Montallantas de Providencia funciona gracias a un soldado del Ejército

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Se trata del soldado Nelson Pacheco Garzón, que hace parte del componente que las Fuerzas Militares destinó para ayudar a mitigar la emergencia en Providencia.

El huracán Iota, que hace unas tres semanas azotó al archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, se llevó consigo viviendas, establecimientos comerciales, instituciones educativas y un sinnúmero de bienes inmuebles.

Cuando el fenómeno natural dio tregua, la gente vio cómo años de esfuerzo y belleza construida con el pasar de los años, se convirtió en escombros y desolación.

Pero los isleños y raizales no se iban a amilanar ante la adversidad. Comenzaron el proceso de recolección e escombros, limpieza de calles, remoción de techos y paredes etc. Dentro de esos procesos, también se dio el de la movilidad: transporte de agua, alimentos, medicamentos, ayudas, etc.

Por la misma presencia del material de las viviendas que estaba disperso por campos y vías, los vehículos y motocicletas comenzaron a sufrir pinchazos. Fue ahí cuando se vio un gran problema, ya que el único montallantas y su propietario, habían sufrido afectaciones físicas y emocionales.

La isla estaba prácticamente paralizada y colapsada debido a que los automotores estaban sin aire en sus neumáticos, fue ahí, que el Ejército Nacional, al enterarse de esta necesidad, destinó a uno de sus uniformados para, de manera gratuita, brindarles este vital servicio a los moradores.

El soldado Nelson Pacheco Garzón, hace parte del componente que las Fuerzas Militares destinó para ayudar a mitigar la emergencia en Providencia. Y dentro de esas labores de apoyo, está desde hace varios días al frente del único montallantas que está activo.

“Me ha gustado mucho. La gente siempre que les ayudo me bendicen y eso me pone muy contento. Cuando estaba en mi Batallón me dijeron que debíamos venir a colaborar… y eso estoy haciendo despinchando día y noche”, afirma el uniformado.

Y es que, de día y de noche trata, con algunas herramientas, de cambiar llantas, despinchar neumáticos, ajustar frenos y cadenas, entre otras labores, de vehículos, motocicletas, camiones, incluso de equipos pesados destinados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo.

Edwin Antonio Jackson, habitante de Providencia, asegura que el apoyo que le brinda el Soldado Pacheco “es muy importante, especialmente con los vehículos pesados. Pocos tienen esa experiencia acá. Aunque no soy llantero si puedo ver que él se desempeña muy bien”.

Por su parte, Heigt Howard, otro isleño, dijo que está muy agradecido con la labor del militar. “Es muy útil que él esté acá, ya que no hay suficiente personal y estamos muy felices con los soldados en la isla”.

El montallantas funciona en el sector conocido como Pueblo Viejo, cerca de las instalaciones del Sena, que hoy están siendo empleadas como puesto de mando del Ejército Nacional, que ha desplegado a cerca de 600 hombres de diferentes especialidades como ingenieros, comunicaciones, acción integral y sanidad.

Al mando de esta mega operación humanitaria, se encuentra en la isla el Brigadier General Omar Esteban Sepúlveda Carvajal, quien desde los primeros días, tras ocurrida la catástrofe, dirige y conduce la remoción de escombros, el apoyo al restablecimiento de la señal de telecomunicaciones, la realización de actividades lúdicas y recreativas para los menores junto a la Policía, la atención de heridos durante la emergencia y posterior a ella entre otras

El alto oficial reconoció que en las primeras reuniones con las autoridades locales se vio esa imperiosa necesidad y de inmediato procedieron a implementar este servicio, tan necesario y vital para la cotidianidad de la isla.

El Soldado Pacheco, oriundo del Sur de Bolívar, continuará brindando su apoyo de manera desinteresada, para el bienestar de los habitantes de Providencia, y aunque, seguramente estará esta Navidad y Año Nuevo lejos de su familia, sabe que sus padres están orgullosos de ver como su hijo, el menor de cinco, hoy ayuda a sus compatriotas, quienes viven, quizás, los días más difíciles de su vida. /Colprensa.

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