“No le damos tratos indignos a los restos humanos”: Fajib Yacub

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Deploró las imágenes en redes utilizadas por algunos medios virtuales sobre una exhumación para hacer protagonismo, en detrimento del Cementerio San Miguel.

“Nosotros, no le damos trato indigno a los restos humanos. Cuando hacemos las exhumaciones en el Cementerio San Miguel de Santa Marta, lo hacemos pensando en el muerto y sus familiares”.

Así en esos términos se refirió el padre Hernando Fajib Álvarez Yacub, más conocido como el padre ‘Fajib Yacub’, párroco de la Capilla San Miguel, al salir en defensa de sus actuaciones, ante denuncias por la red de internet, donde se le acusaba de mal trato a los restos humanos cuando se realizan las exhumaciones.

Explicó que en las imágenes publicadas en algunos medios virtuales en el día de hoy, donde muestran un ataúd en mal estado al lado de una sepultura abierta, se trataba de una exhumación, que no fue terminada en ese momento, porque el sepulturero tuvo que atender otro caso que ameritaba la atención inmediata.

Dijo que alguien mal intencionado, con el fin de ganar protagonismo aprovechó que el ataúd se encontraba en el suelo, tomó la foto y la subió a la red y denunció mal trato a los restos humanos que son sacado de la sepultura para ubicarlos en un osario.

“Deploramos esa situación presentada de esa manera. Dónde le dan un trato digno a los restos humanos, es en este cementerio”, dijo el presbítero al ser consultado por varios medio de comunicación de la ciudad, quienes se acercaron hasta donde se encontraba para escuchar de viva voz lo que pasó a principio de semana.

No solo aprovechó el acto para fustigar algunos medios de comunicación que solo hablan mal del camposanto, sino que solicitó destacar las virtudes del mismo, como fue acabar con la olla de vicios que existía en su interior, donde el microtráfico era evidente a la vista de la comunidad y las autoridades.

ESTO FUE LO QUE PASÓ

De acuerdo con el relato de Fajib Yacub, no precisa la fecha, pero cree que fue el domingo 11 de octubre, el sepulturero del Cementerio San Miguel, realizaba una exhumación autorizada por determinadas personas, familiares del muerto.

Cuando ya había cumplido con la mitad de la operación, es decir, había desenterrado el ataúd y se disponía a meter los restos en una bolsa para entregarlos a los deudos para que lo levaran hasta un osario; sin autorización y sin previo aviso, apreció en el cementerio el sepelio de Julio Vidal Pérez Padilla, quien el día anterior murió al ser arrollado por un vehículo de premezclado en la intersección de las avenidas del Río y Bavaria.

El sepulturero dejó a media la exhumación que estaba haciendo y salió  a atender los requerimientos de la familia Pérez Padilla, que no había hecho las diligencias oportunas para la obtención de la bóveda para sepultar a Julio Vidal, por lo que hubo que seguir un trámite, hacer otra exhumación y lograr el puesto para meter al difunto recién llegado.

“Mientras se cumplía ese proceso, el ataúd de la primera exhumación permaneció allí afuera a un lado de la sepultura, lo que daba la sensación de un acto indigno, como de profanación, cosa que no fue así, sino motivada por la circunstancia ya mencionada”, anunció el padre Fajib.

Solicitó a la comunidad que busque lo positivo de las cosas y no se precipiten a decir lo que no es con el fin de ganar adeptos. “Las redes son buenas, incluso pueden salvar vidas, evitar confrontaciones, pero cuando son mal utilizadas, pueden ocasionar hasta guerra”.

Aseguró que ahora es cuando el Cementerio San Miguel goza de seguridad, sanidad y buena disposición para que la gente sin miedo vaya a visitar sus muertos.

 

 

Cuando ya había cumplido con la mitad de la operación, es decir, había sacado el ataúd y se disponía a meter los restos en una bolsa para entregarlos a los deudos para llevarlos hasta un osario; sin autorización y sin previo aviso apreció en el cementerio el sepelio de Julio Vidal Pérez Padilla, quien el día anterior fue arrollado por un vehículo de premezclado en la intersección de las avenidas del Río y Bavaria.

El sepulturero dejó a media la exhumación que estaba haciendo y salió  atender los requerimientos de la familia Pérez Padilla, que no había hecho las diligencias oportunas para la obtención de la bóveda para sepultura de Julio Vidal, por lo que hubo que hacer un trámite, hacer otra exhumación y lograr el puesto para meter al difunto recién llegado.

“Mientras se cumplía ese proceso, el ataúd de la primera exhumación permaneció allí afuera a un lado de la sepultura, lo que daba la sensación de un acto indigno, como de profanación, cosa que no fue así, sino motivada por la circunstancia ya mencionada”, anunció el padre Fajib.

Solicitó a la comunidad que busquen lo positivo de las cosas y no se precipiten a decir lo que no es con el fin de ganar adeptos. “Las redes son buenas, incluso pueden salvar vidas, evitar confrontaciones, pero cuando son mal usadas, pueden ocasionar hasta guerra”.

Aseguró que ahora es cuando el Cementerio San Miguel goza de seguridad, sanidad y buena disposición para que la gente sin miedo vaya a visitar sus muertos.

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