Un beato influencer

50

El mundo se sorprendió con la llegada a los altares de un jovencito italiano del tercer milenio. Carlo Acutis, apasionado por el internet, quien murió a la edad de 15 años, en octubre de 2006 y fue declarado beato esta semana, en Asís. Su cuerpo incorrupto fue mostrado al mundo en tenis, suéter y jeans. Su imagen fresca y sonriente, divulgada en los videos que circulan en la red, revela a un niño angelical que usó las nuevas tecnologías para “transmitir el Evangelio, comunicar valores y belleza”, como lo definió el Papa Francisco.

¿Qué fue lo que hizo este milenial, brillante, rico y apuesto, para santificarse a tan corta edad? Descubrió la fe a los 4 años, gracias a una niñera polaca, devota de San Juan Pablo II y desde entonces decidió “estar siempre unido a Jesús”. Sus padres no eran católicos practicantes. Hizo de su vida diaria de niño entre el estudio, el fútbol, el computador, su debilidad por la nutella y su compasión por los “sin techo”, ocasión de su búsqueda de la santificación. Hoy Antonia, su madre, agradece a su hijo: “Carlo fue mi salvación”. Ella decidió estudiar teología para poder responder las preguntas de su niño.

Fascinado por la autopista digital, usó el internet para evangelizar. A la edad de 11 años preparó una exposición sobre los milagros eucarísticos que ha recorrido más de 10.000 parroquias en el mundo. Diseñó páginas web para las iglesias y compartió su propia estrategia para santificarse: “La eucaristía es mi autopista para el cielo”.

Ahora que el Papa Francisco ha denunciado con vehemencia, en la encíclica Fratelli Tutti, la esclavitud a la que conduce la mala utilización de los medios digitales, la frase del joven beato invita a una profunda reflexión: “Todos nacemos como originales, muchos mueren como fotocopias”.

Así advierte el Pontífice sobre los peligros del internet: “El cúmulo abrumador de información que nos inunda no significa más sabiduría. La sabiduría no se fabrica en búsquedas ansiosas por internet, ni es una sumatoria de información cuya veracidad no está asegurada”. Denuncia cómo, a través de los medios y de las redes, “se intenta crear una nueva cultura al servicio de los más poderosos” y la alienación en la que cae el adicto a la red: “Así, la libertad es una ilusión que nos venden y que se confunde con la libertad de navegar frente a una pantalla”. “La agresividad social encuentra en los dispositivos móviles y ordenadores un espacio de ampliación sin igual”.

Pero, como el mismo Papa lo había advertido en el 2019 en la Exhortación post sinodal a los jóvenes “Christus Vivit”: “Es verdad que el mundo digital puede ponerte ante el riesgo del ensimismamiento, del aislamiento o del placer vacío, pero no se debe olvidar que hay jóvenes que también en estos ámbitos son creativos y a veces geniales”.

Hoy ya podemos encomendar a nuestros jóvenes al beato Carlo Acutis, quien utilizó su libertad al navegar por internet para evangelizar y ayudar a los demás. El mundo católico lo empieza a llamar “el patrón de la web”.

*Periodista*Defensora de DD.HH. 

 

También podría gustarte