Se conmemoró el aniversario 54 de la Marcha del Hambre

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Con ocasión de los 54 años de la histórica Marcha del Hambre emprendida desde Santa Marta con rumbo hacia Bogotá en el año 1966, la cual fue organizada y llevada a cabo por los educadores el Magdalena en señal de protesta por las lamentables condiciones económicas y políticas en las que ejercían su labor pedagógica, los trabajadores del magisterio señalaron que poco ha cambiado desde aquella gesta hasta la fecha. Siguen teniendo los mismos problemas con su empleador: el Estado colombiano. 

En conmemoración a este histórico día, el magisterio del Magdalena llevó a cabo a las afueras de la emblemática Catedral Basílica de Santa Marta un homenaje a los héroes que emprendieron la lucha por sus derechos durante el año de 1966.

La alcaldesa de Santa Marta, Virna Johnson y el gobernador del Magdalena, Carlos Caicedo asistieron al homenaje del aniversario número 54 de la Marcha del Hambre.

Asimismo, hicieron parte de la conmemoración 19 marchantes del año 1966, los concejales de la ciudad de Santa Marta, diputados del Magdalena, María del Carmen Ceballos, presidenta de Edumag y funcionarios del gabinete Distrital y Departamental.

La alcaldesa de Santa Marta, Virna Johnson precisó, “solidarizarnos con el grito docente es reconocerles sus luchas y prácticas sindicales en pro del reconocimiento de sus derechos y el acceso a condiciones que permita reconocer su desempeño como actores claves en la sociedad, es apropiarnos de su historia y de valorar esa pasión por enseñar y su disposición por ejercer una actividad humana de gran complejidad que requiere de conocimientos, saberes específicos, habilidades y destrezas, variadas por eso después de medio siglo sigue vivo el relato de esa gran gesta de tienes compasión, convicción y sacrificio arriesgaron su vida por una noble causa  la reivindicación de los derechos de los docentes  del Magdalena”.

Asimismo, añadió: “Las historias narradas y contadas de este gran logro cuentan que se trata ni más ni menos de un hito para los maestros y maestras de Colombia, por forjar un cambio social a largo plazo, por convertirse en una gran conquista del gremio docente a nivel general; hoy recordamos y conmemoramos la hazaña de cientos de hombres y mujeres de magisterio del Magdalena, que escribieron con vitalidad, organización y lucha una página de oro en la historia del sindicalismo colombiano activo y siempre dispuesto a la búsqueda de la dignificación de los docentes y de la educación pública”.

A su turno Eliécer Avendaño, representante de los docentes marchantes del año 1966, manifestó en su discurso que, “(…) todos teníamos un sueño, los miembros de la Marcha del Hambre siempre tuvimos el sueño de que la memoria de la marcha no se perdiera y hoy asistimos a un acto donde la Gobernación del Magdalena, llena de ese amor por la educación y teniendo en cuenta que nosotros somos la génesis el cambio en todas las actividades, ha decidido guardar esa memoria para la posteridad”

Por su parte, María del Carmen Ceballos, presidente de Edumag, destacó durante su intervención que el reconocimiento es para el grupo de mujeres y hombres que han logrado lo que actualmente tiene el magisterio colombiano, “la dignificación social y económica, pero más allá levantar la voz ante un gobierno opresor que miraba de manera humillante al magisterio colombiano y también observamos que ha llegado el momento de decirle a la comunidad educativa en general que el magisterio colombiano ha escrito la lucha con pluma de oro, pero con tinta de sangre”.

El gobernador del Magdalena, Carlos Caicedo, durante su intervención precisó que esta es una lucha que debe ser conmemorada y no ha terminado todavía.

 “Marcharon desde aquí de Santa Marta y les exigieron al Gobierno respeto y garantías para el ejercicio de su profesión; todavía tenemos nosotros maestros trabajando por horas, a destajo, en pleno siglo 21, esta lucha no ha terminado, esta lucha ha de continuar hasta que todos los niños de este país tengan los maestros que merecen y los maestros tengan los salarios, las prestaciones y estabilidad laboral que merece, es un derecho el de los maestros y es un derecho el de los niños y el Estado debe garantizarlo, de manera y que es una lucha una movilización que ha de mantenerse permanente”, señaló el burgomaestre.

En medio del homenaje se llevó a cabo un acto de condecoración, por medio del cual se otorgó la medalla Honor al Mérito del Departamento del Magdalena a un grupo de docentes que participaron en la histórica Marcha del Hambre.

