Samarios y foráneos, a escribir la ciudad 

Por:  

JOSÉ MANUEL  

HERRERA BRITO 

Nos acercamos presurosos a los 500 años de haber sido fundada nuestra Santa Marta del alma, de la que más bien poco se ha escrito sobre ella, no obstante ser la primera en esta parte del continente americano.

Importaría de cara a esa efemérides, que escritores y no escritores incluso, nativos y no nativos, nos pusiéramos en esa tarea enciclopédica para esplendor de nuestra realidad, de referirla en historia, geografía, arquitectura, bibliografía, radiofonía, patrimonio, flora, fauna, etnias, calles, barrios, poblados, sitios, edificaciones, cuentos, gastronomía, cultura, gastronomía, tradiciones, leyendas, centros educativos, música, festividades, cultura, infraestructura, méritos, logros, realizaciones, turismo, deportes, migraciones, cotidianidad en los estilos literarios que fueren, con ojos de razón, sensibilidad, imaginación, solidaridad, para mostrar y mostrarnos en nuestras verdades y grandes riquezas que poseemos, donde las emociones de ayer se recuperen y sean plasmadas las emociones más cercanas en sus variopintas dimensiones. 

Escribir sobre una Santa Marta en integrales mosaicos de sucesos, puerto, sierra, mar, brisa, comercio, rostros múltiples, y tejido social antaño y actual, que bien vale la pena registrar para el presente y la posteridad. Recrear por ejemplo el habla y modismos de ayer y sus transformaciones hasta hoy, para que los samarios de mañana se conozcan más desde su pasado y enfrenten arraigados un mejor y prometedor porvenir. Escritos que permitan visualizaciones e inmersiones ajustadas a la realidad de nuestro acontecer. Algo hay escrito sobre muchos temas, debiéndose ir tras la posibilidad de recrear la ciudad con su identidad, variadas gentes, arte y artistas, iconos, personajes, figuras, gobernantes, dirigentes, imaginarios, anécdotas, gestas, esfuerzos, ficciones, configuraciones, hitos, visitantes, actores sociales viejos y nuevos, aconteceres, emulaciones y otras muchas situaciones, que sirven en alto grado para que las conozcamos y nos conozcamos más y mejor. 

Mostrar en tonos relevantes como si es posible ampliar nuestro espectro de ciudad y ser capaces de agrupar para todos, su mundo, nostalgias, heterogeneidades, vivencias, vidas, rivalidades, osadías, versiones, naturaleza, playas, paisajes. Ahondar sobre lo ya escrito, grabado, filmado y lo inédito. Novelarnos, Relatarnos. Acercar la literatura a la ciudad como un enfoque para poder leerla desde su textualidad e integral recorrido, a fin de posicionarnos en lo que se va refiriendo y escribiendo en cada contexto y en sus relaciones. Que sean los textos y demás otros documentos que puedan hacerse, herramientas de lectura, auditivas o visuales que nos reflejen y acerquen la sensibilidad de la ciudad que no hemos visto, no hemos querido ver o ha estado escondida; para que una vez descubierta sea puesta nuevamente en escena. Es reconstruir esa identidad gestada en una sociedad que debe aceptar sus orígenes, diversidad, espacialidad y resignificación de sitios que pocos usan, otros no acceden y muchos no conocen. 

La literatura y demás otros medios audios y visuales, tipos especiales de saber, sirven para que obtengamos información, conocimiento, signos, imágenes, símbolos, identificar, desenmascarar, revisar y decodificar la realidad, plasmar la otra ciudad que el diario vivir, el afán, la turbulencia y la superposición espacio/tiempo difuminan y muchas veces desintegran. La ciudad cambia de manera permanente, al convivir en ella escenarios distintos y protagonistas diversos, que son gestores de nuevas realidades que la literatura permite comprender y determinar su incidencia social, cultural y afectivamente en el espacio, lo que se evidencia y refleja en la cultura donde se desarrollan y eso queremos ver desde todas las ópticas. Santa Marta merece ese múltiple y necesario homenaje, en el que bien y mejor pueden sumarse enhorabuena con distintas aportaciones lo público y lo privado. 

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