesto samarios católicos se conectaban a las plataformas digitales de HOY DIARIO DEL MAGDALENA y el periódico popular AJÁ&QUÉ,  para seguir paso a paso esta importante ceremonia.

Cabe destacar que en esta ceremonia estuvo presente el secretario de Gobierno del distrito de Santa Marta, Adolfo Bula y el comandante de la Policía Metropolitana, coronel Oscar Solarte Castillo, quienes fueron testigos de los adecuados protocolos de bioseguridad para que se celebrara como es debido esta ceremonia religiosa.

MISA CRISMAL

Al comenzar la Misa Crismal, monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval, agradeció la asistencia a todos los presentes y aclaró que esta ceremonia se acostumbra a celebrarse el Jueves Santo, para bendecir los santos oleos, con los cuales se unge a los nuevos bautizados y se le da la unción a los enfermos.

La consagración del crisma y la bendición de los aceites son las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal. Y por ello se aprovechó para llevar a cabo la ordenación de dos presbíteros: Jorge Hernán Garzón Caballero y Manuel Fernando Muñoz Navarro. Estos dos jóvenes sacerdotes se mostraron muy regocijados, porque una de sus grandes metas se  les cumplió, al convertirse en servidores de Dios en la Tierra.

El momento más importante de la celebración de la ordenación de los presbíteros fue la imposición de manos y la plegaria de ordenación.El signo de la imposición de manos ha significado desde los comienzos de la Iglesia Católica la invocación del don del Espíritu.

Luego fueron ungidos con el Santo Crisma, signo del carácter sacramental de la ordenación, por el cual Cristo llena y configura la vida de aquel a quien ha llamado a participar ministerialmente de su sacerdocio.

El Crisma se usa en los sacramentos que solamente se pueden administrar una vez, porque suponen una configuración con Cristo que, por su propia naturaleza, es definitiva: el Bautismo, la Confirmación y el Orden.

En el caso de la ordenación presbiteral, los nuevos sacerdotes son ungidos en las manos, porque esas manos son las que consagrarán y bendecirán, haciendo presentes los gestos mismos de Cristo.

LOS NUEVOS SACERDOTES

Los nuevos presbíteros, Manuel Fernando Muñoz Navarro y Jorge Hernán Garzón Caballero, quien tomó la vocería, agradeció a sus superiores todo el apoyo recibido en su formación sacerdotal, al igual que el respaldo que les brindaron sus familiares, especialmente sus padres, para aceptar el llamado que les hizo Dios y convertirse en evangelizadores, a través de su Santa Palabra.

Ellos pidieron la bendición para el municipio de Nueva Granada, y el corregimiento de Guacamayal, en el Magdalena, y enviaron un mensaje muy especial a los  jóvenes magdalenenses, que sí Dios los llama, acepten su llamado, y no tengan miedo a seguir a Cristo y convertirse en embajadores de Él en la tierra, tomando como ejemplo lo que dijo la Madre Dios: “Hágase en mi tu voluntad”. Una vez el nuevo presbítero Jorge Garzón Caballero expresó estas emotivas palabras, los asistentes los felicitaron con fuertes aplausos.

Por su parte, el presbítero Manuel Fernando, manifestó que este importante acontecimiento en su vida, significa “la fidelidad de Dios, siempre he tenido un lema que Dios es fiel, bondadoso  y misericordioso, me refleja mi pequeñez y la dependencia que tengo hacia Dios, servir al Señor, a través de la Evangelización y mi corazón está lleno de dicha y júbilo, no solamente para mi sino para toda la Iglesia”.

Por su parte, el Clero samario les dio la bienvenida a este importante organismo que le da vida a la Iglesia Católica y les obsequiaron la imagen de la Virgen de María, en el marco de la celebración de su Natividad.

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