Tras cuatro años de caos, la tarea es de reconducir la diplomacia de EE.UU.

El presidente electo Joe Biden prometió restaurar el liderazgo mundial de Estados Unidos durante la campaña, pero después de casi cuatro años en los que el republicano Donald Trump rompió las normas, el regreso de la diplomacia estadounidense tradicional se presenta difícil en un mundo cambiado.   

Senador durante 36 años y vicepresidente durante ocho más bajo Barack Obama, Biden ingresará a la Casa Blanca con mucha más experiencia en política exterior que cualquier presidente en décadas, tras su ajustada victoria sobre Trump.

Y en varios temas, la ruptura con la era Trump será obvia.

Biden quiere volver al Acuerdo de París sobre el clima y a la Organización Mundial de la Salud, que Trump abandonó. Y quiere organizar en su primer año en la Casa Blanca una “cumbre de las democracias”, reafirmar su apego al multilateralismo y enmendarse con los aliados occidentales menospreciados por la diplomacia trumpista.

Para Celia Belin, del grupo de expertos Brookings Institution, “existe el riesgo” de que Biden “vea el mundo como era cuando dejó el cargo y no como es hoy” y sea tentado por un simple “regreso a la normalidad”.

“Pero el mundo ha cambiado y Trump ha cambiado las reglas del juego en demasiados temas para que esto sea posible”, dijo a la AFP.

Katrina Mulligan, del Center for American Progress, un instituto cercano a los demócratas, coincidió: “Tendrá que lidiar con el auge del autoritarismo y el hecho de que la democracia ya no se expande en todo el mundo”.

“En general, no veo una política exterior de Biden como una reedición de una política exterior de la era de Obama”, opinó.

Biden prometió avanzar en la lucha contra los desafíos globales, como el cambio climático y la pandemia de covid-19, e instó a una mayor firmeza en el respeto de los derechos humanos por parte de aliados como Arabia Saudita, Egipto y Turquía, cuyos líderes han cortejado a Trump.

 VIRAJE EN LATINOAMÉRICA

En relación a Latinoamérica, Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano con sede en Washington, consideró “poco probable” que Biden reviva sus años con Obama.

“Las circunstancias han cambiado drásticamente, lo que se refleja en la crisis económica, producto de la pandemia, que ha devastado la región”, señaló a AFP.

“La desastrosa situación en Venezuela solo ha empeorado desde que Obama dejó el cargo y exigiría un replanteamiento bajo el gobierno de Biden”, agregó.

Washington deberá tener en cuenta además la creciente competencia global entre Estados Unidos y China, así como las nuevas relaciones internacionales de Venezuela, últimamente cercana a Irán además de sus lazos con Moscú, Pekín y La Habana.

Según Shifter, el enfoque de Biden hacia América Latina sería el opuesto al de Trump. “Su lenguaje no sería agresivo e insultante, sino respetuoso, enfatizando las asociaciones y consultas en lugar de las tácticas de acoso e intimidación”, dijo.

Y sobre la cuestión de las drogas, apuntó, “probablemente reaparezca la noción de ‘responsabilidad compartida’, que no se escuchó en Washington en los últimos cuatro años”.

Objetivos comunes

Biden muy probablemente no menospreciará a los aliados extranjeros ni amenazará con iniciar una guerra con un tuit, pero tampoco es el polo opuesto de Trump.

Al igual que el magnate inmobiliario, suele enfatizar sus habilidades de negociación y sus vínculos personales con los líderes en lugar de plantear una gran estrategia geopolítica.

“Estados Unidos es nuestro aliado más importante y espero que trabajemos estrechamente en nuestras prioridades compartidas, desde el cambio climático hasta el comercio y la seguridad”, tuiteó el primer ministro británico, Boris Johnson, uno de los dirigentes europeos más cercanos a Trump.

La canciller alemana, Angela Merkel, insistió en los vínculos transatlánticos “insustituibles”, y el presidente francés, Emmanuel Macron, llamó a reaccionar “juntos” antes “los desafíos de hoy”, tras las divisiones de los últimos cuatro años entre estadounidenses y europeos.

Biden concuerda, sin embargo, con Trump en varios temas clave.

Escéptico desde hace mucho tiempo de la guerra de Estados Unidos en Afganistán, Biden ha respaldado la retirada de las tropas.

En línea con el creciente enfoque bipartidista en Washington sobre China, Biden también ha pedido firmeza con relación al comercio, la seguridad y los derechos humanos, y los dos candidatos intercambian críticas sobre quién sería más duro con el gigante asiático.

El secretario de Estado francés para Asuntos Europeos, Clément Beaune, también advirtió que el Viejo Continente no debería considerar que si gana Biden la situación será como antes del triunfo de Trump. /AFP

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