¿Cómo se comporta y qué piensa la población frente al Covid-19?

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Desde el mes de abril hasta la actualidad, la población colombiana ha hecho importantes cambios de conducta y se ha ido adaptando poco a poco a lo que supone la nueva normalidad a causa de la pandemia del Covid-19. El uso del tapabocas, la aplicación del gel antibacterial con frecuencia e incluso el cambio de ropa al llegar a casa, son algunas de las medidas que se han ido volviendo parte de la cotidianidad de la población.

Así lo evidenció el estudio Solidaridad II, de la Asociación Profamilia, que midió los cambios de comportamiento, las percepciones, sensaciones y expectativas de los colombianos durante las dos primeras semanas del aislamiento selectivo con distanciamiento individual.

Entre el primero y el 11 de septiembre, Profamilia encuestó a 1735 personas en todo el país a través de la plataforma digital SurveyMonkey, para hacer un contraste y una medición sobre lo que ha pasado con los ciudadanos desde su primera encuesta Solidaridad, que fue realizada entre el 16 y el 25 de abril, cuando hasta ahora comenzaba a vivirse la cuarentena obligatoria estricta en el país.

La primera conclusión a la que llegó el estudio es que la población colombiana está cada vez más dispuesta a seguir las medidas de protección, como el uso del tapabocas, y que cada vez se toman más medidas para protegerse y para proteger a los demás.

Por ejemplo, el uso del tapabocas pasó de un 67 % en abril a un 95 % en septiembre, lo que supone un aumento del 27 % en la población que se adoptó al uso del tapabocas como una medida que ayuda a mitigar el riesgo de contagio del Covid-19.

Y este porcentaje es clave. Según un estudio de la Universidad de Cambridge, un uso generalizado del tapabocas por al menos el 50 % o más de la población puede reducir a menos de 1,0 el R del virus, es decir, la velocidad de transmisión y la cantidad de personas a las que un contagiado puede llegar a infectar.

Además, los investigadores encontraron que combinar el uso de la mascarilla con otras medidas puede disminuir los riesgos de nuevas oleadas del virus.

Pero no solo creció el porcentaje de uso del tapabocas. El cambio de ropa de regreso a casa ahora es una práctica del 66 % de la población, así como la desinfección de artículos nuevos y compras que llegan al hogar, una medida que toma al menos el 80 % de los encuestados.

El lavado frecuente de manos también creció un 8 %, ubicándose en el 88 %, así como la población que evita salir a eventos sociales, que pasó del 73 % en abril al 84 % en septiembre.

El 71 % de la población también evita reunirse con personas con algún síntoma respiratorio, mientras el 81 % evita los saludos de beso y los apretones de mano, datos que muestran que, poco a poco, la población colombiana ha aumentado sus medidas no farmacológicas para controlar el contagio del Covid-19, pues al menos el 94 % considera que el Covid-19 es un problema grave o muy grave para la salud.

Pero no todos los datos del estudio son del todo positivos. Profamilia también analizó el impacto en la salud mental de los ciudadanos a raíz de la pandemia y las cuarentenas prolongadas para tratar de controlar el virus.

“La vida en cuarentena aumentó la baja autoestima, la fatiga, los sentimientos de miedo y sentirse perder la esperanza, así como la ansiedad y el estrés comparado con el mes de abril”, concluye el análisis.

Por ejemplo, el 36 % afirmó haberse sentido cansado sin ningún motivo aparente, comparado con un 16 % de personas con dicha sensación en el mes de abril. También, en septiembre un 25 % aseguró que se ha sentido desesperanzado frente al 11 % que se sentía de tal manera en la primera encuesta.

El 19 % de las personas aseguraron que se han sentido tristes sin que nada pueda alegrarlos, sumado a un 28 % que se ha sentido inquieto o impaciente, un 22 % que ha sentido ira y un 31 % que se ha sentido nervioso en medio de la pandemia.

Las mayores afectaciones en salud mental se identificaron en las personas entre los 18 y los 29 años de edad, en los que un 78 % se ha sentido cansado con frecuencia o sin motivo, un 66 % se ha sentido nervioso, 65 % impaciente y 62 % tuvo pérdida de sueño.

