Relaciones extramaritales en parejas de ambos sexo  no extingue unión conyugal 

La Corte Suprema de Justicia advirtió que la unión marital de pareja del mismo sexo o relaciones extramaritales ocasionales por parte de uno de los cónyuges no extingue la unión conyugal de hecho. 

Así lo determinó el alto tribunal, al evidenciar el caso ‘Juan’ y ‘Pedro’, quienes convivieron durante cuatro años con una relación estable, permanente y singular, lo cual llegó al extremo de las características de un matrimonio entre los dos.

No obstante, una vez ‘Juan’ fue diagnosticado con una “enfermedad catastrófica”, recibió agresiones físicas, verbales y psicológicas provenientes de ‘Pedro’, a pesar de que la causa de la transmisión pudo estar asociada a las relaciones extramatrimoniales que sostenía su compañero sin los cuidados de rigor.

Juan, por su parte, declaró que Pedro era infiel, por lo que la relación se hizo insostenible, y se vio obligado a cambiar las guardas del apartamento, lo obligó a firmar un contrato de arrendamiento y lo confinó en una habitación, no obstante, él continuó viviendo en el lugar a pesar de las humillaciones.

En ese caso, Juan solicitó la declaración judicial de la unión marital de hecho conformada con Pedro, así como la sociedad patrimonial y la disolución de la misma. En primer instancia, un juzgado negó la petición, mientras que en segunda instancia, el Tribunal Superior de Bogotá declaró que existió material una unión marital durante dos años y descartó la sociedad patrimonial, debido a que la unión no superó el tiempo mencionado.

Juan, por su parte, formuló recurso de casación en la Corte Suprema de Justicia solicitando que se declarara que no existió unión marital ni por dos años, por existir pluralidad de relaciones.

Tras el análisis, la Corte resaltó que el demandante se limitó a relatar algunas infidelidades que no impidieron la comunidad de vida pretendida. “Para la Sala, la singularidad como requisito de la unión marital de hecho no se resquebraja por la existencia de infidelidades, consentidas o no por la pareja, siempre que estas no comporten duplicidad de relaciones permanentes o fractura de la convivencia establecida con anterioridad”.

Así las cosas, la Corte dejó claro que el demandante, al promover su reclamación, se limitó a mencionar las reuniones íntimas que sostenía Pedro con otras personas ajenas a la relación, pero no expuso que con las mismas se hubieran presentado uniones permanentes, o que por su ocurrencia cesara la vida común entre ambos hombres.

Además, la providencia expone que al relatar las infidelidades, se ratificó que la cohabitación en el mismo techo, compartiendo igual mesa y lecho, perduró más allá de aquellas relaciones extramaritales.

Bajo ese entendido, la Corte no casó la sentencia emitida por el tribunal y mantuvo su decisión de validar que existió unión marital de hecho, pero no sociedad patrimonial./Colprensa

 

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