El VAR, protagonista en el empate entre la Argentina y Paraguay

Argentina saltó temporariamente al primer lugar de la clasificatoria sudamericana al Mundial Catar-2022 al empatar 1-1 con un disciplinado y aguerrido Paraguay que lo puso en aprietos, en un intenso y áspero encuentro jugado el jueves en La Bombonera de Buenos Aires. 

Por la tercera fecha, Ángel Romero abrió la cuenta con un tiro penal a los 21. Con notable calidad engañó al arquero Franco Armani y metió la pelota pegadita a un palo con tiro rasante, tras un infracción de Lucas Martínez Quarta a Miguel Almirón que se filtraba como un rayo.

El empate llegó a los 41 por un córner de Giovani Lo Celso que Nicolás González clavó en un ángulo del primer palo con frentazo que pareció disparado con un botín.

Argentina lidera con 7 puntos y Paraguay está cuarto con 5, pero restan disputarse tres encuentros el viernes. Por la cuarta fecha, Paraguay se medirá en Asunción con Bolivia y Argentina disputará su encuentro con Perú en Lima.

 SORPRESA GUARANÍ –

Con estupor había vivido la Albiceleste el aluvión que le descargaba la Albirroja, que ponía el pie en el acelerador en el medio juego y metía presión en cada rincón donde un argentino tomara la pelota.

Se proyectaban con audacia Ángel Cardozo Lucena, Mathías Villasanti y Gastón Giménez. Combinaban a todo vapor con Romero, Darío Lezcano y Almirón.

Lo peor que le puede pasar a Argentina es perder la pelota. Cuando la empezó a recuperar le faltaba sorpresa y tropezaba como un resorte contra el murallón defensivo guaraní. Sufría la prueba de fuego de medirse con un rival aguerrido y experimentado.

Messi tocaba cada vez menos el balón. A veces triangulaba con Lautaro Martínez, Leandro Paredes o Exequiel Palacios antes de salir forzado por un golpe lumbar recibido de Romero.

Una luz en el bosque de camisetas rojiblancas la ponía Lucas Ocampos que confundía a Robert Rojas. Pero cuando balón rondaba la zona de peligro para el arquero Anthony Silva aparecían tres leones en defensa: Fabián Balbuena, Gustavo Gómez, Júnior Alonso.

Lo Celso, en lugar de Palacios, se articuló enseguida con los del medio juego. Pero el único que entendía la incapacidad de penetrar la trinchera o romper la telaraña paraguaya era Rodrigo De Paul con remates rectos de media distancia.

El duelo era intenso. Nada daba ni pedía cuartel, aunque en algunos choques se ponía en riesgo la integridad física del adversario. Para ser un gran partido, atractivo desde lo estético, le faltaban más emociones frente a los arcos.

Pero por algo la eliminatoria sudamericana es un torneo durísimo, disputado a cara de perro. Cada pelota se peleaba como si fuera la última. Donde quedó la sensación de que el árbitro brasileño Raphael Claus y el VAR (video asistencia de arbitraje) fallaron fue al no ver un toque en el brazo de Nicolás Otamendi.

Argentina lamentó casi enseguida que le anularan un gol a Messi, por una jugada previa en la que González cometió infracción contra Romero.

 LA CARTA DE DI MARÍA

El DT argentino Lionel Scaloni barajó las cartas y lanzó a la mesa la que trajo después de muchos meses: Ángel Di María, por Ocampos.

El otro entrenador argentino, Eduardo Berizzo, mantenía sus piezas en el lugar. Su equipo daba batalla con valentía y clase, aunque sin agudeza en el ataque, hasta que mandó a la cancha a Hernán Pérez,  Jorge Morel, Antonio Sanabria y Rodrigo Rojas.

¿Qué lindo partido para vivirlo con la gente en la cancha? Suena algo patético el sonido grabado de hinchas que cantan o gritan ‘uuhh’, ‘goool’.

Remates francos de Lautaro Martínez, un tiro libre de Messi a un ángulo despejado por Silva y otras acciones en el asedio final de Argentina le dieron al encuentro la vibración que le hacía falta.

Messí empezó a empecinarse con atravesar solo a toda la defensa guaraní y era en vano. Tal vez por eso entraron Lucas Alario y Nico Domínguez, como variantes para ser sus socios. También fue en vano.

 

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