También se indagó por las necesidades de salud sexual y reproductiva durante estos meses, mostrando que el 39 % de las personas han tenido alguna necesidad de atención en salud sexual y reproductiva, pero el 53,4 % no recibió el servicio requerido por temores a salir del hogar, por la suspensión de los servicios, por falta de información sobre el mismo o por falta de dinero para cubrir dicha necesidad.

EXPECTATIVAS SOBRE EL FUTURO

Las preocupaciones por el futuro, que es aún más incierto en medio de la pandemia, también aumentaron de forma considerable. Hubo un aumento del 28 % en la población que siente incertidumbre por el regreso a la vida normal por temor a que la pandemia no sea controlada: en abril, el 53 % le temía a que el virus no fuera controlado, mientras en septiembre ese dato fue del 81 %.

A los colombianos también les preocupa que la vacuna o el tratamiento para el virus no llegue pronto al país. El 52 % sentía esta preocupación en abril y, ahora, el 79 % se preocupa porque la vacuna se tarde en arribar a Colombia.

El futuro económico (86 %) o el contagio de algún familiar (89 %) son otros de los temas que más le preocupan a los ciudadanos.

“El 27 % cree probable que pierda el trabajo como resultado del impacto que ha producido el coronavirus, el 15 % ya perdió el trabajo y 9 % ya está pasando dificultades financieras”, son otras de las conclusiones sobre el impacto en términos económicos de la pandemia.

Respecto a la vacuna para el Covid-19, un 26 % cree que se podrá vacunar en 12 meses, el 18 % cree que podría ocurrir en 18 meses, el 12 % en dos años y un 8 % en más de dos años. Los más optimistas son los jóvenes, pues el 32 % de los encuestados entre los 18 y los 24 años creen que se podrán vacunar contra el Covid-19 en seis meses o menos. Un 2 % cree que nunca habrá vacunación.

Y en cuanto a una vuelta a la vida como se conocía antes, el 22 % cree que volveremos a la normalidad en 12 meses, el 12 % en 18 meses, el 14 % cree que será en dos años y el 11 % cree que será en más de dos. Otro 7 % cree que nunca se volverá la “normalidad” que existía antes del Covid-19.

En cuanto a las escuelas, el 54 % piensa que los niños podrán regresar a las escuelas primarias en seis meses, mientras el 32 % cree que será en 12 o 18 meses y el 5 % en dos años o más.

Y en el corto o mediano plazo, el 82 % de los encuestados acepta que los niños sigan siendo educados desde casa. En el ámbito laboral, el 86 % acepta que los empleados puedan elegir en este tiempo si trabajan en casa o en la oficina.

RESPUESTA DEL GOBIERNO A LA PANDEMIA

Profamilia también evaluó en su Estudio Solidaridad II los cambios en la percepción ciudadana respecto a las medidas del Gobierno Nacional en medio de la pandemia. Los datos obtenidos muestran que la percepción favorable de las personas disminuyó con el transcurso de la cuarentena.

En abril, un 59 % de los encuestados pensaban que la respuesta del Gobierno Nacional había sido clara y consistente. Para septiembre, el porcentaje de personas que creían que la respuesta fue clara bajó al 31 %.

También disminuyó el porcentaje de personas que consideran que el gobierno actuó de forma oportuna y rápida. El dato pasó del 42 % en abril al 32 % en septiembre.

La percepción respecto a los gobiernos locales también se vio afectada con el paso del tiempo. En abril, el 72 % creía que la respuesta de su gobierno local había sido clara y consistente, frente a un 39 % que seguía creyéndolo en septiembre.

Los gobiernos mejor calificados fueron el de Antioquia y Bogotá. En el caso de Antioquia, el 43 % consideró que la respuesta fue clara y el 51 % que fue oportuna. En Bogotá, el 42 % consideró que hubo una claridad en la respuesta a la pandemia y el 56 % que hubo medidas oportunas.

BOGOTÁ (Colprensa).

