Samarios y magdalenenses honran a sus fieles difuntos

La conmemoración del Día de los Fieles Difuntos tiene un significado muy especial y este año más, porque muchas son las familias que les ha tocado asumir desde la distancia el dolor de la partida de sus seres queridos debido a la pandemia del  Covid-19.

Hoy, en Santa Marta y en  los municipios del Magdalena no habrá restricciones para el ingreso a los campos santos, pero si se tendrá en cuenta los protocolos de bioseguridad y la entrada por grupos.

En el caso del parque cementerio Jardines de Paz, no se permitirá la entrada de los niños ni de las personas mayores de 70 años.

Sobre lo que representa esta fecha en el mundo católico, el director de Comunicaciones de la Diócesis de Santa Marta, sacerdote Jesús Orozco Pabón, manifestó que “en la conmemoración del Día de todos los fieles difuntos, celebramos en el fondo la Resurrección del señor Jesús. Es importante tener en cuenta que nosotros los creyentes no celebramos la muerte sino la vida y la vida es la Resurrección, que se basa en el hecho de que Jesús venció el pecado, la muerte y eso es en realidad lo que nosotros celebramos en los Sacramentos”.

Agregó que “es muy significativo este año, porque hacemos oraciones especiales por todas las  personas que han partido de este mundo a la Presencia de Dios y ofrecemos oraciones, obviamente por las personas que han fallecido contagiadas con el Covid-19. Igualmente oramos por sus familiares, por los que pudieron superar la enfermedad, y por quienes se dedican al cuidar a estos pacientes, siempre hay que mirar la vida con esperanza, sabemos que el pecado, la  muerte, la enfermedad, la tristeza y el dolor nunca podrán ganarle a la Vida y a la Fe”.

Esta tradición, tan arraigada en nuestro pueblo, es un momento para recordar a los difuntos, pero también debe ser una oportunidad para orar por su eterno descanso y también para reflexionar en la trascendencia de nuestra existencia ya que, aunque visitamos con devoción y respeto los campos santos, debemos ser conscientes de que nuestra vida no termina ahí, sino que ese lugar es sólo el espacio en donde recordamos a quienes compartieron con nosotros parte de su peregrinar por este mundo.

La fe cristiana, es una fe que mira más allá de una tumba, es una fe que cree en la vida eterna que Cristo nos ha alcanzado con su Resurrección.

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