Perspectivas agridulces

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Este 2021 comienza con perspectivas agridulces, con la posibilidad de detener la propagación del covid-19, aunque sin la certeza de cuándo podremos estar todos vacunados. Y es que el próximo año seguirá atado a la evolución del covid, aunque solo la expectativa por la inmunidad haya animado a los mercados de todo el mundo; y eso ayudará a que 2020 cierre con menores pérdidas y mejores esperanzas. Sin embargo, el camino no está despejado, obliga a tomar buenas decisiones en el corto plazo para garantizar la reactivación, sin dejarnos tentar por políticas populistas que generan más incertidumbre que soluciones.

La recuperación no será uniforme, por supuesto. Ni desde el punto de vista económico ni social. Habrá que hacer el inventario de las pérdidas, de cuánto retrocedió el PIB mundial, de cómo quedaron las empresas, los empleos perdidos, la pobreza y las desigualdades.

Cuando se hizo evidente que la pandemia del coronavirus causaría una recesión, los economistas empezaron a debatir qué forma tendría la caída y la recuperación: ¿Una V, con una rápida caída y pronta recuperación? ¿O una U, con una recuperación más lenta? ¿O una L sin recuperación alguna? Ahora los expertos se decantan por la K, o sea, unos irán para arriba y otros para abajo.

En un foro virtual de Amcham Colombia sobre perspectivas 2021, destacados economistas coincidieron en que el consumo se reactivará, que el PIB volverá a los niveles de 2019 al finalizar el año y advirtieron que las medidas de hoy deben ser más austeras que populistas para garantizar la recuperación, como evitar un aumento del salario mínimo desproporcionado, por ejemplo. Además, promover una reforma laboral que flexibilice el sistema y reduzca la informalidad; suspender el asistencialismo extremo para que el Estado no se quede sin recursos; que los partidos legislen con sentido común; salvar el turismo, diversificar, innovar, invertir y estrechar el diálogo público-privado.

Para el presidente de Anif, Mauricio Santamaría, la contracción será cercana a -6% y dependerá del último trimestre, porque en septiembre y octubre el ritmo mejoró sustancialmente. En sus cálculos, el crecimiento para el próximo año será de 4,2%, con recuperación del consumo en los hogares y de la inversión. Y advirtió que es importante que no nos vuelvan a encerrar y haya inversión en obras de infraestructura, grandes y pequeñas. Y una reforma fiscal de fondo que incluya una reestructuración tributaria que amplíe el número de personas naturales que pagan renta, elimine las exenciones y simplifique el estatuto tributario.

Para el exministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry hay que fortalecer las exportaciones no mineras y avanzar en la estrategia de nearshoring. En su opinión, el proyecto de ley que busca reducir en ocho horas la jornada laboral en Colombia encarecería el trabajo, aunque está seguro que esa iniciativa no avanzará mucho. En este momento tenemos que garantizar la estabilidad del país y no dejarse tentar por la política, así estemos a las puertas de una nueva campaña electoral.

Sea lo que sea, 2021 deberá ser un año de recuperación, muy posiblemente lenta y dolorosa para todos, aunque la cuesta diferente para cada uno. Las oportunidades dependerán del esfuerzo conjunto y la actitud de cada quien. Y ojalá la campaña en 2021 para las elecciones de 2022 no sean la brújula que guíe las políticas públicas del próximo año.

*ExMinistra de Estado 

 

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