Falleció el abogado Luis Enrique Molina

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Dolor y tristeza ha generado en los distintos círculos sociales de la ciudad, especialmente en la Rama Judicial y en el cuerpo de abogados, el fallecimiento del doctor Luis Enrique Molina Navarro.

Su deceso se produjo la noche del sábado estando hospitalizado en la Clínica Avanti de Santa Marta.

El doctor Luis Enrique Molina Navarro, era hijo de doña María Navarro y Luis Felipe Molina, ambos fallecidos.

Forjó una carrera profesional con base en su esfuerzo personal y sus capacidades académicas y jurídicas, siendo reconocido en el gremio y en el ejercicio del litigio.

Fue un ser humano excepcional, una persona bondadosa y generosa con su familia y sus amistades.

Egresado del colegio Liceo del Caribe en sus estudios de bachillerato y de la Facultad de Derecho y Jurisprudencia de la Universidad Santo Tomás de Bogotá.

Fue asesor de empresas en el sector público y privado, ejerciendo además su condición de abogado con énfasis en lo laboral, civil y administrativo.

En nuestro periódico HOY DIARIO DEL MAGDALENA sentimos con mucho pesar y dolor la partida del doctor Luis Enrique Molina Navarro, quien era nuestro Asesor Jurídico.

Durante algo más de 30 años estuvo compartiendo con esta empresa a la que le entregó sus conocimientos, pero sobre todo su calidez humana y profesional.

En estos momentos de profundo dolor, queremos enviarle un fuerte abrazo de solidaridad y nuestras manifestaciones de pesar, a su esposa Elsy Rodríguez, a su hijo Andrés Felipe Molina y señora Karen Machado y su pequeña hija, como también a sus hijos María Alejandra, Angely y Javier Molina; a sus hermanas Zully y Ruby Molina Navarro.

Quienes siempre lo recordaremos como ‘Moli’, ‘El Papi Molina’, o simplemente como Luis Enrique, lo mantendremos en nuestros corazones, porque él sólo generó afecto, cariño, amistad sincera, expresiones espontáneas de generosidad y decencia.

Eso fue ‘El Papi’ Molina, un hombre decente, un caballero a carta cabal, una persona íntegra, que supo ganarse siempre la confianza y la admiración de quienes le conocimos por todo lo que representó en el mundo terrenal.

Como miembro de familia, ‘El Papi’ Molina fue un ser excepcional. Fue esa persona que siempre estuvo en todo momento  pendiente de sus seres queridos, atendiéndolos y llevándoles el mensaje de esperanza por el diario vivir.

Fue un hombre de profundas convicciones católicas y cristianas. Un hombre de profunda fe, la misma a la que se aferró desde el primer momento en que se afectó su salud.

Hoy ha partido al encuentro con Dios y solo le podemos decir, ‘Moli’, te adelantaste, pero que alegría y gozo el saber que el Señor de la Vida te acoge en su Santo Reino y llegarás allí con vida eterna.

Sus amigos, sus más fraternos, sus ‘llaves’,  como solía llamarnos, hoy nos embarga una profunda tristeza, nos duele el alma, nos duele no haber podido ver partir a ese amigo con el que compartimos en todos nuestros momentos de vida y solo conservamos en nuestras memorias esa manera alegre, pausada, entusiasta y sincera de tratarnos.

Para quienes tuvimos la fortuna y el honor de conocerlo, pero sobre todo de tratarlo y aprender de él, todo lo que representó como ser humano, guardaremos el más grato de los recuerdos.

Dios lo ha llamado por designios de su voluntad superior y debemos aceptarlo porque como Dueño de la Vida que es, dispuso de su hijo, de nuestro hermano, de nuestra  ‘llave’, del ‘Papi’ Molina.  Paz en su tumba.

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