Adiós a una gran amiga: Amanda Beatriz Ceballos

Pim, piririm, pim, pero, sácale son al abaniquero… Pim, piririm, pim, pero, sácale son al abaniquero… y sacabas tu abanico con esa gracia, elegancia y alegría que te caracterizaban… te abanicabas, desfilabas y cantabas esa pegajosa melodía que siempre recordabas de nuestros momentos de recreación en la Escuela Normal… 

Ese es uno de los últimos recuerdos que guardamos de Amanda varias de sus amigas de la Promoción 1975, cuando en una de las últimas veces que regresó de Bogotá nos invitó a reunirnos para celebrar su cumpleaños, y como siempre se mostró espléndida, elegante, extrovertida, descomplicada, cariñosa, feliz… Así la recordaremos siempre…

Amanda, quedaste grabada en nuestra memoria, con esa sonrisa que iluminaba tu rostro y te hacia lucir más bella y amable.

A pesar de las situaciones adversas que viviste en algunos momentos, admiramos tu capacidad para afrontar las vicisitudes de la vida, la confianza en Dios y la serenidad para afrontar las duras pruebas que te tocó pasar, los padecimientos de salud, nunca perdiste la fe, ni tu esencia como persona.

Y… seguiremos recordando muchas anécdotas y ese último cumpleaños que compartimos contigo, en el que te disfrazaste para recordar las dramatizaciones y los bailes que hacías en nuestra querida Normal y lo hiciste genial, igual que cuando eras adolescente y disfrutabas la vida sanamente; hablar contigo cada vez que nos veíamos era abrir el libro de tu vida.

¡Al nacer en este mundo, llegamos con un libro en blanco en nuestro corazón; un libro que vamos llenando de hermosos sentimientos que cada ser humano va depositando en nuestra vida! Hoy sabemos que Amanda Beatriz, se lleva de cada una de nosotras sus compañeras y amigas de estudio de la Promoción 75 de la Escuela Normal, muchas páginas del libro de su historia, quizá las más hermosas, pues crecimos juntas y fuimos educadas en el amor a Dios y a María Auxiliadora, amor que se reflejó en nuestros principios, valores y en el actuar día a día.

Hoy despedimos a Amanda Beatriz, con la certeza que goza de paz y la esperanza de su premio que es vivir el eterno descanso cara a cara con el rostro de la Santísima Trinidad. Vete en paz buena amiga, nosotras te seguiremos recordando con mucho cariño y acostumbrándonos a tu nueva presencia en el Paraíso Celestial.

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