Pandemia y Fe

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La pandemia que percibimos al principio como excepcional, al parecer, llegó para quedarse. Queramos o no, nos cambió los hábitos de vida y nos sigue interpelando para convertirla en una oportunidad de transformación interior individual, que despierte y potencie lo mejor de nosotros mismos para construir comunidad. Son muchas las ofertas de información y meditación en las redes, que la mayoría de las veces no estamos en capacidad de filtrar, sin embargo, algunas impactan como la que compartió recientemente el jesuita Marco Tulio González, exdecano de sicología de la Javeriana. La guardé para releerla y meditarla. Esta semana recibí la noticia de su muerte y comprendí que su escrito era un testamento espiritual, por esta razón lo comparto con los lectores de esta columna.

“Desde el más profundo y sentido amor me conecto para vibrar con esta declaración:

“Estamos viviendo un momento desafiante. En realidad creo que la ola que está revolviendo nuestras entrañas es global.

La sombra salió a la superficie. Lo escondido está siendo revelado, y eso no se refiere sólo a la situación político-económico-social, sino a cada uno de nosotros.

La forma en que reaccionamos a este momento revela también nuestras sombras. Eso no es malo. Sólo podemos limpiar la suciedad que vemos.

Mientras nos ocupamos de apuntar la oscuridad allá afuera, en los demás, en la política, en aquellos que atacamos por pensar diferente de nosotros, dejamos de actuar y transformar lo que nos corresponde.

Cada uno de nosotros tiene dones y habilidades que sirven a la totalidad. Unos tienen una mente clara y excelentes ideas, otros son ágiles en encontrar soluciones creativas. Unos saben curar, otros tienen el don de la oratoria. Unos aman estar en grupo e iniciar movimientos que se expanden, otros prefieren quedarse en el jardín cuidando de una sola semilla.

El momento requiere que cada uno de nosotros descubra su don y lo coloque al servicio del todo y de todos…

¿Hay algo que sólo tú puedas dar?

Necesitamos evitar la trampa de ser aspirados por esa ilusión colectiva que dice que nuestro destino está en manos de alguien, y no en nosotros mismos.

Mientras nos quedamos atrapados por la revuelta, reclamando, atacándonos unos a otros, alimentando esa ola que causa angustia y miedo, dejamos de hacer lo único que podría ser verdaderamente revolucionario.

Existir!!.

Ser la luz que somos.

No importa la sombra que nos rodea, estamos aquí para manifestar nuestra luz. Una sola vela encendida rompe la oscuridad.

Si eres alguien influyente en la política, sé luz. Si eres influyente en la educación, sé luz en la educación. Si eres dueño de un quiosco en la playa, coloca amor al preparar los sánduches.

Donde quiera que estés, haz lo mejor.

Deja de desperdiciar tu energía juzgando, polarizando, atacando. Esto no resuelve nada. Sólo profundiza ese velo de separatividad y ceguera de todos nosotros.

Este es el último intento de la sombra de apartarnos de nosotros mismos.

Tenemos un poder inmenso y todo puede transformarse si somos sabios y valientes para hacer lo único que nos corresponde.

No nos dejemos engañar por lo que vemos a nuestro alrededor.

Respirar.

Haz lo mejor.

Vibra con la luz que eres.

¡Y confía!

¡Estás en camino!

“Las Almas son como velas que se encienden las unas a las otras”.

*Periodista*Defensora de DD.HH. 

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