Política basura, no hay derecho 

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La política. Sí. La política. Es deber, o mejor obligación, entenderla y comprenderla más allá del ejercicio del poder político. Esto es, democrática y pluralista. No como la aceptación del dominio de un hombre por otro a través del recurso de la legitimidad, sino como representación de un ideal y una dimensión humana propia, unida a la ética ciudadana, al servicio público y a la doctrina de la vida buena y justa. Como actividad, es el ejercicio del poder político que cada persona posee como parte del pueblo, así sea en pequeña proporción, para proponer, controlar, persuadir o influir. También, es el ejercicio del poder del gobernante o la autoridad a través de decisiones y políticas públicas, más cuando la sabemos relacionada con el poder económico, de persuasión y demás tipos de poder.

En una democracia, el poder político es el mismo poder público, dado que la capacidad o facultad de ese poder viene de la autorización del pueblo y para su bien. El poder político es un instrumento, un recurso que permite concretar los ideales políticos, pero que se manifiesta o aparece como resultado de una relación humana, es un recurso que aparece en la interrelación. Sin poder político no habría capacidad o facultad de hacer que las cosas sucedan, lo que obstaculizaría que un gobernante pudiese llevar a cabo su proyecto político al no poder hacer política ni gobierno.

Razones por las que llame la atención, que no se tenga esto en cuenta y surjan en nuestro devenir político individuos de baja estofa, venidos a más y hechos populares, más no por su obra, realizaciones, decir, propuestas, acciones positivas u otras que valga la pena exaltar, sino por hacer parte de estereotipos ofensivos y humillantes, por lo mediático y por la degradación de quienes en algunos los medios de difusión, sin carácter ni criterio los ascienden a personajes populares y símbolos de la política en lo nacional, regional, departamental y municipal, como sucede y ha sucedido en nuestro caso, plagado con una serie de estos individuos nada que ver con lo que debe ser un político y cómo ejercerse la política de manera decente y noble como corresponde. Vivimos una mutación de la política. Políticos de ideas degradadas a imagen de imágenes vendidas como ideas, lo que ha hecho de la política en la realidad una tragedia por parte de quienes nos gobiernan; aspirando y esperando que no lo siga siendo parte de quienes aspiren a hacerlo.

Mucho hay de grotesco y patético en nuestra política y acontecer mediático. Políticos posando con aires de grandeza, políticas en plan de mujer fatal, unos y otras con gesto atormentado pensando tal vez en su inercia, ninguna responsabilidad, pero sí en la mucha maldad humana encarnada en sus omisiones. Sin pesimismo alguno, pero si con realismo cierto, esto es lo que de alguna manera tenemos, lo que determina que no merecen ellos ser votados, sino botados de una vez por todas en las canecas del olvido, del ostracismo y del nunca jamás. Quiera el todopoderoso para fortuna de todos, permitirnos no equivocarnos más y que igualmente no nos toque seguir escogiendo, entre lo malo y lo peor, en la verdad que no lo merecemos punto de vista alguno. En nuestras manos está ayudar a enderezar el rumbo, que en definitiva es nuestro rumbo, por lo que obligados estamos a pensar y reflexionar para que las calamidades de hoy no nos sigan sucediendo mañana ni jamás.  [email protected]

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