José Manuel Crespo Campo, escritor grandioso 

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José Manuel Crespo Campo, (Ciénaga-Magdalena, 29-may-1942 / Bogotá, D. C., 11-oct-2020). Gran señor y grande amigo. Tenaz, persistente, prudente, serio, mesurado, de quien me enorgullezco de su amistad desde el momento mismo en que fuimos presentados. Mente avisada la suya de universal contexto. Pensador aventajado. Historiador. Periodista. Politólogo. Crítico constructivo. Estructuralmente sólido, profundo, granítico cual que más. Poseía superlativos conocimientos de política, arte y literatura como pocos. Grandioso y monumental sin duda este noble y notable escritor nuestro, quien alcanzó honores merecidos como poeta, cuentista, novelista y ensayista, De obra inmensa, que será inmarcesible con el paso del tiempo y de la que no exagero al decir que es de las más cimeras de las letras nacionales al estar a la altura de los mejores; y que, si bien alcanzó elogiosos comentarios por parte de la crítica especializada nacional y extranjera, debió trascender con mucha más fuerza, con fuerza inusitada diría yo, más allá de las fronteras patrias.

Naturaleza, cotidianidad, leyendas, mitos, costumbres, estilos de vida, lo citadino y lo rural, percepciones y observaciones directas, sonidos, olores, sabores, colores, detalles, enriquecen su obra, se nutre de lo oral desde sus primeras edades. Nunca fue un escritor tradicional ni de componendas. Traslado a su obra todo ese inmenso saber histórico, religioso, de mitos y leyendas, así como todo su ser, hacer y quehacer literario. Busco siempre la verdad en todas las formas de la vida y fueron constantes en él los cuestionamientos sobre el acontecer y devenir del mundo, que lo contextualizaron en la idea de la narrativa como ideología y respecto de la verdad de poder narrar acciones ligadas a lo histórico desde lo local a lo universal, como se demuestra en su bibliografía.

Rutilan en su obra los libros de poemas: “Sinfonía vertical” (1963); “Catarsis” (1966); “Adoración del fuego” (1973), ganador del premio nacional de poesía “Guillermo Valencia” de Colcultura; “Ciudad del horizonte” (1975); “Talud” (1976); “Coros en la neblina” (1993); “Ulises, hombre solo” (2004), premio nacional de poesía “HJCK 50 Años”, escogida entre 1200 libros de poesía que llegaron a la HJCK y a la Casa de Poesía Silva, poema de 175 páginas y 4.900 versos, que componen un largo monólogo de Ulises, tomado de una escena de la Odisea, cuando el héroe griego queda abandonado en la isla de la ninfa Calypso, es un monólogo sin pausas en el que Ulises, en medio de su soledad, comienza a reflexionar sobre temas como la guerra, las ciudades que conoció y el incendio y saqueo de Troya, entre otros. El ensayo político-literario “Basuras del tiempo muerto” (1978), La obra histórico-política realizada para el Senado de la República junto con Carlos Corsi Otálora y Edgar González Silva, “El Estado auténtico” (1997); y, las novelas: “Qué será de Paola Silvi?” (1981); “La Promesa y el reino” (1984); “Largo ha sido este día” (1987), galardonada en el “Quinto Premio de Novela Plaza & Janes”; “Ánimo contra el miedo” (1988); “Considéralo un sueño” (1998). Así como otros trabajos inéditos que ojalá las autoridades culturales de nuestro departamento a bien tengan publicar junto a todas sus publicaciones en compendio de obras completas.

Escritor destacado, presente en varias antologías nacionales e internacionales, entre ellas la de Alfonso Bonilla y Oscar Echeverry, “Antología 21 años de poesía colombiana” (1964); la de Andrés Holguín, “Antología Crítica de la poesía colombiana” (1974), la de Rogelio Echavarría “Quien es Quien en la poesía Colombiana” (1997), quien lo calificó como la nueva y auténtica voz lírica de Colombia; y, la de Fernando Sabido Sánchez, “Poetas S XXI – Antología Mundial”. Textos de investigación de obras narrativa como los de Álvaro Pineda Botero, “ Del mito a la posmodernidad” (1990) y “Estudios críticos sobre la novela colombiana” 1990-2004 (2005). Además de ser citado en trabajos de investigación literaria como el de Raymonds Williams, “Novela y poder en Colombia” (1991). Es un escritor para ser estudiado con mayor amplitud, en el entendido y verdad de estar ante uno de los más importantes y significativos escritores del país, quien bien ganado tiene ese sitial de honor que los pueblos reservan para sus mejores plumas.

Sean mis más sentidas y sinceras condolencias para su esposa María Mercedes Vargas, sus hijos Angélica Natalia, José Manuel y María Cristina, así como para sus demás familiares y hermandad literaria. Paz por siempre para un hombre que supo ser grande entre los grandes. [email protected]

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