31,9% de la mujeres no tienen ingresos propios en el Magdalena

Por definición la autonomía económica es un pilar fundamental de la independencia de las mujeres y, por definición, requiere que éstas perciban ingresos que les permitan superar la pobreza y disponer de su tiempo libremente para capacitarse, acceder al mercado laboral, desarrollarse profesional y personalmente. 

Sin embargo, en el Magdalena, de acuerdo al más reciente informe emitido por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, titulado “Mujeres y hombres: brechas de género en Colombia” existen grandes desigualdades de género en términos de acceso a recursos monetarios.

Según el informe, en este departamento ubicado al norte de Colombia, la probabilidad de no contar con un sustento económico propio de las mujeres  es de un 31,9 por ciento, es casi tres veces mayor que la de los hombres, la cual se ubica en el 11,9%. Esta diferencia se agrava en el ámbito rural, donde la probabilidad de una mujer de estar en esta condición (sin ingresos propios) es cinco veces mayor a la de un hombre.

Lo anterior es una situación que según lo indicado por el departamento estadístico, ha generado un brecha del 20,0 por ciento con respecto a la cifra entregada para la población masculina en el Magdalena.

Asimismo, estos resultados, sin duda arrojan luz sobre lo qué hay detrás de las diferencias que se observan en términos de pobreza entre mujeres y hombres: baja participación laboral, menores ingresos y segregación ocupacional.

Al respecto, el índice de feminidad de la pobreza permite constatar las desventajas a las que se enfrentan las mujeres. Principalmente las estadísticas indican la sobrerrepresentación de las mujeres en los hogares pobres. En el  Magdalena por cada 100 hombres en hogares pobres existen 113 mujeres.

En Colombia, la probabilidad de no contar con un sustento económico propio de las mujeres 27,5 por ciento es casi tres veces mayor que la de los hombres el cual es del 10,2 por ciento. Esta diferencia se agrava en el ámbito rural, donde la probabilidad de una mujer de estar en esta condición (sin ingresos propios) es cinco veces mayor a la de un hombre.

En diez departamentos de los 24 para los cuales la GEIH brinda información, al menos 3 de cada 10 mujeres de 15 años y más no tienen ingresos propios. La mayor probabilidad para un hombre de no tener ingresos propios se presenta en Cesar con el 16,2% y la menor en Cundinamarca  con el 7,3%.

En las edades en las que es más probable que las mujeres tengan hijas e hijos, un alto porcentaje no cuenta con ingresos propios: una tercera parte de las mujeres de 18 a 28 años, al igual que una quinta parte de las mujeres de 29 a 59 años. El nivel educativo parece ser un factor detonador de la autonomía económica de las mujeres.  A mayor nivel educativo, menor la probabilidad de no tener ingresos propios, y menor la brecha con respecto a los hombres.

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