Combatir a fondo la inseguridad 

La delincuencia de toda laya, lo reflejan los índices y demás estadísticas inherentes, se ha ido apoderando real y verdaderamente de nuestra ciudad a pasos agigantados y sin piedad ninguna. Nos falta implementar e implantar más tecnología, estrategias de seguridad, mayor pie de fuerza, modelos innovadores de comunicación y patrullaje, toda vez que es hecho cierto que los delincuentes llevan larga ventaja, van pasos adelante, saben dónde estamos, que hacemos y observan siempre nuestro hacer cotidiano.

La delincuencia actúa, lo sabemos todos, movida por la oportunidad, la corrupción, la impunidad y el negocio, elementos que la hace flexible, fácil de adaptarse y hacer lo que menester fuere para cumplir con sus nefastos propósitos, siempre miserables, cobardes e indignos. Es su negocio y viven del crimen, una actividad a todas luces lucrativa en alto grado. Se mimetiza, recurre a todas las argucias que le es posible, está mezclada abiertamente entre la gente de bien, transita normalmente entre nosotros sin despertar sospechas, de esa manera cometen sus crímenes

Cuando requiere lo que necesita para lograr sus objetivos, lo consigue, pues las necesidades de su negocio están por encima de todo, sea esto género, edad, condición y demás, lo que demande el delito es lo que se usa, siendo fundamental, camino a combatirla, comprender el crimen organizado que, además, tiene mucha mejor coordinación que la sociedad, las cuál es su víctima principal.

Mejor que nadie entiende la manera en que nos movemos, en que caminamos por las calles, en la que convivimos en nuestras viviendas; aprovechan nuestras falencias, omisiones y confianza de que no nos va a suceder nada fuera de lo normal. Definitivamente nos aventajan de lejos. De la misma manera, aprovechan el mal servicio de seguridad prestado por las autoridades, especialmente aquella que se deja ganar por la corrupción, la impunidad, y por ciudadanos que para efectos de denunciar los atropellos a que estamos sometidos nos declaramos ocupados, en gran medida debido a una burocracia lenta y poco o nada confiable definitivamente.

Bien se afirma por estudiosos de la temática, que somos una sociedad que no colabora con las autoridades, como tampoco una sociedad convencida que juntos podemos enfrentar a un grupo de sujetos en minoría que quebrantan la ley a voluntad. Olvidamos que somos más los buenos que los malos, quedando entonces ponernos en pie de lucha, ponernos de acuerdo, funcionar en positivo, en ruta a reducir la tan perversa delincuencia. Entender y convencerse que el crimen no es invencible; y así las cosas, podemos cambiar esta lamentable situación que vivimos, en lo que importa y además interesa pensar que podemos vencer a la delincuencia como estructura y a los delincuentes como autores, si nos organizamos como debería y tendría que ser, camino cierto para sofocar primero y salir después de esta crisis. ¡Basta ya! [email protected] *Jurista

 

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