En el Magdalena hay 6.731 sordos

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“Escuchar mejor, significa vivir mejor” no sólo representa una frase, es una necesidad de vida. La dificultad para oír se asocia con problemas de comunicación, el aislamiento social, la ansiedad y depresión. 

Hoy resulta familiar ver a las personas con audífonos para todo: en el puesto de trabajo, en el gimnasio y hasta en los sistemas de transporte en las ciudades. El uso indiscriminado de estos aparatos todo el día y con volumen excesivo, es una de las alarmas de riesgo de sordera, una enfermedad que crece a pasos agigantados en esta era tecnológica.

De acuerdo con la Organización Mundial para la Salud, OMS, más del 5% de la población mundial, es decir, 466 millones de personas, padece de pérdida de la audición. Se estima que de aquí al 2050 la cifra ascienda a 900 millones, lo que significará que, una de cada diez personas sufrirá de sordera.

Este 28 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Sordera, una fecha con la que se busca hacer evidente esta condición física que, es por esto que en el marco de dicha celebración el Instituto Nacional para Sordos, Insor, llevó a cabo un proyecto de investigación cuantitativa para caracterizar la población sorda de Colombia, asimismo, para sensibilizar y concientizar sobre las necesidades de esta población.

El objetivo era identificar factores determinantes que permitan una mejor toma de decisiones y desarrollo de políticas públicas. El Magdalena y Santa Marta fueron objeto de este estudio del Insor.

El trabajo tuvo como base los datos arrojados en el Censo Dane 2018 y la Encuesta Nacional Calidad de Vida 2019. Se abarcaron variables como total de población sorda, definición demográfica por edad y ubicación, cantidad de instituciones con estudiantes sordos matriculados, situación laboral, tipo de labor y nivel de pobreza multidimensional, entre otras.

 “Con esta información hicimos una radiografía a nivel nacional, con esta información hemos empezado a desglosar datos a nivel territorial, para que los tomadores de decisiones, las entidades gubernamentales, los alcaldes, gobernadores, secretarios, las universidades y ciudadanos en general para que conozcan mejor la situación de esta población  y puedan enfocar la mejores decisiones de políticas públicas”, así lo dio a conocer Natalia Martínez, directora general del Instituto Nacional para Sordos.

EN SANTA MARTA Y EL MAGDALENA 

El informe presentado da cuenta que el Magdalena con 6.731 personas con discapacidad auditiva es el tercer departamento. En Santa Marta se concentran, al menos, 1.661 de este total.

Según la información recopilada en Santa Marta, el ,1,5 por ciento de los sordos son niños entre los 0 y 5 años; el 4,7%, niños entre los 6 y 11 años; el 7 por ciento, adolescentes entre los 12 y 18 años; el 7,9 %, jóvenes entre los 19 y 26 años; el 34,9%, adultos entre los 27 y 59 años; y el 43,9%, adultos mayores de 60 años.

Cabe destacar que, entre los indicadores que más llaman la atención está que el 31,2% de los sordos manifestó tener incapacidad permanente para trabajar; un 10,8% se encuentra jubilado por pensión o renta; un 15,3% está dedicado a los oficios del hogar; un 6,0% está estudiando; un 2,5% está buscando trabajo; y un 17,6% está trabajando. El 0,2% restante no informó nada al respecto o se encuentra en otra situación.

Con relación al sector educativo en Santa Marta, se identificó que tan solo el 46 por ciento de quienes tienen entre 5 y 16 años se encuentra matriculado en alguna institución educativa es decir 78 niños, niñas y adolescentes de un total de 168.

 “En el análisis de materia educativa encontramos que en término generales hay un aumento en la cobertura de educación, cada vez más hay más niños sordos en el sistema educativo del país; así como en el departamento del Magdalena y la ciudad de Santa Marta en donde hubo un aumento de alrededor del 10 por ciento de esta cobertura y esto es positivo”, dio a conocer la directora general del Instituto Nacional para Sordos.

Por otro lado, en el departamento del Magdalena la cifra es mucho mayor, la población con discapacidad auditiva es de 5 mil 070, quienes representan 1,6 por ciento de las personas sordas del país.

Según la información recopilada en los municipios del departamento del Magdalena, el 2,1 por ciento de los sordos son niños entre los 0 y 5 años; el 4,4%, niños entre los 6 y 11 años; el 6,8 por ciento, adolescentes entre los 12 y 18 años; el 8,3%, jóvenes entre los 19 y 26 años; el 34,1%, adultos entre los 27 y 59 años; y el 44,3%, adultos mayores de 60 años.

Cabe destacar que, que en el Magdalena también llama la atención que el 35,8% de los sordos manifestó tener incapacidad permanente para trabajar; un 5,3% se encuentra jubilado por pensión o renta; un 17,8% está dedicado a los oficios del hogar; un 5,1% está estudiando; un 2,6% está buscando trabajo; y un 19,1% está trabajando. El 0,2% restante no informó nada al respecto o se encuentra en otra situación.

Con relación al sector educativo el Magdalena, se identificó que tan solo el 30 por ciento de quienes tienen entre 5 y 16 años se encuentra matriculado en alguna institución educativa, es decir, 155 niños, niñas y adolescentes de un total de 506.

LA POBREZA MULTIDIMENSIONAL 

Todos estos retos en materia de desigualdad tanto en el departamento del Magdalena como en Santa Marta, llevaron al Instituto Nacional para Sordos a realizar visitas a las entidades territoriales y establecer compromisos con el objetivo de posicionar el tema en la agenda pública de las administraciones.