¿Cómo se comporta y qué piensa la población frente al Covid-19?

Desde el mes de abril hasta la actualidad, la población colombiana ha hecho importantes cambios de conducta y se ha ido adaptando poco a poco a lo que supone la nueva normalidad a causa de la pandemia del Covid-19. El uso del tapabocas, la aplicación del gel antibacterial con frecuencia e incluso el cambio de ropa al llegar a casa, son algunas de las medidas que se han ido volviendo parte de la cotidianidad de la población.

Así lo evidenció el estudio Solidaridad II, de la Asociación Profamilia, que midió los cambios de comportamiento, las percepciones, sensaciones y expectativas de los colombianos durante las dos primeras semanas del aislamiento selectivo con distanciamiento individual.

Entre el primero y el 11 de septiembre, Profamilia encuestó a 1735 personas en todo el país a través de la plataforma digital SurveyMonkey, para hacer un contraste y una medición sobre lo que ha pasado con los ciudadanos desde su primera encuesta Solidaridad, que fue realizada entre el 16 y el 25 de abril, cuando hasta ahora comenzaba a vivirse la cuarentena obligatoria estricta en el país.

La primera conclusión a la que llegó el estudio es que la población colombiana está cada vez más dispuesta a seguir las medidas de protección, como el uso del tapabocas, y que cada vez se toman más medidas para protegerse y para proteger a los demás.

Por ejemplo, el uso del tapabocas pasó de un 67 % en abril a un 95 % en septiembre, lo que supone un aumento del 27 % en la población que se adoptó al uso del tapabocas como una medida que ayuda a mitigar el riesgo de contagio del Covid-19.

Y este porcentaje es clave. Según un estudio de la Universidad de Cambridge, un uso generalizado del tapabocas por al menos el 50 % o más de la población puede reducir a menos de 1,0 el R del virus, es decir, la velocidad de transmisión y la cantidad de personas a las que un contagiado puede llegar a infectar.

Además, los investigadores encontraron que combinar el uso de la mascarilla con otras medidas puede disminuir los riesgos de nuevas oleadas del virus.

Pero no solo creció el porcentaje de uso del tapabocas. El cambio de ropa de regreso a casa ahora es una práctica del 66 % de la población, así como la desinfección de artículos nuevos y compras que llegan al hogar, una medida que toma al menos el 80 % de los encuestados.

El lavado frecuente de manos también creció un 8 %, ubicándose en el 88 %, así como la población que evita salir a eventos sociales, que pasó del 73 % en abril al 84 % en septiembre.

El 71 % de la población también evita reunirse con personas con algún síntoma respiratorio, mientras el 81 % evita los saludos de beso y los apretones de mano, datos que muestran que, poco a poco, la población colombiana ha aumentado sus medidas no farmacológicas para controlar el contagio del Covid-19, pues al menos el 94 % considera que el Covid-19 es un problema grave o muy grave para la salud.

Pero no todos los datos del estudio son del todo positivos. Profamilia también analizó el impacto en la salud mental de los ciudadanos a raíz de la pandemia y las cuarentenas prolongadas para tratar de controlar el virus.

“La vida en cuarentena aumentó la baja autoestima, la fatiga, los sentimientos de miedo y sentirse perder la esperanza, así como la ansiedad y el estrés comparado con el mes de abril”, concluye el análisis.

Por ejemplo, el 36 % afirmó haberse sentido cansado sin ningún motivo aparente, comparado con un 16 % de personas con dicha sensación en el mes de abril. También, en septiembre un 25 % aseguró que se ha sentido desesperanzado frente al 11 % que se sentía de tal manera en la primera encuesta.

El 19 % de las personas aseguraron que se han sentido tristes sin que nada pueda alegrarlos, sumado a un 28 % que se ha sentido inquieto o impaciente, un 22 % que ha sentido ira y un 31 % que se ha sentido nervioso en medio de la pandemia.

Las mayores afectaciones en salud mental se identificaron en las personas entre los 18 y los 29 años de edad, en los que un 78 % se ha sentido cansado con frecuencia o sin motivo, un 66 % se ha sentido nervioso, 65 % impaciente y 62 % tuvo pérdida de sueño.

