´Los nuevos contagios están sucediendo al interior de las casas´: INS

Por segunda vez en el año, el viejo continente volvió a ser el epicentro de la pandemia, lo que llevó a países como Italia, España, Alemania y Francia a anunciar uno tras otro cierres drásticos en la mayoría de ciudades. Un intento desesperado por evitar una nueva crisis sanitaria. 

Los datos de la OMS indican que el número de contagios en Europa representan ya casi la mitad de todos los afectados en el mundo. Y que en la última semana, este continente sumó más de 1,3 millones de casos a la lista global, un 33 por ciento más que las semanas anteriores.

Este escenario aterrador ha llevado a muchos a preguntarse qué le espera al país. Desde el inicio de la pandemia el Viejo Continente ha servido como un referente sobre lo que podría suceder en el resto del mundo.

Sin embargo, tras siete meses de manejar la crisis, los expertos dicen que la situación de Colombia es muy distinta. Para empezar, Martha Ospina, directora del Instituto Nacional de Salud, dijo que “el comportamiento de la pandemia y las estrategias de abordaje han sido muy distintas” en ambos territorios.

En Europa hubo un pico muy ascendente y acelerado, al que le siguieron estrictas medidas de confinamiento. Lograron pasar de 2,5 a 0,3 en el número de contagios por persona. Por eso, ahora que tiene nuevos brotes sí puede hablarse de una segunda ola.

Colombia, por su parte, no vivió una situación similar. Ha tenido una curva mucho más plana y lo cierto es que aún atraviesa la primera ola. El balance hasta finales de octubre es que la pandemia viene mostrando un decrecimiento lento, pero prolongado. El número de contagios y muertes está en una especie de meseta, sin embargo, algunos departamentos como Antioquia o Casanare vienen registrando un número de contagios cada vez más alto.

 “En los países que la curva ya había descendido totalmente sí es correcto hablar de nuevos brotes. En Colombia por ejemplo, un país cuya curva va en descenso, no ha llegado todavía abajo, lo que estamos viendo es un estancamiento del descenso, y el algunas ciudades, un nuevo ascenso de la curva”, explica Ospina.

En varias ocasiones, los expertos han dicho que esto obedece a que en el país ciertos territorios han vivido el pico de la pandemia en distintos momentos. Los primeros fueron la Costa Caribe y Pacífica; los segundos Cali, Bogotá y Bucaramanga; y en este momento la situación más crítica la viven el Eje Cafetero, Tunja, Antioquia. “Seguramente ahora tendremos una cuarta, muy relacionada con las zonas más dispersas”, dijo el ministro de Salud, Fernando Ruiz, esta semana.

Así las cosas, los expertos coinciden en que es poco probable que el país vuelva a una cuarentena estricta. Por un lado, porque la estrategia del aislamiento selectivo ha mantenido en equilibrio el número reproductivo de contagios (Rt). Hoy está en el 1,02 y antes del aislamiento obligatorio estaba en 2,4, lo que indica que el país está en una fase de crecimiento de casos, pero no de manera exponencial.

Sin embargo, los expertos dicen que todo dependerá del buen comportamiento de los ciudadanos. La razón es que en este momento, a diferencia del comienzo de la epidemia, “un gran número de nuevos contagios se están viendo al interior de los domicilios, donde las visitas y reuniones han crecido” exponencialmente, dice Ospina.

Esto es grave, pues como dice la experta, la reapertura progresiva generó en muchos una falsa seguridad que ha llevado a que no se use todo el tiempo el tapabocas y ni se mantenga la distancia física. “Esto además, está trayendo como consecuencia un aumento de contagios en los mayores de 70 que han estado muchos meses resguardados en sus casas”, agrega.

En efecto, las cifras del INS indican que el mayor número de contagios en el país está en la población que comprende las edades de 20 a 49 años, sin embargo es la que reporta menos muertes. Lo anterior indica que el adulto joven, que es quien en este momento está más expuesto a actividades sociales y laborales, es uno de los principales focos de contagio de la población adulta que es la más vulnerable.

De ahí la importancia de concientizar a esta población. Los ejemplos de otros países ya demuestran el impacto. En España, el 45 por ciento de los 123 brotes de coronavirus activos a mediados de julio tenía su origen en el ámbito familiar, según el ministro de Sanidad, Salvador Illa. Y para septiembre, los brotes del ámbito social concentraron un 32,4 por ciento de los casos y un 32,6 por ciento de los focos. Todos estaban asociados al ocio nocturno, las reuniones familiares y de amigos.

La ciencia ya ha probado que el riesgo de contagio es mucho más alto en espacios cerrados que abiertos. Y va aumentando en proporción al tiempo que una persona pase en dicho lugar y el tono en el que hable. Por eso, en lugar de acudir a reuniones en persona durante la pandemia, lo mejor y más seguro es hacerlas de forma virtual y continuar así conectados.

Aunque por ahora el Gobierno considera que el país puede pasar el fin de año sin una nueva cuarentena, el ministro de Salud ha dejado claro que si se llega a dar un rebrote con un pico creciente acelerado y un incremento del Rt que amenace el progreso actual, se podría tomar una medida de confinamiento.

Por ahora, el plan será continuar con el proceso de reapertura y la aplicación de medidas de bioseguridad. Se mantendrá el control sobre las aglomeraciones en espacios públicos o privados y las alertas sobre los eventos familiares extensos. También podría suceder que ciertas ciudades y municipios que hasta ahora empiezan su primer pico y tienen una gran población vulnerable, experimenten cierres más estrictos a finales del año.

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