En Santa Marta viven 17 mil venezolanos en forma irregular

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Cinco años se cumplen de la grave crisis migratoria que atraviesa Venezuela, y en la cual Colombia y especialmente las regiones fronterizas con dicho país han resultado afectadas por el histórico éxodo que emprendieron sus ciudadanos, a raíz de la grave crisis económica, social y política que atraviesa el vecino país.

Es claro que las condiciones que dieron origen a este flujo masivo de personas provenientes de Venezuela no han variado, ni variarán en el mediano plazo, y así lo hicieron saber las autoridades de Santa Marta en el más reciente debate que se llevó a cabo en el Concejo Distrital, sobre la situación migratoria en la ciudad.

Según un reciente informe de Migración Colombia presentado a corte del 30 de julio del presente año, en Santa Marta habitan un total de 41 mil 056 personas procedentes de Venezuela, lo  que deja entrever que la ciudad es actualmente una de las diez capitales que alberga al mayor número de migrantes del vecino país en su territorio.

 “La personas que migran a través de Paraguachón, la primera que puede recibirlos de una manera diferencial es Santa Marta, entonces digamos que por eso, nos vemos afectados por esta situación. (…) En Santa Marta hay 41 mil registrados, pero para nadie es un secreto que por cada registrado pueden haber mínimo dos más, eso nos conllevaría a que un cuarto de la población de Santa Marta, es decir, más de 125 mil personas podrían estar actualmente dentro de los migrantes en nuestra ciudad”, señaló el Coronel Óscar Solarte, comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, durante su intervención en la más reciente sesión del Concejo Distrital, en donde se trató la situación migratoria en la capital del Magdalena.

Y es que sin duda, esto pone en tela de juicio, que si bien la ciudad de Santa Marta en comparación con otros entes territoriales como Bogotá y el Norte de Santander no supera los 100 mil habitantes migrantes procedentes de Venezuela registrados, sin son miles y miles de venezolanos, que han llegado huyendo de la violencia, la inseguridad y las amenazas, así como la falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales por parte del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

6 MIL VENEZOLANOS EN LOS SEMÁFOROS 

Verlos en las intersecciones viales más transitadas a cualquier hora del día, intentando ganarse unos pesos para subsistir en una tierra ajena a su hogar, se ha vuelto común.

Divisarlos caminar entre los vehículos mientras los conductores esperan el cambio de luces del semáforo, es la luz verde que necesitan para ofrecer toda clase de productos a los conductores es también otra escena común; ver cómo ante la adversidad, bajo las fuertes cánulas del sol, entre las horas de lluvia o algunas veces intentando darle orden a la movilidad cuando los semáforos dejan de funcionar, genera simpatía y causa “recompensas” con los 500 o mil pesos que les dan los conductores.

De acuerdo con los datos entregados por la Policía Metropolitana de Santa Marta, 31.778 bolivarianos se encuentran realizando labores informales en la ciudad para poder subsistir. De esos, el 19 por ciento, es decir, 6 mil 037 personas se dedican a la labor de limpiavidrios en los semáforos.

Estas elevadas cifras causan preocupación, principalmente porque lastimosamente también se ha vuelto común ver no a unos cuantos,  sino a gran parte de los que se apostan en cualquier puntos semafóricos de la ciudad, luchar y tener una batalla diaria no solo contra la adversidad, sino también contra los mismos conductores a los que le “ofrecen el servicio” de limpiavidrios, quienes en muchas ocasiones rechazan la actividad, lo que en situaciones ya documentadas y que como mencionamos se han vuelto común, terminan convirtiéndose en escenas de peleas o acciones totalmente rechazables como causar daños a los vehículos de estos conductores.

“En este punto que conlleva a una situación de irregularidad o de informalidad, que lo que más genera es la visualización de los que se ubican en los semáforos, tema bastante complejo para llevar a cabo desde el punto de vista del control, hemos planeado diferentes actividades interinstitucionales para buscar una solución definitiva a esto, pero se vuelve un circulo de nunca acabar, los recogemos, los llevamos al estado de softbol, nos toca habilitar psicólogos y personas capacitadas para la atención, la norma no nos permite tenerlos por más de 12 horas, hay que buscarles el almuerzo, entonces es bastante complejo. (…) veíamos en un video viral donde un sujeto sacó un cuchillo como de media pierna,  fue conducido, se le aplicó el código de la Policía y la incautación del arma”, señaló el coronel Solarte.

Y es que precisamente estas escenas, han prendido las alarmas en las autoridades policiales de Santa Marta, así como en la ciudadanía quienes ven en estas personas ubicados en los semáforos que muchas veces se tornan violentas cuando son rechazados sus servicios.

Los recientes casos de intolerancia entre los popularmente llamados “limpiavidrios” y los conductores han llevado a las autoridades a tomar medidas que más parecieran ser “pañitos de agua tibia” en lugar de acciones contundentes para acabar con este fenómeno que en los últimos años se ha acrecentado por cuenta de la crisis social, política y económica que vive la nación venezolana y que ha exportado decena de problemas a nuestro país, mayormente a regiones como Santa Marta

Son decenas de casos que mencionan conductores y transeúntes quienes aseguran ser testigos de situaciones que se salen de control entres estas personas de los semáforos; muchos terminan quedando documentados en videos publicados en redes sociales, otros para evitar trascender no son denunciados, pero aquellos que sí lo hacen son los que tienen a las autoridades no solo policivas, sino también de migración, salubridad y velación de derechos laborales e infantiles, pensando en estrategias que permitan acabar con este creciente fenómeno.

Por otro lado, según los datos oficiales otro 10 por ciento se dedica a ser artistas callejeros; mientras que, un 39 por ciento se dedican a la venta ambulante, es decir, más de 12 mil 300 venezolanos. Asimismo, resulta alarmante que un 12 por ciento se dedique a la prostitución.

En empleos como la albañilería un seis por ciento de la población migrante del vecino país; un 12% se dedican a la actividad de guianza turística y un 2 por ciento al mototaxismo.

17 MIL ESTÁN DE MANERA IRREGULAR 

Igualmente, según cifras de la Policía Metropolitana de esta ciudad capital, estimó que 17 mil 412 personas se encuentran de manera irregular en Santa Marta, es decir, que no tienen el Permiso Especial de Permanencia.

Otros 19 mil 891, cuentan con el permiso otorgado por Migración Colombia; 8 mil 412 han recibido educación en la ciudad de Santa Marta y otros 6.104 atención médica.

Sobre esto, Inirida Pérez, representante de Migración Colombia, señaló que el reto al que le están apuntando es a la regularización de esta población migrante.

“En estos momentos el reto apunta más que todo a regularizar a todos aquellos que están de manera irregular; apunta también a hacer la inserción de los temas laborales, vincularlos a los proyectos productivos en materia de educación y salud. Tenemos también que apuntarle  a la cooperación internacional porque ha quedado rezagada ante la ciudad y la crisis migratoria que tiene el país”, precisó Pérez.

De acuerdo con lo expresado por la representante de Migración Colombia, se espera a corte de diciembre del año en curso tener una figura que flexibilice las normas  migratorias de tal manera que permita a los entes territoriales incluir a los migrantes en el tema de salud, en el tema de educación y laboral.

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