‘Noche de velitas’ en familia

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El tradicional festejo en honor a la Inmaculada Concepción, este año se vivirá de un modo diferente, debido a la pandemia de Covid-19, pero la fe y la devoción hacia la Madre de Jesús sigue intacta.

La tradicional ‘Noche de velitas’ en honor a la Inmaculada Concepción que es celebrada por las familias católicas magdalenenses, este año tiene un ‘ingrediente’ diferente, pero a la vez, muy significativo, porque la vamos a poder celebrar en familia y en casa.

Esta celebración debe ser muy mesurada con pocas personas y de acuerdo con las normas establecidas por las autoridades distritales y municipales, para evitar una segunda ola de contagios por el Covid-19, como se ha venido anunciando en los últimos días.

La convocatoria que hace la Iglesia Católica es encender las velitas en honor a la Inmaculada Concepción y pedirle a la gran Madre de Jesús, que nos ayude a saber vivir con fe y fortaleza esta etapa de nuestras vidas en donde la amenaza de la pandemia sigue latente.

La idea es que esta noche y madrugada del 8 de diciembre, día en que celebra la fecha especial de la gran ‘Patrona’ de Colombia, en  muchas viviendas se vean velitas encendidas, para seguir disfrutando de este período de Adviento, que nos invita a prepararnos a recibir el Nacimiento de Jesús en nuestros corazones.

En este día, las velas encendidas en las puertas de las casas representan el camino por donde pasará la Virgen. Y en algunos lugares se reza el Rosario y se hace el último día de la Novena a la Inmaculada Concepción.

El origen de esta práctica fue establecida en 1854 por el Papa Pío IX y donde se afirma que la Virgen María fue concebida sin pecado original. Se dice que en esa fecha, los católicos de todo el mundo encendieron velas y antorchas para celebrar este acontecimiento.

ÚLTIMO DÍA DE LA  NOVENA

Acto de contrición. Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Ante tu divina presencia reconozco que he pecado muchas veces y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa haberte ofendido. Ayudado de tu divina gracia, propongo no volver a caer más, confesarme y cumplir la penitencia que el confesor me imponga. Amén.

Oración preparatoria. Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser madre del nuevo pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre…

Consideración. Consideremos cómo Eva fue desobediente. Su desobediencia fue causa de muerte para sí misma y para toda la raza humana. Al contrario, María Santísima, por su obediencia a la Palabra de Dios, se convirtió en causa de salvación para sí como para todo el género humano. Sucedió, pues, que el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María. Porque lo que Eva había fuertemente ligado con su incredulidad, la Virgen María la libertó por su fe. Procuremos imitar la fe y la obediencia de la Santísima Virgen María, para que, como Ella, seamos colaboradores en la obra salvadora de Jesucristo.

NOVENO DÍA

¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como has concedido a María la gracia de ir al cielo y de ser en él colocada en el primer lugar después de ti, así te suplicamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas una buena muerte, que recibamos bien los últimos sacramentos, que expiremos sin mancha ninguna de pecado en la conciencia y vayamos al cielo para siempre gozar en tu compañía y la de nuestra Madre, con todos los que se han salvado por ella. (Aquí se hace la petición de la novena y se puede rezar el Santo Rosario)

Oración Final. Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco en este día, alma, vida y corazón. ¡Mírame con compasión! ¡No me dejes, madre mía! Así sea.

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