LOS TRIUNFOS  DE LA MARCHA 

Es larga la lista de victorias alcanzadas por el magisterio colombiano con las luchas posteriores a la Marcha del Hambre que aplicaron siempre ese patrón de movilización y de resistencia hasta el final, hasta coronar las metas trazadas de antemano.

Uno de los primeros triunfos logrados fue que la Nación asumiera la responsabilidad de financiar la educación pública, durante mucho tiempo a cargo de los departamentos que pagaban los sueldos de los maestros con los ingresos provenientes de las fábricas de licores y de las loterías, ambas entidades oficiales departamentales, durante el largo periodo anterior a la Ley 43 de 1975, que ordenó esa Nacionalización de la Educación.

 “Los sueldos no solo eran miserables en la mayoría de los departamentos, sino que los gobiernos regionales se demoran meses enteros en pagar sus obligaciones salariales a los maestros, llegando incluso al extremo de cancelar en especie, es decir, con botellas de aguardiente y ron, de tal manera que se hizo célebre la paradoja de que entre más licor se vendiera, más plata había para educación, o como dijo alguna sentencia popular de la época para educar a los niños y jóvenes hay que embrutecer con alcohol a los mayores”, dio a conocer la junta directiva del Sindicato de Trabajadores de la Educación del Magdalena, Edumag.

Cabe resaltar que, con la puesta en vigencia de la Ley 43/75 se mejoró sustancialmente la regularización del pago de los sueldos y se hicieron nivelaciones que acortaron las diferencias salariales existentes entre departamentos.

Pero el triunfo más resonante quizás que dejó como legado la Marcha del Hambre, trece años después de realizada, y luego de más de diez paros nacionales, miles de maestros despedidos por las huelgas, centenares de maestros presos por las movilizaciones, y hasta muertos en las confrontaciones más duras, fue la expedición del Decreto Ley 2277 de 1979, más conocido como Estatuto Docente, el primero en Latinoamérica alcanzado con la lucha magisterial.

Este Estatuto dio paso definitivamente a la nivelación salarial escalar, independientemente del nivel educativo en el que laboran (los escalafones anteriores eran organizados según se trabajara en primaria o secundaria), a un régimen disciplinario con derechos y deberes, con garantías y debido proceso, a la estabilidad laboral. No se alcanzó a conquistar el derecho de negociación colectiva, vigente en el mundo para todos los trabajadores, ni tampoco los derechos políticos plenos, pero se avanzó extraordinariamente en los puntos ya precisados.

Otra conquista que puede considerarse hija de la Marcha del Hambre es el Régimen Prestacional Especial y el correspondiente Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio, que responde por las pensiones, cesantías y demás prestaciones económicas y por la atención de la salud de los docentes y sus familiares, como estableció en la Ley 91 de 1989.

Y otra victoria de gran magnitud, en la que aún resonaron los ecos de la Marcha del Hambre, fue la Ley General de la Educación, plasmada en la Ley 115 de 1994, con la cual se consiguió la autonomía curricular, los órganos democráticos de gobierno escolar, las Juntas de Educación a todos los niveles y unos principios y fines de la educación de tenido avanzado.

El gremio de educadores, con su sindicato Edumag a la cabeza, ha venido insistiendo en que la única forma válida de reconocer y rendir homenaje a los heroicos marchantes de 1966 es enarbolar sus banderas de lucha, y profundizar la movilización. Este llamado es compartido por Fecode, la CUT y el conjunto de organizaciones sindicales que han venido organizando la protesta y la movilización pacífica, luego del largo periodo de confinamiento al que nos ha sometido la pandemia del Coronavirus que azota al mundo.

 “Los marchantes de 1966, han dejado un legado de luchas, conquistas y reivindicaciones a la profesión docente. Hoy más que nunca sigue vigente la defensa de los derechos de nuestros niños por una educación gratuita, científica al servicio del pueblo colombiano y la defensa de nuestros derechos prestacionales, sociales, económicos y políticos, por eso la reforma al sistema general de participaciones para inyectar recursos de manera real y progresiva a educación, agua potable, saneamiento básico, y salud es el camino para cerrar las brechas de pobreza multidimensional en nuestro país”, manifestó la junta directiva del Sindicato de Trabajadores de la Educación del Magdalena, Edumag.

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