También se indagó por las necesidades de salud sexual y reproductiva durante estos meses, mostrando que el 39 % de las personas han tenido alguna necesidad de atención en salud sexual y reproductiva, pero el 53,4 % no recibió el servicio requerido por temores a salir del hogar, por la suspensión de los servicios, por falta de información sobre el mismo o por falta de dinero para cubrir dicha necesidad.

EXPECTATIVAS SOBRE EL FUTURO

Las preocupaciones por el futuro, que es aún más incierto en medio de la pandemia, también aumentaron de forma considerable. Hubo un aumento del 28 % en la población que siente incertidumbre por el regreso a la vida normal por temor a que la pandemia no sea controlada: en abril, el 53 % le temía a que el virus no fuera controlado, mientras en septiembre ese dato fue del 81 %.

A los colombianos también les preocupa que la vacuna o el tratamiento para el virus no llegue pronto al país. El 52 % sentía esta preocupación en abril y, ahora, el 79 % se preocupa porque la vacuna se tarde en arribar a Colombia.

El futuro económico (86 %) o el contagio de algún familiar (89 %) son otros de los temas que más le preocupan a los ciudadanos.

“El 27 % cree probable que pierda el trabajo como resultado del impacto que ha producido el coronavirus, el 15 % ya perdió el trabajo y 9 % ya está pasando dificultades financieras”, son otras de las conclusiones sobre el impacto en términos económicos de la pandemia.

Respecto a la vacuna para el Covid-19, un 26 % cree que se podrá vacunar en 12 meses, el 18 % cree que podría ocurrir en 18 meses, el 12 % en dos años y un 8 % en más de dos años. Los más optimistas son los jóvenes, pues el 32 % de los encuestados entre los 18 y los 24 años creen que se podrán vacunar contra el Covid-19 en seis meses o menos. Un 2 % cree que nunca habrá vacunación.

Y en cuanto a una vuelta a la vida como se conocía antes, el 22 % cree que volveremos a la normalidad en 12 meses, el 12 % en 18 meses, el 14 % cree que será en dos años y el 11 % cree que será en más de dos. Otro 7 % cree que nunca se volverá la “normalidad” que existía antes del Covid-19.

En cuanto a las escuelas, el 54 % piensa que los niños podrán regresar a las escuelas primarias en seis meses, mientras el 32 % cree que será en 12 o 18 meses y el 5 % en dos años o más.

Y en el corto o mediano plazo, el 82 % de los encuestados acepta que los niños sigan siendo educados desde casa. En el ámbito laboral, el 86 % acepta que los empleados puedan elegir en este tiempo si trabajan en casa o en la oficina.

RESPUESTA DEL GOBIERNO A LA PANDEMIA

Profamilia también evaluó en su Estudio Solidaridad II los cambios en la percepción ciudadana respecto a las medidas del Gobierno Nacional en medio de la pandemia. Los datos obtenidos muestran que la percepción favorable de las personas disminuyó con el transcurso de la cuarentena.

En abril, un 59 % de los encuestados pensaban que la respuesta del Gobierno Nacional había sido clara y consistente. Para septiembre, el porcentaje de personas que creían que la respuesta fue clara bajó al 31 %.

También disminuyó el porcentaje de personas que consideran que el gobierno actuó de forma oportuna y rápida. El dato pasó del 42 % en abril al 32 % en septiembre.

La percepción respecto a los gobiernos locales también se vio afectada con el paso del tiempo. En abril, el 72 % creía que la respuesta de su gobierno local había sido clara y consistente, frente a un 39 % que seguía creyéndolo en septiembre.

Los gobiernos mejor calificados fueron el de Antioquia y Bogotá. En el caso de Antioquia, el 43 % consideró que la respuesta fue clara y el 51 % que fue oportuna. En Bogotá, el 42 % consideró que hubo una claridad en la respuesta a la pandemia y el 56 % que hubo medidas oportunas.

BOGOTÁ (Colprensa).

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