Cinco mujeres capturadas por vínculo con narcotraficante alias ‘Toyota’

Se trata de Liliana Carrascal Gallardo, Dianeth Zarela Castillo Gallardo, Lory Karina Carrascal Sánchez, Zulay María Gelvis Galván y Luz Nerly Ramírez García.

La Dirección Especializada contra el Lavado de Activos, en un trabajo conjunto con la Sijín de la Policía Nacional, desarrolló la operación ‘Frontera’, en la que se capturaron cinco mujeres que, al parecer, conformaban una red delincuencial dedicada al lavado de activos provenientes del narcotráfico.

Se trata de Liliana Carrascal Gallardo, Dianeth Zarela Castillo Gallardo, Lory Karina Carrascal Sánchez, Zulay María Gelvis Galván y Luz Nerly Ramírez García, a quienes se les imputó cargos a estas mujeres como presuntas responsables de los delitos de lavado de activos, testaferrato y concierto para delinquir.

Un juez con función de control de garantías de Cúcuta impuso medida de aseguramiento domiciliaria para Liliana Carrascal y Lory Karina Carrascal, mientras que a las tres mujeres restantes les dictó medidas no privativas de la libertad.

El plan investigativo para develar las maniobras ilícitas de esta organización criminal permitió evidenciar que, desde 2018 hasta la fecha, la red habría alcanzado a lavar cerca de 9.700 millones de pesos, representados en un edificio, un hotel, una casa, un apartamento, una finca, un lote, dos camionetas y un automóvil de gama alta, entre otros, ubicados en Cúcuta, Los Patios y Villa del Rosario (Norte de Santander).

La Dirección Especializada contra el Lavado de Activos y la Sijín identificaron los movimientos financieros a los que presuntamente recurrieron familiares y algunos amigos de Ovidio Pérez Sánchez, alias ‘Toyota’, narcotraficante extraditado a los Estados Unidos en julio de 2018, para administrar sus bienes de aparente procedencia ilícita en el tráfico de drogas.

Se presume que su esposa Liliana Carrascal Gallardo habría quedado como coordinadora de las actividades ilegales de la organización en el departamento de Norte de Santander, y era la encargada de administrar la distribución y custodia de las propiedades de su pareja, usando a terceras personas para que sirvieran como testaferros.

En desarrollo de las investigaciones, se verificó que las personas que conformaban esta supuesta red de lavado de activos no tenían la capacidad económica para adquirir los bienes de los cuales figuraban como propietarias.

/Colprensa.

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