Reactivación desigual 

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En el alfabeto de la reactivación después de la pandemia predominan las letras U y K, es decir que será lenta y desigual. Hoy quiero mostrar que hay dos sendas distintas de reactivación y que unos pocos mejorarán su situación, mientras que para muchos empeorará o, en el mejor de los casos volverá al nivel anterior. En otras palabras, que el Covid ha agudizado las desigualdades económicas y sociales.

La primera razón es que el COVID pareciera ser clasista y racista: ataca con mayor frecuencia a los más pobres y a las comunidades negras e indígenas. En realidad el virus es neutro y no escoge a quién infectar, pero esos grupos son más propensos a contraerlo porque tienen menos acceso a los servicios de salud, tienen menos defensas inmunológicas, viven en condiciones de hacinamiento y se ven obligados a salir a rebuscar sus ingresos, lo que hace imposible que guarden el distanciamiento social. La pandemia no se limita a reproducir las condiciones de desigualdad preexistentes sino que las agudiza y empeora. El canal de transmisión es el aumento del desempleo y de la pobreza. La OIT estimó que en el segundo trimestre en el mundo se perdieron el 17% de las horas de trabajo, equivalentes a 495 millones de empleos de tiempo completo. América Latina ha sido la región más afectada, con una pérdida del 33% de las horas de trabajo, equivalentes a 80 millones de empleos. También estima que en lo corrido del año la pérdida de ingresos directos de los trabajadores es de USD 3.5 billones, o 5.5% del PIB mundial. Aunque los menores ingresos han sido parcialmente compensados con los subsidios y transferencias brindados por los gobiernos, estos no han sido suficientes y está aumentando la pobreza.

El Banco Mundial estima que hasta 177 millones de personas van a volver a ser pobres y otros 100 millones caerán en pobreza extrema. En Colombia, Fedesarrollo proyecta que por el COVID la tasa de pobreza pasaría del 26.9% registrado en 2018 al 38%, es decir, que el número de pobres (ingresos menores a $272.000 mensuales) se incrementaría en 5.6 millones. La pobreza extrema (menos de $125.000 mensuales) pasaría de 7.4% a 11.3%, otras 2 millones de personas. Los limitados subsidios y transferencias oficiales han evitado que la tasa de pobreza suba hasta el 42% y la de pobreza extrema hasta el 16%, pero deberían haber sido mayores. En el otro extremo, en el mundo los más ricos no solo no han sufrido merma en sus ingresos sino que han tenido un aumento extraordinario de su riqueza.

Entre marzo y septiembre de este año los 643 norteamericanos más ricos han incrementado su riqueza en un 29%, o USD 843.000 millones. La intervención estatal es la única alternativa para combatir la desigualdad, con mayores ayudas a los más pobres y más impuestos a los super ricos, para que multimillonarios no paguen USD 750 de impuestos y se ufanen de su habilidad evasora.

*Economista.

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