49 años, un reencuentro virtual liceísta

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Las modernas redes sociales, tan apropiadas  para localizar a nuestros inolvidables amigos y amigas, son tan útiles también para registrar las distintas escenas de emotiva solidaridad y de amoroso compañerismo,  sentimientos que  quedan intactos a pesar del paso del tiempo, al igual que el buen humor y los maravillosos talentos que se resisten a ser colgados en el olvido.

Hoy,  ya despojados de la vanidad y de la expectativa de los años, queremos revivir aquel hermoso pasado, aquella estructura amarilla, en la que solíamos transitar orgullosos por sus pasillos, “sagrado recinto donde nos nutríamos del néctar de la sabiduría”, frase que dejara estampada el profesor José Vargas en alusión a esas aulas del saber donde albergabamos la esperanza y nos formábamos juiciosos para disfrutar de un buen  futuro.

Es un acontecimiento de vida que hoy estamos virtualmente experimentando, que  renueva nuestro espíritu, refresca prodigiosamente nuestra memoria y riega de ilusión los tiempos venideros; aunque, nos colma de nostalgia y nos entristece el alma por no contar con la vital existencia de nuestro insigne profesor de  Química Luis Mendoza ni con nuestro apreciado amigo y entusiasta compañero  César Tapia, quien disfrutaba felizmente de estos memorables reencuentros.

Definitivamente, el sábado 28 de noviembre de 2020 marcó un nuevo hito en la historia de cada uno de los Liceístas de la Promoción 71, al cumplirse 49 años de haber egresado como Bachilleres de nuestro glorioso Liceo Celedón y que no fue posible programar este año la celebración de un nuevo reencuentro físico que nos permitiera fortalecer aún más nuestro lazo de hermandad liceísta, porque un virus altamente contagioso y letal tocó nuestro sentimiento de pesar y  nuestros corazones se enlutaron en este tiempo de pandemia y un cercano entorno de lamentos marcó sensiblemente nuestras vidas, lo que nos ha llevado a esperar y a confiar plenamente en Dios de que mejores tiempos han de venir y que el próximo año nos permita llegar saludables y vacunados para celebrar los 50 aniversarios.

Me enorgullece ser parte de esta familia tan grande y maravillosa que, sin duda, son de esos tesoros que deben guardarse de por vida. ¡Felicidades a todos y que Dios nos bendiga!

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