Bocas de Cataca renace como el ´Ave Fénix´

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20 años de la masacre que desterró a los habitantes  del corregimiento de Bocas de Aracataca, su población como el Ave Fénix renace de las cenizas y busca rescatar lo que algún día fue su hogar. Bocas de Aracataca conocido también como Trojas Cataca, es un pueblo palafito con casas de madera y zinc construidas sobre las aguas, ubicada en una esquina de la Ciénaga Grande de Santa Marta, en la costa Caribe Colombiana.

La tragedia ocurrió el 10 de febrero del 2000 y provocó un éxodo masivo de los habitantes, sin embargo, para esta época viene a la mente el recuerdo de quienes ya no están para compartir la Navidad y el Fin de Año.

En el 2000 los grupos armados alzaron sus armas para silenciar un pueblo que en su cotidianidad era alegre, conformada por gente trabajadora y jocosa. Este fue un día trágico para Cataca, pues varios de sus hijos murieron y sufrieron otros atropellos y abusos. “11 de nuestros familiares murieron, estaban unos cerca del otro, algunos abrazados, fue muy duro, fue entonces cuando  el pueblo se alarmó, la gente lloraba, y al día siguiente nos fuimos todos para Ciénaga”, manifestó uno de los sobrevivientes de la tragedia.

Tragedia que aún sigue vigente, y eso se ve reflejado en su pueblo que pareciera estar detenido en el tiempo; Cataca era corregimiento próspero, su gente era servicial, amable y vivía en hermandad. Con el paso de los años se fue consolidando hasta tal punto que ya muchos tenían sus propias lanchas, motores y demás elementos para pescar; estaban instalando las redes eléctricas, por lo que el progreso se veía venir.

CATACA COLORIDO 

Cada año, diferentes dirigentes tratan de rescatar a este pueblo palafito, que en años anteriores fue una despensa alimenticia para toda la región teniendo en cuenta la riqueza pesquera que hay en la Ciénaga Grande de Santa Marta.

En la actualidad el alcalde de Puebloviejo, Fabián Obispo adelanta una serie de actividades para rescatar lo que queda en este lugar y pueda llegar a ser lo que era antes.

Una de esas actividades es el proyecto denominado ‘Cataca Colorido’ con el que se pretende dar una mejor imagen a las viviendas que hay en el lugar, devolviendoles ese colorido que tenían hace 20 años.

“Ahora en diciembre se va a hacer un programa que se llama ‘Cataca Colorido’ donde se pintarán todas las casitas, arreglarlas, colocar la entrada al pueblo, limpieza de la maleza que está afectando la entrada a este corregimiento, la idea es poder mejorar la calidad de vida de nuestra gente en Bocas de Aracataca”, dijo el alcalde de Puebloviejo, Fabián Obispo.

ENTREGADOS 50 FILTROS DE AGUA 

A través de un esfuerzo conjunto  con la Universidad del Magdalena, la alcaldía de Puebloviejo, la Fundación Desarrollo Social para Colombia y otras organizaciones que se sumaron a esta gran labor, fue posible la entrega de 50 filtros de agua para los habitantes del corregimiento de Bocas de Aracataca, municipio de Puebloviejo.

 “Este aporte es muy importante porque además de cumplir con nuestro Plan de Desarrollo cuidamos la salud de estas familias y le damos la tranquilidad de poder consumir agua de mejor calidad para sus vidas”, dijo el alcalde de Aracataca, Fabián Obispo.

Es importante resaltar las difíciles condiciones en las cuales se desarrolla la vida de la comunidad de Bocas de Aracataca, entre ellas las graves condiciones de salubridad debido al alto nivel de sedimentación del río Aracataca y particularmente los caños internos del caserío, esta comunidad tradicionalmente, y al igual que los demás comunidades palafíticas de la Ciénaga, se moviliza en embarcaciones impulsadas, debido a la sedimentación del complejo lagunar.

Debido a estas problemáticas, se viene adelantando una  mesa de trabajo comunitario con la Alcaldía de Puebloviejo para dar impulso a la implementación de las medidas de reparación colectiva, producto de ello se definieron compromisos para hacer de esta población un lugar próspero como era antes.

Poco a poco los habitantes han ido retornando a levantar sus casas y a dedicarse nuevamente a  la pesca la cual es el sustento de la gran mayoría de los que allí habitan.

Por esta razón, se viene ejecutando unos proyectos de generación de ingresos, en lo que concierne a pesca para fortalecer la economía de la región, generar fuente de empleo y mejorar la calidad de vida de quienes viven en el lugar.

De otra parte, se radicará un proyecto de energía fotovoltaica para que la comunidad no esté a oscuras.

HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS 

De otra parte, se hizo un homenaje a las víctimas del conflicto que perdieron la vida hace 20 años, en hechos violentos, que obligaron a muchos a salir exiliados hacia otros lugares del departamento para preservar su vida y las de sus familias.

“Hoy también hicimos un evento simbólico con una eucaristía, una ofrenda floral y la entrega de una placa en memoria de las personas inocentes que murieron hace 20 años en la masacre vivida en este pueblo, en febrero del año 2000.  Y le ratificamos a nuestra gente que no están solos, porque durante este gobierno acudiremos a Bocas cuantas veces sea necesario para solucionar cualquier problemática y brindar condiciones de bienestar”, precisó Obispo Borja.

Poco a poco los habitantes han ido retornando a levantar sus casas y a dedicarse nuevamente a  la pesca la cual es el sustento de la gran mayoría de los que allí habitan.

CONDICIONES DEL PUEBLO 

Es importante resaltar las difíciles condiciones en las cuales se desarrolla la vida de la comunidad de Bocas de Aracataca, entre ellas las graves condiciones de salubridad debido al alto nivel de sedimentación del río Aracataca y particularmente los caños internos del caserío, esta comunidad tradicionalmente, y al igual que los demás comunidades palafíticas de la Ciénaga, se moviliza en embarcaciones impulsadas, debido a la sedimentación del complejo lagunar.

Debido a estas problemáticas, se viene adelantando una  mesa de trabajo comunitario con la Alcaldía de Puebloviejo para dar impulso a la implementación de las medidas de reparación colectiva, producto de ello se definieron compromisos para hacer de esta población un lugar próspero como era antes.

Los cataqueros no pierden la esperanza de salir adelante y convertirse en una tierra próspera y productiva, donde las nuevas generaciones sientan deseos de quedarse y conocer más de cerca el lugar de sus padres y abuelos que tuvieron que salir corriendo por culpa de la violencia.

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