TLC con la UE: aplicar medidas de salvaguardia

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Como diría el Chavo del 8, los Tratados de Libre Comercio (TLC) no son ni buenos ni malos, sino todo lo contrario. Depende de cómo se apliquen. Una cosa, por supuesto, es un TLC con Corea que nos permite importar tecnología y a ellos productos agrícolas, y otra con la Unión Europea (UE) urgida de exportar productos agrícolas, fruto de una agricultura subsidiada.

Nuestro TLC con la UE fue firmado el 26 de junio de 2012 y entró en vigor provisional el 18 de julio de 2013.

El capítulo 2 del TLC contiene, como todos los acuerdos de la misma índole, unas medidas de salvaguardia cuando “las importaciones se realizan en condiciones tales que causan o amenazan causar daños graves a los productores  de productos similares o directamente competidores” en cuyo caso “la Parte importadora podrá adoptar las medidas apropiadas en condiciones y de conformidad con los procedimientos establecidos” (art.48) en el Acuerdo, lo que puede hacerse durante el “periodo de transición”, es decir, 10 años desde la entrada en vigor del mismo.

Esas medidas pueden ser (art. 50) la suspensión de la reducción del arancel del producto en cuestión o, directamente, el incremento del arancel que se estuviere aplicando. Esto en la medida y por el tiempo necesarios para prevenir o reparar el daño grave y por un máximo de dos años que podrá ser prorrogado excepcionalmente por otros dos en determinadas condiciones (art. 52).

En “circunstancias críticas en las que una demora pueda causar un perjuicio difícilmente reparable” se podrá aplicar una medida de salvaguardia de forma provisional, hasta por doscientos días (art. 53).

Hemos presenciado en los días pasados cómo los paperos están perdiendo sus cosechas por los bajos precios de su producto. Sabíamos que se traían de Bélgica papas procesadas y congeladas, que son las que usted se come cuando pide papas a la francesa en el restaurante. Lo que no sabíamos es que, según me cuentan, también llega la papa cruda, lavada. La papa es un producto originario de América, en concreto de los países andinos, que forma parte de la alimentación popular desde tiempos inmemoriales. Me parece, por si los ministros del ramo, Mincomercio que es, según el TLC, el responsable del manejo del tratado, y el Minagricultura no lo han hecho, que hay que leer el capítulo que he citado y estudiar si la situación amerita aplicar medidas de salvaguardia.  Sobre todo, porque la agricultura está subsidiada en Europa y esos productos, como otros que menciono enseguida, se exportan a precios de dumping. Pero la culpa no es sólo europea sino nuestra porque hemos abandonado el campo por muchos años por dar gusto a los importadores.

Menciono de paso a los lecheros que también andan pariendo borugos por cuenta de las importaciones subsidiadas. Y, ¿sabía usted, apreciado lector, que importamos café de Vietnam -con el que no tenemos TLC- que se usa por los grandes productores de café soluble, excepto (probablemente y sólo probablemente) el de Juan Valdez? Y a propósito de café, Vietnam es hoy por hoy el segundo productor mundial de café por cuenta de ingentes sumas de dinero que recibió de la banca internacional.

En 2012 Colombia exportó a la UE USD 9.129 millones e importó USD 2.096 millones, una balanza favorable de más de USD 7.000 millones. En 2018, seis años después de que el TLC entrara a operar, exportamos USD 4.894 millones e importamos USD 7.289 millones, una balanza desfavorable de USD 2.395 millones. ¿No será hora de echarle una mirada a esos resultados?

*Abogado 

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