¿Cuál es la mejor opción para todos nosotros?  

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En un mudo que clama eficaces liderazgos que nos permitan superar la zozobra generada por el inesperado y letal virus que se generó en China sin que el mundo fuera advertido a tiempo.

Pero, además, ávido de mitigar los temas que tanto nos irritan, estamos a pocos días de unas elecciones cruciales no solo para Estados Unidos sino para el mundo entero; que marcarán el rumbo de los últimos años de la primera cuarta parte del raudo siglo.

Evidentemente, el debate no se ha caracterizado por encumbrada dialéctica, pero ya muestra los dos simples caminos a los que se ha reducido actualmente la política universal.

Por una parte, la aplicación de las normas básicas del capitalismo, encarnadas por el presidente Trump, y por otra, la incierta aplicación de un inédito camino salpicado por las ideas socialistas de Bernie Sander, quien, aunque derrotado, logró inocularlas al Partido Demócrata, lo que acorraló a Joe Biden, quien ya no parece recordar sus reiteradas pociones de centro que lo caracterizaron en su larga carrera política como Senador de un estado moderado.

Tal panorama, nos invita a reflexionar: ¿cuál presidente le conviene más a la comunidad colombiana en los Estados Unidos, pero, además, a nuestro país y a América Latina que depende tanto del coloso vecino del norte?

De las dos propuestas económicas, la que mayor fortaleza económica traería seria la que viene practicando el actual presidente. Basta recordar un PIB muy fuete antes de la pandemia.

Está claro que solo un acelerado crecimiento es acompañado de mejores empleos y un mayor flujo de inversiones.

La mal llamada guerra comercial con China no solo está orientada a equilibrar el déficit comercial que hoy existe con el Goliat asiático, sino que intenta lograr el deseable regreso de muchas industrias que emigraron allá buscando menores costos de producción sin perder como objetivo el apetecido mercado de los Estados Unidos.

Del otro lado, las propuestas de Sander, adoptadas por Biden, ahuyentarían a los inversionistas por la amenaza de amentar impuestos; incrementado así el desequilibrio comercial. Por ese camino se crecería poco y se crearían empleos de menor calidad.

Cabe recordar que en las épocas en que me desempeñé como Cónsul General de Colombia en New York, paradójicamente, la presidente de la Cámara de Representantes en Washington D.C, que, para esa época también era Nanci Pelosi, congeló durante aquel periodo la aprobación del TLC que habíamos firmado con los Estados Unidos.

Sus argumentos fueron: que esos tratados solo benefician a los países que los negocian con EE.UU, ya que allí se pierden empleos que se trasladan a aquellas regiones.

El tratado solo fue aprobado cuando los Demócratas dejaron el control de la Cámara al perder su partido las mayorías. Hoy con Trump mudó de orilla aquel argumento.

Entonces ¿quién le conviene más a nuestro país? de nuevo la respuesta es Trump; ya que nos atemoriza que se repita el trato casi de compadres dado por Obama y Biden, al tiránico gobierno comunista de Cuba, que hoy controla también a Venezuela.

Trato, que, sería desastroso para nuestra aspiración de librarnos de la amenaza narco terrorista que padecemos, cuyos líderes, Márquez y Santrich, con otros del ELN, gozan de protección en la catedral del mal en que se convirtió el vecino país.

Es bueno además tener presente, que, si Trump fortalece la economía de su país, crecerán en paralelo las remesas hacia Colombia, fortaleciéndose con ellas el consumo interno y el PIB de nuestro país. No olvidemos que las prodigiosas remesas, producto del esfuerzo de nuestra diáspora, representan nuestro tercer renglón generador de divisas.

Por último, es posible imaginar, como lo afirmó el recién elegido Director del BID, que una parte de las empresas que eventualmente saldrían de China buscando países más cercanos al enorme mercado de Estados Unidos, podrían establecerse en Colombia aprovechando que Trump nos dejó intacto el TLC firmado antes.

Concluyo afirmando, que, a pesar de las desabrochadas maneras de Trump, su reelección sería benéfica tanto para la comunidad colombiana en Estados Unidos como también para nuestro país y para toda América Latina.

*Profesor Universitario 

 

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