El “extraño” confinamiento de Milán y de la próspera Lombardía

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Las regiones industrializadas del norte de Italia comenzaron este viernes a respetar un “extraño” confinamiento, como lo definió el diario Il Corriere della Sera, con las tiendas cerradas, las escuelas abiertas y la próspera Milán menos desierta de lo que se esperaba.

“Las decisiones del gobierno hay que respetarlas. Invito a los milaneses a quedarse en casa lo más que puedan, vivimos días difíciles”, instó el alcalde de la ciudad, Beppe Sala, en un video divulgado en las páginas sociales.

Mientras que en toda la península entra en vigor el toque de queda a partir de las 22H00 hasta la 05H00 locales, con el objetivo de detener el exorbitante aumento de los contagios de coronavirus, en cuatro “zonas rojas” de Italia, las más azotadas, se ordenó el confinamiento por un mes.

La división por colores de las 20 regiones de la península, en rojo para aquellas con alto contagio, anaranjado para medio, y amarillo para moderado, dispuesta por el jefe de gobierno Giuseppe Conte, afecta sobre todo a las norteñas Lombardía y su capital Milán, y a Piamonte, motores de la economía, clasificadas “zonas rojas”.

La bulliciosa capital financiera de Italia resultaba menos agitada este viernes y pese al cielo gris se veía a algunas personas en los medios de transporte o comprando bienes esenciales en los supermercados, lo que está permitido por las nuevas reglas.

“Creo que eso de calificar como zona roja a algunas regiones  y excluir a otras, no es una solución. Para mucha gente es una decisión injusta y, de hecho, es un poco injusto. Si se decide el bloqueo, se debe aplicar a todos. En cualquier caso, no sacamos provecho de la experiencia que vivimos en marzo”, lamentó a la AFP la italiana Susy Porcu, residente en Milán.

– Milán medio vacía –

El aforo en el transporte público en Milán debe ser del 50% y resultan pocos los controles en la calle y carreteras por parte de la policía.

Algunos bares permanecieron abiertos, ya que pueden operar para llevar a domicilio, así como las librerías, papelerías, floristerías, perfumerías y peluquerías.

“Me molesta no sentirme libre. El bloqueo, esta restricción que nos imponen, es como si me robaran un pedazo de mi vida. Pero al mismo tiempo es necesario, porque este virus se está propagando demasiado rápido”, comentó a la AFP Mario Belloni, de 56 años, residente en la cercana Lodi, resumiendo el sentimiento de muchos italianos.

En la estación central de trenes de Milán, medio vacía, algunos estudiantes y camareros presentaban la certificación para poder movilizarse.

Italia, que impuso una cuarentena en marzo de más de dos meses, teme el nuevo brote, que “está corriendo como un tren”, advirtió este viernes Conte.

El virus, que se ha cobrado casi 40.000 vidas desde marzo, comenzó de nuevo a propagarse en octubre con fuerza en toda Italia y el viernes registró 446 muertes y 37.805 nuevos contagios.

En la cercana ciudad norteña de Bérgamo, uno de los epicentros del primer brote, un centenar de manifestantes salió a protestar el jueves al grito de “¡Libertad!”.

“Aquí reina el cansancio y la desconfianza”, explicó el alcalde Giorgio Gori en Facebook, quien descarta que en esta fase se vuelva a vivir el drama de marzo, cuando camiones del ejército tuvieron que transportar los ataúdes a otros cementerios.

El ministro de Salud, Roberto Speranza, explicó este viernes ante el parlamento que las medidas han sido tomadas ante las cifras alarmantes y pidió unidad en vez de polémicas.

“Hay más de un millón de muertos en el mundo, esas cifras hablan por sí solas”, dijo.

El responsable del departamento de enfermedades infecciosas del prestigioso hospital Sacco de Milán, el profesor Massimo Galli, no cesa de defender el confinamiento como medida para frenar los nuevos contagios.

“El pasado confinamiento, que fue estricto, dio resultados. El de ahora, no lo sé. Veremos en 15 días su impacto”, manifestó.

Milán, Italia | AFP |

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