Una sociedad cierta 

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Tenemos, lo que debe ser un todo irrenunciable, vernos como sociedad en perspectiva de presente y futuro, con mirada profunda y consciente reflexión respecto de la posibilidad y probabilidad de opciones para consolidarnos como una sociedad con fe en el porvenir, donde vigentes sean institucionalidad, gobernabilidad, gobernanza, derechos y obligaciones ciudadanas. Donde atendido sea lo importante, lo prioritario, lo urgente. Donde no aceptemos corrupción, saqueos, desmanes, perversiones, antipatriótismos, irresponsabilidades populistas y demagógicas actitudes, sino que tengamos definidas políticas públicas, seamos atractivos para la inversión extranjera, fortalecidos sean nuestros sistemas de educación, salud y cuanto haga falta camino a construir y robustecer a la sociedad.

El porvenir de un territorio tiene que ver con el nunca corto listado de asuntos públicos que deben solucionarse, entre ellos, desarrollo urbano, productividad, competitividad económica, asistencia social, combate a la marginación y la pobreza como parte de un sano desarrollo poblacional en dirección a proveer calidad de vida a las personas. Temas cada uno de los cuales parte de un inmenso desafío que requiere optimas prácticas municipales y el acompañamiento de una nutrida y activa participación ciudadana.

Es trabajar por el ser humano, por todos los aspectos de la sociedad, una persona que conoce y desarrolla su humanidad será un ciudadano que actúa con responsabilidad y sentido de pertenencia, cuida la infraestructura, genera proyectos socialmente responsables, vela para que no tenga lugar la descomposición social que es en esencia nido de criminalidad.

Hacer y tener una mejor sociedad importará siempre. Es brindarle a la gente la formación necesaria para atender su vida con capacidad y responsabilidad, generar mejor calidad de vida, en lo que importa unificarnos, convocar  asociaciones, estamentos, fuerzas vivas, familias, academias, iglesias, profesionales y demás otras agrupaciones, toda vez que valores, presente y porvenir nos pertenece a todos y constituyen un bien público que los gobiernos deben potenciar, impulsar y robustecer, asumiendo el liderazgo de los seres humanos que habitamos los pueblos.

Nos compete a unos y otros cambiar de mentalidad, aborrecer todo populismo, transformarnos y en tal derrotero trabajar y apuntar a convertirnos en una sociedad moderna que anhele libertad, ahorro, trabajo, productividad, inserción en el mundo. Tener una economía libre que nos permita salir de la pobreza y acercarnos a la prosperidad. Es defender la sociedad, idear los mecanismos que menester fueren que permitan generar una convergencia que aúne la mayor cantidad de sectores interesados en esa defensa, en lo que cabe la lucha contra la corrupción, más cuando no es secreto alguno que la administración pública ha sido invadida por las élites económicas legales e ilegales y sus nefastos operadores, debiéndose en consecuencia defender siempre la sociedad desde la política en contextos de equidad e igualdad. [email protected] *Jurista

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