La guerra entre el gobierno español y Madrid ahora es por las cifras de covid-19

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Después de forzar el cierre perimetral de Madrid, el gobierno de España se encuentra sumido en una enfrentamiento sobre las cifras de la epidemia con las autoridades regionales, que exigen levantar ya la drástica medida para frenar los contagios de covid-19.

Desde hace días, el gobierno de izquierdas del presidente socialista Pedro Sánchez pone en duda los datos de Madrid, que como todas las regiones autónomas en España es responsable en materia de salud pública y envía las cifras para incluir en el balance diario del Ministerio de Sanidad.

Un extremo rechazado con contundencia por el ejecutivo regional, una coalición de derechas liderada por el Partido Popular (PP).

El estado de alarma en Madrid fue impuesto “con unos datos falsos”, denunció el jueves la portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra, en referencia a la medida excepcional que decretó el gobierno central para reimponer el cierre perimetral de la capital y zonas aledañas el viernes pasado, un día después de que lo suspendiera la justicia.

“Cuando las cosas van bien hay que sembrar la sospecha y la duda”, fustigó la presidenta de la región de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, después de que su responsable de Justicia, Enrique López, afirmara el miércoles que los cuestionamientos del gobierno central son “una mentira” y “una injuria”.

El gobierno impuso inicialmente el cierre perimetral de Madrid, que impide las entradas y salidas salvo para ir a trabajar o al médico, el 2 de octubre, pese a la resistencia del ejecutivo regional, ya que la incidencia en la región superó el umbral de los 500 casos por 100.000 habitantes. De hecho, la cifra llegó a sobrepasar los 700.

Madrid ya pidió el levantamiento de la medida, alegando que la incidencia bajó a 457 casos.

Pero el gobierno ahora dice que el objetivo es llevar la incidencia a 100 casos. “La perspectiva que debemos tener todos es bajar la incidencia no de 500, sino muchísimo más, alrededor o por debajo de 100 casos positivos, solo así podemos hablar de doblegar la curva”, dijo este jueves el ministro de Sanidad, Salvador Illa.

– “Comprensible desconfianza” –

¿De dónde surge la guerra de cifras de las administraciones?

Para el analista de datos del diario El País, Kiko Llaneras, las discrepancias obedecen a las diferentes fechas de corte que usan las administraciones, que resultan en incidencias no coincidentes. También por retrasos en la transferencia de los datos desde Madrid y su procesamiento por parte del ministerio.

Pero más allá de la parte estrictamente técnica, hay una “comprensible desconfianza” del gobierno hacia los datos diarios que reporta Madrid porque son “incompletos” por retrasos en las notificaciones de contagios, señala el epidemiólogo Fernando García, portavoz de la Asociación Madrileña de Salud Pública.

Además, a finales de septiembre Madrid cambió su protocolo y dejó de hacer pruebas PCR a algunos contactos estrechos de personas contagiadas, lo que puede incidir en que se reporten menos casos, indica García. “Si se busca menos, se encuentra menos”, señala.

– Cambios en la conducta –

Nadie pone en duda que la situación en Madrid mejoró desde el pico de contagios a mediados de septiembre.

Pero los expertos niegan que responda ni al cierre perimetral del gobierno ni a restricciones de movilidad que impuso el ejecutivo de Madrid desde el 21 de septiembre en los barrios más afectados, porque el impacto de esas medidas todavía no se refleja en las cifras.

Más bien, creen que fue la propia población la que tomó mayores precauciones por el miedo ante la escalada de contagios.

“Cuando el covid copa las noticias, de alguna forma, aunque sea temporalmente, la población se conciencia y mejoran las conductas”, señala Fernando Rodríguez Artalejo, catedrático de Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid.

Para los epidemiólogos de todas maneras las medidas aplicadas en Madrid son insuficientes ante la gravedad de la situación.

“No nos parecen suficientes y llegaron tarde, no se puede empezar a reaccionar cuando estamos con una incidencia de 700 casos por 100.000 habitantes, hay que empezar a reaccionar por encima de 50 casos, y mantener la incidencia baja, esa es la espina dorsal de una epidemia controlada”, señala Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública.

Madrid, España | AFP | 

 

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