El Insor destacó que el 32,3 % de los magdalenenses con discapacidad auditiva se congregan en lo que se conoce como pobreza multidimensional, la cual se mide en cinco dimensiones distintas al ingreso: condiciones educativas del hogar, condición de la niñez y juventud, trabajo, salud y acceso a servicios públicos domiciliario y condiciones de la vivienda.

Así lo dio a conocer Natalia Martínez, directora general del Instituto Nacional para Sordos a HOY DIARIO DEL MAGDALENA el pasado mes de febrero, “queremos visibilizar que Colombia y nuestra sociedad tienen una deuda tienen una deuda histórica y muy grande con la población con discapacidad, que, aunque hemos alcanzado muchos logros muy importantes en materia de inclusión, todavía hay unos retos que queremos posicionar en la agenda y saldar esa deuda que tenemos con todos ellos”.

De acuerdo con la directora general del Insor, el primero de los compromisos es visibilizar a la comunidad con discapacidad y la creación e implementación de estrategias de relacionamiento y cooperación para generar alianzas con entidades públicas y privadas, de orden nacional e internacional para comenzar a saldar la deuda que Colombia tiene con ello.

 “Hemos encontrado tanto en el departamento del Magdalena como en Santa Marta y en general en Colombia, que tenemos un tema que atender de manera urgente y es la cobertura, tenemos unas deudas en materia de cobertura, sabemos por datos y estadísticas que las personas con discapacidad y sordas o están fuera del sistema educativo o no aparecen en el registro”, precisó Martínez.

Asimismo, aseguró que hay temas urgentes por mejorar en materia de calidad de la educación, se necesita el fortalecimiento de las capacidades de los modelos lingüísticos, intérpretes y docentes.

 “Necesitamos que el sector educativo provea los recursos necesarios para garantizar un mejoramiento en la calidad educativa y también necesitamos fortalecer las capacidades de la sociedad civil en cuanto a la comunicación con las personas sordas en Santa Marta”, manifestó la directora general del Instituto Nacional para Sordos.

LOS RETOS 

En términos de políticas educativas, Santa Marta necesita de la implementación del Plan Progresivo de Implementación, así lo señaló la directora general del Insor, Natalia Martínez.

“Es obligación de ley, así como es una obligación de ley el Plan de Desarrollo la Política Sectorial o el Plan Sectorial de Educación también, es obligatorio el Plan Progresivo de Implementación para personas con discapacidad y aquí creemos que hay que pegarle un par de revisadas al tema”, señaló la funcionaria.

Otro de los retos a enfrentar se encuentra en los procesos de contratación, “en estos momentos tenemos muchísima secretarías entre esas la de la ciudad de Santa Marta y el departamento del Magdalena en proceso de contratación de los operadores que contratan a su vez los modelos lingüísticos, los intérpretes y el personal de apoyo, hay situaciones en que los niños se quedan hasta mayo, abril o junio esperando a que lleguen sus intérpretes de lengua de señas, sus modelos lingüísticos y su personal de apoyo, y necesitamos resolver ese tema urgentemente no podemos dejar que los estudiantes sigan esperando a que las cargas administrativas de la secretaría de educación afecta en su derecho a la educación”, dio a conocer Martínez.

Finalmente, aseguró que tanto Santa Marta como el departamento necesitan disponer de recursos propios para la discapacidad, “necesitamos recursos adicionales por parte de la secretaria distrital y departamental, los recursos del estado no alcanzan, por eso Alcaldía y Gobernación necesitan la generación de recursos propios para atender a la población discapacitada”, concluyó Natalia Martínez, directora general del Insor.

PREVENCIÓN

En general cabe presumir que la mitad de los casos de pérdida de audición pueden prevenirse a través de medidas de salud pública. En los menores de 15 años, el 60% de los casos de pérdida de audición son atribuibles a causas prevenibles. La proporción es mayor en los países de ingresos bajos y medios que en los de ingresos altos. En general, las causas prevenibles de la pérdida de audición en niños son: Infecciones como la parotiditis, el sarampión, la rubéola, la meningitis, las infecciones por citomegalovirus y la otitis media crónica; complicaciones al nacer como asfixia del parto, bajo peso al nacer, prematuridad e ictericia y el uso de medicamentos ototóxicos en embarazadas y lactantes.

Algunas estrategias de prevención sencillas de la pérdida de audición incluyen: vacunar a los niños contra las enfermedades de la infancia, en particular el sarampión, la meningitis, la rubéola y la parotiditis; administrar la vacuna contra la rubéola a las adolescentes y las mujeres en edad fecunda, antes de que queden embarazadas; prevenir las infecciones por citomegalovirus en mujeres embarazadas mediante una higiene correcta; efectuar pruebas para detectar y tratar la sífilis y otras infecciones en las embarazadas y fortalecer los programas relativos a la salud materna e infantil, incluida la promoción de los partos sin riesgos.

Asimismo se recomienda seguir unas prácticas correctas de atención otológica; reducir la exposición a ruidos fuertes mediante la sensibilización de la población sobre los riesgos que acarrean; promulgar y aplicar legislación apropiada; y fomentar la utilización de dispositivos de protección personal como los tapones para oídos y los audífonos y auriculares que amortiguan el ruido ambiental; realizar pruebas de detección de la otitis media a los niños y llevar a cabo las intervenciones médicas o quirúrgicas  si es necesario y  evitar el uso de algunos medicamentos que puedan ser nocivos para la audición, a menos que sea prescrito y supervisado por un médico.

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