El fraude que prepara Trump no aceptando la derrota electoral 

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Por 
ULILO 
ACEVEDO SILVA 
Washington, EE.UU.  

Nunca antes una elección presidencial ha tenido con los ´pelos de punta´ a los norteamericanos como la que realizará el 3 de noviembre. Y es que Estados Unidos vive ya momentos de incertidumbre, tensión y confrontación que aumentan a medida que se aproxima lo que se espera sea una cerrada y conflictiva elección presidencial, que podría terminar en violencia, manifestaciones de inconformidad, despliegue militar y un golpe de estado técnico, que invalide el voto mayoritario, es decir, el voto popular 

Para  una amplio sector de la sociedad norteamericana Trump es un presidente que ha causado grave daño a las instituciones de gobierno y a la democracia de este país debido a sus controvertidas políticas y graves omisiones, como el letal fracaso en prevenir y detener la incontenible expansión de la pandemia de coronavirus, y sus efectos en el desempleo, la crisis económica, de salud y la amenaza de 50 millones de desalojos y confrontación racial.

Lo último que hizo ayer el señor Trump  fue haber calificado de ´idiota´, al más reputado de los científicos en el manejo de la pandemia, el  doctor Anthony Stephen Fauci

No es casual que las encuestas de opinión nacionales lo coloquen al fondo de las preferencias, a diferencia del demócrata Joe Biden su contrincante, quien goza de una cómoda ventaja de hasta 15 puntos porcentuales a nivel nacional, aún en estados en los que el presidente ganó hace 4 años y que tradicionalmente han sido republicanos.-

Como es de esperarse, Trump rechaza esa realidad. Desde la burbuja en que vive, está rodeado de asesores que le hacen pensar que “su presidencia es vista con aprobación por la mayoría de estadounidenses”.

“La única forma en que yo podría perder en esta elección, es si la elección es sucia y manipulada” ha dicho Trump, asegurando que “no va a perder, a menos que los demócratas hagan trampa”.

VOTOS POR COREO

Y de manera consistente Trump ha sugerido  que el envío de millones de boletas electorales por correo, “no es para prevenir la expansión de Covid19, sino para corromper el proceso, cometer fraude con los resultados y propiciar la interferencia de otros países”, que dice, causará un “caos masivo” y confusión que “impedirá conocer pronto los resultados de la elección”, anunciando una feroz lucha legal.

Por eso ha anunciado que saber el resultado, o sea el conteo de los votos podrá tardar semanas y hasta meses

Cuando se preguntó al Presidente Trump si aceptaría el resultado electoral a favor o en contra y si podría garantizar la transferencia pacífica del poder, respondió: “Las boletas electorales (por correo) son un desastre, podríamos deshacernos de ellas, así habría paz, no habría transferencia”, revelando un aparente plan B, ya no para triunfar con el voto, sino para crear un caos, descalificar y poner en duda la elección, para mantenerse en el poder, causando nerviosismo, incertidumbre, tensión y preocupación en el Congreso, en el Pentágono, agencias federales e instituciones involucradas de alguna forma en el proceso de transición.

En la práctica lo que ha querido decir y es su propósito, el presidente de Estados Unidos lo que4 hace es que debilita el sistema electoral, amenazando con permanecer en el cargo más allá del tiempo para el cual fue elegido, en franco desafío y violación a la Constitución norteamericana

Ante el tenso panorama, ensombrecido por la pandemia de coronavirus y la eventualidad de violencia, millones de estadounidenses formaron largas filas en el estado de Virginia, para depositar ya su “voto temprano” en casillas, mientras Carolina del Norte envió por correo 1 millón de boletas de “votos de ausencia” a quienes, por razones de edad, salud o para evitar el contagio de Covid-19 o el riesgo de actos de violencia, no votarán el 3 de noviembre, en persona.

La “votación temprana” se abrió gradualmente desde el domingo en Rhode Island y sucesivamente en otros estados donde se espera una copiosa votación, a pesar de los esfuerzos republicanos por suprimir el voto de las minorías, hasta el día 2 de noviembre.

Hasta el momento, más de 5 millones han solicitado boletas de voto de ausencia, a través del servicio postal.

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