Para mi abuelo Rafael Ricardo Ortega Mercado, “Mi Papito”

Por: DIEGO ARMANDO

LÓPEZ ORTEGA 

En este escrito le digo adiós al más grande de los hombres que he conocido. 

Hoy estás con Dios y seguirás cuidando de nosotros desde el cielo. Describir con palabras lo que fuiste e hiciste por nosotros durante toda tu vida, es imposible, significas todo lo maravilloso que un hombre puede llegar a ser, el mejor padre, el mejor esposo, el mejor hijo, el mejor hermano, el mejor abuelo, el mejor amigo, el mejor hombre que he podido conocer.

Gracias infinitas le doy a Dios por regalarme la dicha de ser tu nieto, el orgullo de llevar tu apellido, de tener tu sangre en mis venas, de haber podido crecer bajo tu guía y protección, tus enseñanzas, tu alegría, tu bondad, tu paciencia, tu amor, tu entrega, esa capacidad única e irrepetible de ser gente en todo momento.

En mis pláticas con amigos, siempre he dicho con orgullo lo fantástico que fue recibir de ti tantas lecciones de vida, llenas de humildad, de humor, de sonrisas, de música, de fiestas, de porros, de boleros, de rancheras y alguno que otro vallenato.

La alegría de las fiestas decembrinas, que volvías escenas mágicas, todo para hacer feliz a esta familia que tanto te ama y te amará por siempre. Aprender de ti las labores que todo hombre debe saber en su hogar mientras, se escuchaba en tu vieja radio aquella “Emisora Atlántico”, aún resuena en mi mente ese estribillo publicitario que sé jamás se irá y que esté donde esté siempre me sacará una sonrisa al recordarme tu imagen.

No estoy triste, te lo juro, desde el momento mismo que supe que habías partido a tu encuentro con el Creador, he cumplido fielmente la promesa que tanto nos pediste, cuando con ese amor tan inmenso nos decías:

“Cuando me muera, quiero que me recuerden con alegría, porque soy un hombre Feliz”, y sí, estoy Feliz, vivo Feliz, porqué mejor vida no he podido tener, si naciera mil veces mil veces quisiera ser tu nieto y vivir a tu lado todo ese mundo maravilloso que nos diste todos los días todos estos años. Porque sólo tú tienes la capacidad de amar de esa forma tan fantástica.

Gracias mi viejo hermoso, gracias mi abuelo bello, gracias mi papito para siempre. Vuela alto hasta llegar al cielo, que puedes decir con orgullo, misión cumplida, hiciste de tu familia algo maravilloso. Te amo y siempre te amaré, porque hoy soy el hombre que soy gracias a que tuve el mejor maestro del mundo.

También podría gustarte