El día que Kenzo hizo un graffiti en Colombia

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Es el caso de su última colección caracterizada por los colores fuertes, por lo que siempre le interesa conocer un nuevo tono, una nueva forma de exploración en las formas y en los colores.

En el mes de julio del año pasado los habitantes de una de las zonas de la Comuna 13 de Medellín tuvieron una visita. Kenzo Takada recorrió buena parte de sus calles para conocer como se ha ido transformando en un distrito graffiti.

De hecho, el creador japonés, fallecido este domingo víctima del Covid-19, con algunos trazos, participó en la elaboración de un nuevo graffiti en el lugar.

Fue parte de su segunda visita al país, como parte de los invitados especiales a Colombiamoda en Medellín, una oportunidad que no desperdició en su incansable búsqueda de los distintos tonos únicos de la naturaleza colombiana y en las calles de ciudades de como Bogotá.

El fundador de la marca Kenzo, especialista en ropa, fragancias y cuidados de la piel, en aquella ocasión, no paraba de demostrar su asombro por las distintas tonalidades del verde que encontraba en los  campos colombianos, que no suele ver en París, ciudad que fue su casa durante las últimas cinco décadas.

Pese a su fama y prestigio, en sus visitas le sacaba tiempo a todo, incluso para hablar con los jóvenes que apenas iniciaban en el mundo de la moda, “Comencé a los 15 años de edad en Japón con el más fuerte deseo de trabajar, de dedicar mi vida a la creación de moda y todo lo que tiene que ver con su cultura. Fue importante para mí tenerlo claro desde tan joven, por lo que en mi país me concentré en la escuela en ello, para luego viajar a París en búsqueda del conocimiento y las oportunidades”, comentó.

Aunque con la agenda apretada y el afán de todo el equipo que lo acompañó en dicha visita, no dejaba de compartir su experiencia, con su llegada a París en los años setenta, cuando la Capital francesa lograba su gran apogeo en la moda. Fue allí donde se enamoró de la alta costura, de la constante e inagotable creatividad en tierras donde el diseño se encontraba en lo más alto y el detalle era la pieza clave de esta gran industria.

“Mi sueño era llegar a París y trabajar en la moda, en el epicentro de ella. A mis 25 años de edad encontré trabajo y cinco años más tarde lancé mi primera boutique. Trabajé desde muy joven, incluso en una agencia de estilo donde aprendí todo sobre la moda parisina, y aún sigo aprendiendo”, aseguró Kenzo.

Una de las claves del éxito de este creador de la moda de los últimos tiempos, además de la perseverancia, ha sido esa combinación de su conocimiento profundo de la moda parisina y su influencia y mezcla con la milenaria cultura japonesa.

“La moda siempre comienza con una imagen, con el juego del color o la ausencia del mismo. También los gráficos y las líneas, pero cuando hablamos de fragancias, es otra cosa, vas de las sensaciones a lo material, necesitas un equipo creativo fuerte con el cual interactuar y que exista un entendimiento tal para ese tipo de interpretaciones”.

Y agregó: “A la hora de la creación de un perfume, de una nueva fragancia, todo es más abstracto a diferencia del resto de los componentes del mundo de la moda. Es mucho más difícil, pero si logras algo bueno, es algo mucho más permanente, porque una buena fragancia puede convertirse en un clásico aroma”.

En sus últimas propuestas bajo su firma de moda Kenzo, el color ha sido protagonista, que siempre ha sido es vital en su vida, “Cuando veo los colores vivos me da una energía especial, mucha emoción. Es pura alegría, puro gozo. Pienso que es importante tener colores clásicos y elegantes, porque si no hay color en la vida, no vale la pena”.

Es el caso de su última colección caracterizada por los colores fuertes, por lo que siempre le interesa conocer un nuevo tono, una nueva forma de exploración en las formas y en los colores.

“Me gusta mucho visitar países como Colombia, me encuentro con gente parecida a los japoneses, amables y descomplicados, pero también con un colorido especial en los lugares y en su forma de vestir, lo cual es muy inspirador”.

Cuando en 1993 vendió su casa de diseño al grupo de lujo mundial, Lvmh, y aunque pensó en el retiro, nunca paró de crear, de realizar colaboraciones como el trabajo que desarrolla con Avon, así como exposiciones de arte, sus famosos perfumes e incluso diseña trajes de ópera de Pekín.

/Colprensa.

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